La rapera más punk y feminista de la escena local
Sara Hebe te las canta
Politicalparti, el último -quinto- disco de la solista que hace diez años vino de Trelew para ponerle rimas a la rabia cotidiana, tiene fecha de presentación y promesa de inminente fiesta (política). La precarización laboral, el odio a las lesbianas y trans, la prohibición del aborto, el mercado, la represión, el fascismo... esa es la materia prima de sus letras. Pero ella no pretende quedarse sólo en el lugar transparente de la denuncia, también abraza sus contradicciones: escupe contra el capitalismo pero a la vez reivindica las ganas de consumo, se ríe del amor romántico y quiere morir de amor; dice que ya no desea quemar todo como en su primer disco pero que sigue viendo la realidad en llamas. Sara Hebe creció junto a las masas feministas en las calles y en su voz las consignas agitan bailes y revoluciones.
Imagen: Sebastián Freire

Este año recibió el Martín Fierro a la mejor cortina musical por El Marginal, quizás un salto hacia eso que ella considera vital: tocar más. Por eso el 14 de septiembre con productoras que además son amigas, prepara un show en La Plata a su forma: política de cuidado, fiesta y autogestión.

Vas a tocar el 14 de septiembre en La Plata, en el club Atenas, un lugar históricamente ocupado por los varones del rock ¿Por qué tomaste esa decisión?

- Toqué muchas veces en La Plata, en el Galpón o en el Olga que es un espacio de resistencia importantísimo. Esta vez lo organicé con amigas que formaron una productora. La primera vez que ellas se juntaron en La Plata con un tipo que hace shows en Atenas, él les tiro la peor. Esto fue hace cuatro meses, les dijo que ahí no iba a funcionar, que no me conoce nadie, que ahora estoy medio de moda por el feminismo pero que eso era pasajero. Nos quiso mandar a Quilmes o al Opera, no sé. Dijo que el feminismo quiere ensuciar al rock, hizo un despliegue de misoginia total. Fue un bajón, pero no caímos. Y decidimos hacerlo nosotras, sin ayuda, se fueron uniendo cositas para que “Politicalpari” fuera en Atenas.

¿De dónde sale el nombre de tu último disco?

- Yo estaba en un festival muy grande que se hace en Alemania, organizado por grupos independientes y anarquistas en donde no hay policía. Este año la policía intentó entrar, como intenta entrar en todos lados y controlar. No necesitamos que nos cuide la policía, podemos cuidarnos entre nosotrxs. Es un festival con contenido antifacista y es la mejor fiesta del mundo. No fui a muchas fiestas en el mundo, pero fui. Tengo algunas fiestas encima. Estaba ahí, tenía más o menos todos los temas del disco y escuché una charla de dos personas en la que una le decía a la otra “this is a political party” (esto es una fiesta política) y yo dije ¡Sí! Es lo que venimos haciendo hace diez años en los recitales en donde se arma el agite, donde hay un ida y vuelta con las letras, donde la gente va y lleva su canto, su reclamo y de alguna manera se arma un espacio de recital y de fiesta pero también un espacio de movilización. Entonces es eso: una fiesta política. Lo de Politicalpari es como una reseña de lo que pasa actualmente, ahora se habla la lengua del imperialismo que llegó como un humo. Pero es como si algo se estuviese prendiendo fuego, está plagado de palabras en inglés. Yo no sé inglés, pero hay muchas palabras en inglés. ¿Será por Netflix? El trap tiene mucho, el reggeton también porque claro no es algo negativo. Prendemos fuego algunas palabras para que salgan otras.

En Politicalpari parece que hay menos ganas de quemar todo ¿Es así?

- Sí, ya prendí fuego allá en el 2009 cuando hice “Tuve que quemar” y ya después no podía seguir incendiando todo, algo tengo que construir y hacer canciones es una forma. Intento hacer poesía, es un desafío para mí hacer una poesía urbana e inventar algo, creo que la poesía es una operación matemática de pensamiento. Intentar inventar, hacer poesía y no panfleto, con elementos de la calle, con elementos de las movilizaciones. Hay chispas de fuego, pero menos. Aunque sigo viendo las cosas en llamas.

En tus shows cuando hacés de tus letras carne, cuando hay agite ¿qué te pasa en el cuerpo?

- En los shows todo cobra vida. Ahí me re cebo y explotan los temas. La grabación es como un ecodopler, un latido de un corazón que quedó grabado ese día, un momento, esa voz. Pero en los recitales en vivo justamente todo revive. En el momento de actuar no hay dolor, ni posibilidad de error. Es lo contrario a la muerte. Es realmente en vivo. Ahí hay vida.

