Al menos 26 muertos en un ataque reivindicado por el grupo islámico Al Shebab, adherido a Al Qaeda
Masacre en un hotel de Somalia
Fuentes locales informaron que el hotel albergaba a hombres de negocios y políticos que estaban en la ciudad para preparar las elecciones presidenciales.
Lo que quedó del hotel Medina de Kismayo después del ataque terrorista.Lo que quedó del hotel Medina de Kismayo después del ataque terrorista.Lo que quedó del hotel Medina de Kismayo después del ataque terrorista.Lo que quedó del hotel Medina de Kismayo después del ataque terrorista.Lo que quedó del hotel Medina de Kismayo después del ataque terrorista.
Lo que quedó del hotel Medina de Kismayo después del ataque terrorista. 
Imagen: AFP

Al menos 26 personas murieron y 56 resultaron heridas en un ataque del grupo islamista Al Shebab contra un hotel de la ciudad portuaria de Kismayo, al sur de Somalia. El ataque, encabezado por al menos cuatro personas, comenzó cuando un coche bomba estalló en la entrada del hotel ubicado en el centro de la ciudad. Luego un grupo de hombres armados ingresó en el edificio y tras 13 horas de enfrentamientos con las fuerzas de seguridad fueron abatidos.

"26 personas murieron en el ataque y 56 resultaron heridas. Entre los muertos figuran extranjeros: tres kenianos, una canadiense, un británico, dos estadounidenses y tres tanzanos. También hay dos ciudadanos chinos heridos", declaró en una rueda de prensa Ahmed Madobe, Presidente de Jubaland, región semiautónoma de Somalía, donde se encuentra la ciudad de Kismayo.

"Las fuerzas de seguridad tienen ahora el control. El último terrorista murió a manos de las fuerzas de seguridad", declaró a la AFP Abdiweli Mohamed, un responsable local de la seguridad.

Según testigos, el hotel quedó destruido por la explosión y las balas. "Todo el edificio está en ruinas, había cadáveres y sacaron varios heridos del interior, las fuerzas de seguridad acordonaron la zona", explicó un testigo, Muna Abdirahman.

Fuentes locales informaron que el hotel albergaba a hombres de negocios y políticos que estaban en la ciudad para preparar las elecciones presidenciales, previstas a finales de agosto en la región de Jubaland. Uno de los candidatos a estos comicios murió en el ataque, según afirmaron las autoridades.

El grupo Al Shabab, que adhirió formalmente a la red terrorista Al Qaeda en 2012, se adjudicó el atentado. En un comunicado señalan su afán de ir contra "los responsables apóstatas de la administración de Jubaland", expresando su clara oposición al gobierno somalí. Expulsados en 2011 de Mogadiscio, la capital de Somalia, donde ya habían efectuado otros ataques, este grupo controla parte del centro y el sur del país, y aspira a instaurar un Estado islámico de corte wahabí.

Esta nación de África Oriental, vive en un estado de guerra y caos desde 1991, cuando fue derrocado el dictador Mohamed Siad Barre, lo que dejó al país sin un gobierno efectivo y en manos de milicias radicales islámicas, señores de la guerra y bandas de delincuentes armados.

La región de Jubaland y Kismayo fueron durante cuatro años, a partir de 2008, uno de los principales bastiones de los Al Shebab, que se beneficiaban de los ingresos del puerto. Pero en 2012 fueron desplazados por milicias locales, que con el apoyo de las fuerzas kenianas, se hicieron con el control de la ciudad. A partir de allí, un gobierno local, afiliado a las autoridades federales somalíes, dirige actualmente el puerto, situado a unos 500 km al suroeste de Mogadiscio.

El Sindicato somalí de periodistas (SJS) anunció en un comunicado que en el atentado fallecieron dos periodistas. "De nuevo un día triste para los periodistas somalíes", lamentó Abdal Ahmed Mumin, Secretario General de la organización. Según este Sindicato, se trata de los primeros trabajadores de prensa asesinados en el país este año.

Una de ellas es la presentadora de televisión somalí-canadiense Hodan Nalayeh, quien gozaba de prestigio por su trabajo a favor de la paz y de la unidad en Somalia. En las redes sociales su muerte generó una fuerte conmoción. Su marido, Farid Jama Suleiman, también murió en al atentado. El otro periodista que perdió la vida es Mohamed Omar Sahal, corresponsal de la cadena de televisión SBC.

Es el primer gran ataque de este tipo en Kismayo, y los analistas locales culpan de ello al Gobierno federal y a la administración local por bajar la guardia en vista a las próximas elecciones regionales.

La misión de Estados Unidos en el país africano "condenó" este ataque y prometió seguir trabajando para "el combate contra el extremismo violento en Somalia". También la Unión Africana en Somalia, que cuenta con el apoyo de las Naciones Unidas en su lucha por mantener la paz en la región, denunció a Al Shabab como un grupo con intenciones "criminales, mortíferas y destructivas", que no puede pretender luchar para la "buena administración" del país.

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