El cierre de la editorial SM
Era tan pobre que sólo tenía dinero
Imagen: Leandro Teysseire

Los escritores de LIJ que “caminamos” las escuelas sabemos que los libros siguen circulando. Con el esfuerzo de los padres, de las cooperadoras, de los maestros que cuando un niño no puede comprarlo le regalan su propio libro.

Los editores y los promotores de las editoriales son un eslabón básico en esta cadena de esfuerzos. Son el nexo, van y vienen con sus cajas cargadas de libros de escuela en escuela, recomendando historias, acompañando escritores, ofreciendo capacitaciones. Son ellos los que en este caso han quedado sin trabajo, y solo puedo agradecerles y acompañarlos en su tristeza.

Sin Plan Nacional de Lectura, los escritores seguimos viajando, visitando hasta las más lejanas escuelitas para llevar la palabra. Sin compras del Estado, muchas editoriales la están pasando mal pero siguen adelante como pueden, guiadas por la pasión por lo que hacen.

La “falta de rentabilidad” no es un concepto que entendamos los que nos dedicamos a la educación y a la cultura. ¿De qué tipo de rentabilidad estarían hablando? ¿Sólo de la económica?

Quiero seguir soñando con un país donde importen otras cosas además del dinero.

* Escritora

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