Pero además, la gente empieza a gritar las consignas del momento, como que llevan la agenda del día. Y parece un poco como un movimiento social.

¿La fiesta es refugio?

- Sí, a mí me inspiró no sólo ese festival si no también lo que pasa acá. Hay muchos colectivos que están produciendo fiesta y producen sentido. Esto también se ve en las movilizaciones, en las marchas. También es que cuando hay más opresión se genera más resistencia. Y quizás se afirma el deseo manifestado en todas las expresiones artísticas y de festejo. No sé si hay mucho que festejar, pero festejamos que estamos vivas las que estamos.

El Martín Fierro que ganaste por la cortina de El Marginal ¿Qué te pasó con eso, es un reconocimiento?

- Está acá mirá, lo pinté, le puse “puto”. Primero le dije a mi mamá que se lo iba a dar a ella y después dije no, se lo voy a dar a mi abuela porque mi abuela es re de la tele. Seguro se lo va a llevar mi vieja que va a venir en septiembre al recital. Mi vieja es re fan, no se pierde una. A ella le encanta la fiesta también. Pero bueno, el Martín Fierro es un reconocimiento y no podría ser de otra manera porque la canción está buena, la hicimos con Flor Linyera de las Kumbia Queers que le puso la parte cumbiera que hace que estalle y con Ramiro Jota, mi colega productor. La letra del El Marginal me gusta como quedó, disfruto de tocar en vivo el tema y eso para mí es lo más importante.

¿La hiciste a pedido?

- La hice para la serie, escribí a partir de la idea de cárcel y del sistema carcelario y me salió eso, me gusta que la canción cobró vida propia. Mucha gente que miró la serie conoce la canción y no me conoce. Eso me gusta. Por ahí cuando tocamos en alguna plaza, la gente ve el tema y no tiene idea de quien la canta. Entonces creo que la canción tuvo peso y se hizo como un personaje más de la serie. Y después por ahí buscaste Sara Hebe y todo lo demás no era como ese tema, entonces no es que van a mis recitales. Tampoco me dio tanto más laburo lo de El Marginal. A veces voy en el taxi y charlando me preguntan si tengo algún disco. ¿Viste El Marginal? No, jodeme. Terminamos sacando foto y esas cosas. Igual, a mí me gustaría tener más trabajo.

¿Vivís de la música?

- Sí, pero cuesta. Vivo pero siempre estoy medio pensando qué hacer para tener más guita. Como todo el mundo. Me gustaría tocar más.

En estos años hiciste muchas giras ¿Cómo son?

- Este año fue la quinta vez que fuimos de gira por Europa, al principio fuimos solos con Ramiro Jota, otra vez fui yo sola en una gira un poco más corta. Después volvimos con Ramiro y Edu Morote, baterista que nos acompaña desde Colectivo Vacío (su anterior disco). Y las giras se fueron armando al principio más en casas ocupas, en plazas, donde sea. A mí me gusta tocar donde sea. Y ahora después de tantas veces, tenemos algunas productoras que nos organizan la gira y nos consiguen nuevos espacios, algunos más comerciales, que me súper interesan porque necesito dinero. No podría solamente tocar en circuitos comerciales y tampoco podría tocar solamente en circuitos under. Necesito las dos cosas y me gustan las dos cosas. Esta gira fueron casi 3 meses y 40 recitales, tengo un poco más de infraestructura pero siempre cargando y descargando las cosas, viajar todo el día y en medio de esa pinta un desalojo hay que ir a tocar y no puedo decir que no. Y no quiero. Y también sé que ensayamos un montón y sonamos power y podemos ir a cualquier festival

¿Estás con la misma energía en un show para 40 personas que para 2500?

- Sí, ahora el de Atenas lo estamos preparando con todo. Para mí lo importante es que la gente vuelva bien a su casa, que no haya ningún problema.

¿Te ponés nerviosa?

- Siempre

Cuando decís que no haya ningún problema ¿te referís a la policía?

- El problema es la policía. Tenemos tantas historias de cosas feas que han pasado en recitales, todo eso ha formado mi conciencia, siempre fui recitalera y ahora hacer recitales es una gran responsabilidad. Y me parece lo más importante que todo el mundo vuelva bien. Nuestros pogos están buenísimos, la gente se ayuda, eso es algo del cuidado construido. Me parece importante. Porque hay de todo, reggaeton, cumbia pero también hay punk. Y se arma pogo grande y es importante que nadie salga lastimade. Aprender a cuidarnos.

