Esa mujer, de Jia Zhangke, con Zhao Tao
Un melodrama por izquierda
El film es atravesado por el Tiempo y la Historia, los verdaderos protagonistas del cine del realizador chino.
Esa mujer es una historia de aprendizaje.Esa mujer es una historia de aprendizaje.Esa mujer es una historia de aprendizaje.Esa mujer es una historia de aprendizaje.Esa mujer es una historia de aprendizaje.
Esa mujer es una historia de aprendizaje. 

Por más que Zhao Tao sea su actriz fetiche, los verdaderos protagonistas del cine de Jia Zhangke son la Historia y el Tiempo. Plataforma (2000) narraba la historia de una troupe teatral del interior, en el marco del violento golpe de timón que llevaba del maoísmo a la Nueva China. Naturaleza muerta (Still Life, 2006) tenía lugar en el momento en que la gigantesca presa de Tres Gargantas estaba por inundar los pueblos de alrededor para dar electricidad a la China del futuro, y Lejos de ella (Mountains May Depart, 2015) atravesaba tres lustros de historia reciente del gigante asiático, aventurándose en un posible futuro próximo. El Tiempo y la Historia vuelven a decir presente en la película más reciente del realizador de Xiao Wu (1999), cuyo título original asocia el mundo de los negocios ilegales con el amor y en el orden local es rebautizada como Esa mujer, título que parecería querer desmentir lo que sostiene este párrafo.

Más allá de su total falta de respeto por la versión original y la de distribución internacional (Ash Is Purest White), el título local de esta película presentada en Competencia Oficial de Cannes 2018 no está necesariamente mal. Ayuda a anclar el opus 13 de Zhangke (incluyendo un puñado de documentales de escasa difusión en Occidente) como melodrama femenino y establece una vinculación aunque más no sea subliminal con la previa Lejos de ella, título igualmente irrespetuoso para Mountains May Depart. Allí la protagonista rompía la tradicional figura del triángulo, eligiendo al revés de lo que le hubiera convenido. Ahora, Qiao (Zhao Tao) pierde no por una mala elección sino porque life is a bitch, como dicen los escépticos sajones. Luego aprende a reconstruirse. Como puede verse, este es pleno terreno del melodrama. Melodrama criminal, para más precisión. O más sencillamente “por izquierda”, para no exagerar. Melodrama por izquierda, cruzado por el tiempo y la historia. Ahora sí puede afirmarse que Esa mujer es un Jia Zhangke auténtico.

Las primeras imágenes, pobladas de rostros de mineros, parecen documentales, o de un film neorrealista al menos. El abordaje genérico del realizador de Unknown Pleasures (2002) no tiene nada de ortodoxo: Zhangke cruza el film de gangsters con el melodrama, pone a ambos en perspectiva histórica y los relaciona con lo real. Los baja a tierra literalmente, teniendo en cuenta que el padre de la protagonista trabaja en la mina, y que en un momento ella se cruza con una protesta de mineros. Como quien se cruza con la Historia. Pero Qiao va en sentido contrario de la marcha. Es el primer año de este siglo, cuando la economía china comienza a pasar de la producción manual a la virtual. Ese pasaje aparece graficado en Esa mujer, en su paso del carbón al celular. La otra escena en la que el realizador de Naturaleza muerta puntualiza ese pasaje tiene lugar justamente en 2006, cuando la ciudad de Datong, donde vive la protagonista, está por desaparecer bajo el agua de la represa.

Esa mujer es también, tal vez más que ninguna otra cosa, una historia de aprendizaje. Al comienzo, Qiao parece lo que en las novelas y películas de gangsters estadounidenses se conoce como la doll, la muñequita del hampón. Zhangke registra en plano secuencia su ingreso al salón de mahjong que administra Bin, su pareja (el excelente Fan Liao, componiendo a un pequeño rey del hampa casi confuciano, como muestra la escena en la que resuelve un pleito de terceros con el único arma de la palabra). Qiao va describiendo círculos entre los jugadores, jugando a su vez con ellos, en su calidad de “chica del capo”. Más adelante Bin pone un arma en manos de Qiao. Qiao la usará para protegerlo de unos motoqueros agresivos (¿sicarios desarmados?), irá a la cárcel porque el arma es ilegal, cuando salga se encontrará con novedades poco agradables y es allí que deberá reinventarse, echando mano de lo único que tiene: su astucia y su deseo de supervivencia. En ese momento Qiao pasa de ser la mujer del jefe a ser la mujer de nadie. Una que remontará sola la corriente del tiempo y la historia.

ESA MUJER 8 PUNTOS

(Jiang hu er nü, China/Francia/Japón, 2018)

Dirección y guion: Jia Zhangke

Fotografía: Eric Gautier

Duración: 136 minutos

Intérpretes: Zhao Tao, Fan Liao, Jiali Ding, Zheng Yu.


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