En el marco de la campaña, el candidato Alberto Fernández prometió aumentar las jubilaciones y darles acceso gratuito a los medicamentos. Las promesas hacia el segmento de adultos mayores tiene una clara razón electoral: se trata de un núcleo duro de votantes de Cambiemos que el candidato opositor busca penetrar. Intentando boicotear esa posibilidad, las espadas mediáticas del oficialismo salieron al cruce. “Alberto Fernández anunció que, si gana, va a dejar de pagar los intereses de las Leliq para financiar el aumento de jubilaciones”, titulo Clarín, siendo reproducido por inumerables segundas líneas mediáticas”.

La táctica del monopolio mediático parece poco eficaz, la mayor parte de la población desconoce que son las Leliq y le importa muy poco que vaya a suceder con esas letras. Por otro lado, el temor que podría generar ese fantasioso default en cierto sector de inversores podría desatar una mayor demanda de dólares preventiva, deteriorando la situación cambiaria y, con ella, las chances de Macri de lograr la reelección.

Aún así, vale aclarar que las declaraciones de Fernández lejos estuvieron de promover un default de Leliq, sino sólo señalar que con una moderación de la alta rentabilidad que dicha política genera en los bancos, se podría financiar una mejora en la situación de los jubilados. Es decir, dejar en evidencia las prioridades que el gobierno de Mauricio Macri tiene en materia de gasto público y cómo, modificando dichas prioridades, podría mejorarse la calidad de vida de adultos mayores.

Un reciente informe de Cecilia Wilhelm y Nicolás Zeolla del Centro de Estudios Scalabrini Ortiz (CESO) analizó la rentabilidad de los bancos privados. La desvalorización de los títulos públicos afectó negativamente sus balances contables, especialmente los de los bancos públicos utilizados por el oficialismo para contener el derrumbe del precio de los bonos (que es la inversa del riesgo país). Pero en contrapartida, el Banco Central armó un subsidio encubierto a la rentabilidad de los bancos a través de las Leliq, un título que por regulación oficial, sólo pueden adquirir las entidades financieras.

El informe del CESO señala que “los ingresos de los bancos privados se sostienen principalmente de las Leliq, que pagan tasas del 60 por ciento anual a vencimientos cortísimos de 6 a 8 días, al que sólo pueden acceder los bancos. Ese privilegio pulverizó la oferta de créditos al sector privado y estableció un auténtico “Plan Descansar” de bancos: un negocio en donde bancos utilizan fondos de sus clientes y se lo prestan al Estado a una tasa altísima, sosteniendo altos márgenes de rendimiento sin cumplir el rol básico de intermediación financiera y fomento del crédito. Los bancos privados recibieron depósitos de sus clientes y compraron con ellos Leliq que tuvieron rendimientos de 29.393 millones de pesos. Pero a los ahorristas sólo le pagaron por esos fondos 9755 millones de pesos, quedándose con una diferencia de 19.638 millones a costa del erario público, sólo en mayo de 2019”.

@AndresAsiain