El video de "A.K.A.B" que estás con Sasha (Sathya) es como un amotinamiento frente al sistema.

- Sí, surge de manera orgánica igual. Conocí a Sasha, me hice amiga y la invité. No es que me centro en lo políticamente correcto. Yo soy de la micropolítica, no dejarle todo al Estado y a la legislación, que sí tiene que estar. En el video hay Rappis porque me parece fundamental decir algo sobre la máxima expresión de precarización laboral, secuencias de opresión en este momento tan salvaje en donde las empresas no tienen ni cara ni nada, y tanta gente laburando desamparadamente.

¿Es la canción que más te gusta del disco?

- Sí, puede ser. Fue re loco porque después de hacer ese video, murió un pibe que trabajaba de Rappi atropellado. Y entonces cuando tocamos en Niceto vinieron un chico y una chica que habían participado del video y hablaron del compañero que había muerto y del poco amparo que hay. Y después la policía le pega a Yahaira Falcón, activista trans, que también está en el video.

Desde mi parte hay una intención en el video, en hacer un recital con mis amigas sin intermediarios, autogestivamente, en un lugar fuera de la capital, inventar nosotras un nuevo espacio. Filmamos primero el video de Ignatia pero era más urgente "A.K.A.B." Le vamos dando prioridad a ciertas cosas de las que hay que hablar, poner en las pantallas y visibilizar desde nuestro lugar.

¿Cómo componés las letras de tus canciones?

- Lo hago de maneras diversas, por lo general escuchando un beat que me inspira, que me ceba. Se me puede venir toda una letra o si no voy a anotando de a poquito alguna frase que se me ocurre. Viajando anoto bastantes cosas, pero me cuesta escribir. No me es fácil. No tengo miles de letras. Admiro a la gente que escribe un montón, sobre todo la gente joven que produce mucho. Y que van muy al ritmo del capitalismo. Tengo esta idea hace bastante, me gustaría hacer una canción que se llame “Al ritmo del capitalismo”. A veces me gustaría ponerme más al ritmo del capitalismo que es el ritmo de la producción más en serie. En qué lugar nos ubicamos, desde donde producimos. Pero bueno lo cierto es que a mí trabajar no me es fácil (risas) y escribir, no es que estoy escribiendo un montón y siempre inspirada. De Colectivo Vacío hasta ahora pasaron cuatro años. Sí, hubo temas de Politicalpari que fueron saliendo como singles y después hice algunos temas más con letras que tenía dando vuelta, a veces escribo y dejo estar. A veces me sale una letra de una, esas veces son buenísimas. Ahora tengo una letra nueva que me salió en esta gira. ¡Bien!

¿Por qué en la canción "Ignatia" decís “si me vuelvo a enamorar me voy a morir”

- "Ignatia" (risas) Es gracioso, a mí me da risa. Me parece que el humor igual que la poesía es como una operación matemática. Acto de pensamiento y de invención, de construcción y (de) construcción. Después de quemar construir ¿no?

También me parece gracioso “yo abortaría por si se hace policía” es un poco así y por eso me parece que tuvo impacto, hay algo vivo. Tiene potencia porque tiene algo vital y el chiste tiene algo vital. Por ahí no se lee como un chiste lo de “yo abortaría...” si no como algo radical y un poco antihumanidad. Pero en "Ignatia" pensé el amor como objeto de consumo, en este momento de extremo capitalismo en donde me incluyo. Para criticar el capitalismo hay que asumirse consumista y lo soy: mirá me compré esa tele, porque si no la compraba ahora después iba a subir (risas). Antes estaba en una etapa de león y ahora más en una etapa de niño, niña, niñe intentando jugar y jugar es construir. Tuve críticas cuando en otra canción digo que me quiero comprar cosas. “Sara cómo vas a decir eso con todo lo que está pasando?” Y a mí me pesa esa responsabilidad de lo que tengo que decir, ni sé que decir.

¿Te metés en una burbuja?

- Sí, mi casa es una burbuja de la que salgo y entro.

¿Y del amor también salís y entrás?

- Yo tengo un montón de problemas con esto del amor. Soy súper romántica.

Te vas a morir de amor romántico...

- Sí, sí, pero... yo busco morir (risas). Por ahí no se entiende pero el amor está sobrevalorado. Digo el amor en las relaciones de a dos o por ahí después de a tres también, no sé. No tengo tanta experiencia. Cuando yo era piba o hace diez años no se hablaba del poliamor o de las nuevas construcciones del amor. Las nuevas formas de vincularnos se constituyen con esta información que antes no teníamos. Seguramente son mejores, más sanas. Una relación se vuelve como una pequeña iglesia en donde el amor es religión. Hablo del amor como objeto de consumo que nos aliviana la existencia. Para eso buscamos tantas cosas como droga, como la tele o como el amor.

