El patrón de estancia bueno  
El análisis de los anuncios de Macri y la estrategia del Gobierno
A pesar del cambio de tono, la extorsión de los mercados sigue en pie.  La plata que se pondrá en el bolsillo no cubre la inflación. Lavagna y las chances de evitar la polarización. 

El presidente Mauricio Macri pidió disculpas, anunció medidas económicas y voluntad de dialogar con la oposición. Si uno llegara luego de años de exilio en Marte podría dejarse engañar por el maquillaje y leería una autocrítica respecto de su diatriba del lunes pero tras años de propaganda cambiemita es imposible ser tan cándido. Las dos alocuciones forman un todo: la primera conserva vigencia, se combina con la segunda. La extorsión de los mercados sigue en pie, Macri porfía blandiendo esa amenaza si la ciudadanía votara en octubre como el domingo. Las decisiones económicas mitigan una parte pequeña de sus consecuencias.

Los ganadores de la corrida y la devaluación quedan fuera del abanico de movidas anunciadas.

Los especuladores podrán seguir medrando, no se los molestará con regulaciones para la salida de capitales golondrina, topes para la venta diaria.

Tampoco se aumentan las retenciones, facilitando que los grandes exportadores prosperen a expensas del resto de los argentinos.

La nómina podría seguir, esta nota elude analizar en detalle las novedades porque hay periodistas más capacitados en este diario para tratarlas en profundidad.

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Cuali y cuanti: Cualitativamente este cronista está a favor de “poner plata en los bolsillos de la gente”. Incluso de que se realice como recurso de campaña… Uno de los encantos de la democracia es que los gobiernos se sienten tentados a ser más distributivos los años electorales. Hay quien clama contra la demagogia, uno se abstiene. Sí quiere resaltar algo significativo: el equipazo de la Casa Rosada se abstuvo de hacerlo, pongalé, en abril y mayo, Por ahí, confiaba en que la comunicación segmentada “mataba” a la angustia por llegar a fin de mes. Que se podía seguir aumentando la inequidad sin costos políticos.

Cuantitativamente la plata que se irán  pagando no cubre la inflación corrida antes del domingo, menos la que sobrevendrá desde entonces hasta octubre-noviembre. No repara los daños, ni frena los efectos de la corrida que el gobierno sigue propiciando. Vive y colea el chantaje del patrón de estancia malo, enojado por cómo vota la peonada. En la mañana del miércoles el patrón de estancia bueno le destinó unos pesos.

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Target y precedentes: El senador Miguel Pichetto había insinuado algo el lunes: hay que guiñar a la clase media. El target de destinatarios del paquete se sesga bastante a ese sector. El impuesto a las ganancias es pagado por un porcentaje relativamente bajo de trabajadores. La proporción de jubilados que tributan es sensiblemente menor. Al resto, ni se lo mencionó.

Los pagos adicionales de Asignación Universal por Hijo son tangibles, interinos. Avaros si se calcula su equivalencia en litros de leche o kilos de pan cuando se conozcan sus nuevos precios remarcados.

Se congelan las tarifas unos meses. Nada se dice de reducciones, ni mucho menos de desdolarizarlas, como propone el candidato presidencial Alberto Fernández. Con los amigos no se jode, habrán pensado en el equipo económico. Sobran precedentes de la praxis macrista después de una congelación breve de tarifas. El aumentazo se pospone, jamás se anula.

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Engaños envueltos: El Gobierno se atribuye iniciativas que son en realidad imposiciones legales. Van algunos ejemplos, hay más.

El aumento semestral de las jubilaciones en septiembre no es una resolución de Macri: lo establece una ley de la pesada herencia. La reforma jubilatoria cambiemita redujo de modo drástico el coeficiente de actualización, en maniobra de pinzas con las restricciones a jubilados para recibir remedios gratis.

La convocatoria anual al Consejo del Salario es norma resucitada por el presidente Néstor Kirchner y sostenida por Cristina Fernández de Kirchner. La fecha habitual de convocatoria es en junio. El Ejecutivo la demoró adrede, ahora se apura. En la era populista los aumentos superaban a la inflación, criterio abandonado cuando “entramos al mundo”.
El Programa Progresar fue asfixiado presupuestariamente por esta gestión. Miles de pibas y pibes fueron dados de baja. El incremento debió efectivizarse a principios de año. El retoque tardío se consuma sobre un piso bajo y atañe a un conjunto reducido de beneficiarios.

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Reacciones y tácticas: La cotización del dólar se empecinó en subir. “Los mercados”, “el mundo” (a estar a su propia jerga y criterio) le siguen dando la espalda a Macri. La bicicleta financiera hace su propio agosto, favorecida por la política económica: las divisas trepan contagiando a precios, achicando salarios, agigantando la inflación futura.

La ambición (o fantasía, ya se sabrá) electoral de Macri es llegar a la segunda vuelta para lo que debería conseguir que el caudal de Alberto Fernández se redujera a menos de 45 puntos y, además, acortar la diferencia a menos de diez puntos. Se piensa seducir a los ausentes en las Primarias Abiertas (PASO), los votantes de terceras fuerzas, ahora a los electores de Fernández que se dejen persuadir por una paga baja, cuyo alcance cesa en octubre.

Parece imposible pero los partidos terminan con la pitada final. Los candidatos a gobernadores e intendentes que siguen compitiendo (en particular el Jefe de Gobierno Horacio Rodríguez Larreta), los diputados y senadores nacionales en carrera, los correligionarios radicales ansían y claman por un plan menos ambicioso y más factible. Evitar que la caída de Macri arrastre a otras listas oficialistas en los meses venideros.

La convocatoria al diálogo evoca varios simulacros anteriores del Gobierno en los que jamás se acogieron ideas diferentes a la vulgata neoconservadora. Macri y los medios dominantes (que volvieron a aplaudirlo) usarán cualquier negativa o crítica de la oposición para achacarle gran responsabilidad en la crisis. Fernández tiene razón al señalar la falsía; también en insistir en un tono mesurado y constructivo.

La goleada en las PASO habilita para Roberto Lavagna una chance que parecía imposible hace una semana. Quedar a salvo de la polarización porque muchos ciudadanos descuentan que el veredicto popular es irreversible. Convocar a un voto útil en pos de construir una nueva oposición y ampliar su base.

De cualquier manera, el Gobierno demostró su capacidad para retractarse en cuestión de horas, desdecirse con desparpajo, no quedarse quieto.

En el minuto a minuto, la tercera gran corrida de la presidencia de Macri acentúa diferencias entre ganadores y perdedores de esta crisis y “del modelo”. Esto es, de los recientes tres días y de los últimos tres años.

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