La canción termina diciendo “yo que sé”.

- ¡Claro! ¡Yo qué sé! Intento asociar un poco y siempre intento ser mejor; una va aprendiendo, gracias a quienes han luchado antes para que ahora tengamos más información.

¿Cómo transitás el feminismo en este último tiempo?

- Voy aprendiendo, leo un poco. Tampoco leo tanto, soy medio vaga para leer. Pero con amigas, con amigues. Yo tengo un montón que aprender, nunca fui tan militante pero voy entendiendo y voy escuchando. Está bueno hablar de feminismos en plural, de transfeminismos; me parece el movimiento más vital y con más potencia de obrar ante el neoliberalismo, la derecha.

Vos te criaste en Trelew ¿había algo de feminismo en tu casa?

- A nivel filosófico no, ni tan teorizado. Pero sí en cositas, por ejemplo mi mamá. Un poco a todas nos pasa eso. Me crió sola, después la vi que con sus compañeras de laburo le hicieron juicio a su jefe abusador sexual y lo lograron sacar.

¿Cuantos años tenías?

- Y esto fue hace 12 años. Ella y sus compañeras sufrieron mucho, lograron sacar a un tipo de mucho poder.

María Galindo dice que eso es feminismo intuitivo…

- Claro, yo creo que mi vieja y sus compañeras y mis abuelas, en un punto también, aquella generación está más jodida. Han tenido mucho trabajo, mucha lucha. Han construido la casa. Y entonces claro, eran feministas sin saberlo, sin el recogimiento teórico. Sin ese lenguaje y ese texto que ahora tenemos: las chicas, les niñes lo tienen y está buenísimo.

¿Tuviste una infancia buena?

- Yo vivía en Barrio Comercio, un barrio de todas casas iguales, calle de tierra. Y la verdad es que tuve una infancia feliz, tuve ese privilegio. La pasé bien, tengo compañeras que la pasaron mal. Nosotras éramos un grupo que hacía mucha fiestas, jodas, yo era súper bolichera, me encantaba salir siempre, después andar en el centro. Me gustaba ser como la popular y andaba en la calle siempre, siempre en algún romance enamorada.

¿Con chicos?

- Sí, con los que me gustaban que eran medio el estilo rockero. Después de más grande tipo a los 20 empecé a flashear más con pibas, con algunas mujeres, empezaron algunas historietas. En eso siempre medio que fui y volví.

Te gusta todo...

- Sí, me gusta todo a mí.

¿Y qué pasó cuando viniste a Buenos Aires?

- No entendía nada y después fui entendiendo la ciudad. Me encanta vivir acá.

¿Hiciste un video con Ofelia Fernández, no?

- ¡Sí! “No te dejes” el último tema. La amo. Hay un montón de jóvenes ahora como ella. El video va a salir ahora, yo lo quiero sacar ya.

¿Sentís que nos vuelve un poco la fiesta al cuerpo?

- Siento que hay aires nuevos y que hay una posibilidad ahora de sacar a uno de los gobiernos más horribles que tuvimos. Hay mucha potencia en la juventud, qué sé yo, a mí la idea de gobierno no me gusta pero de un tiempo a esta parte pasé de la etapa de león a niño y lo del niño no quiere decir algo infantil sino de un juego en serio, jugar seriamente. La política es una herramienta fundamental, desde lo institucional hasta lo cotidiano. Sí, por un lado la derecha se fortalece cuando ve movimientos populares porque tienen miedo de perder el poder, entonces se paran de manos y saltan ahí con Trump, Bolsonaro y Macri, y la gente joven se está metiendo en la política y apostando a la política.

A cambiarla...

- Claro, a cambiarla. Entonces creo que es un buen momento, ante todo lo malo que pasa, hay un montón de candidatas mujeres, tengo una nueva visión de la política más saludable quizás. Colectivo Vacío era un poco más oscuro, más pesimista, ahí yo vaticinaba lo peor. Y vino. Pero ahora en Politicalpari yo entendí un poco e intento ser yo más política. La política como herramienta de transformación total, la política como un espacio desde donde construir no sólo desde donde gobernar. A mí me cuesta elegir alguien que me gobierne, no quiero ser una gobernada, pero sí quiero tener una vida más política, más saludable y vivir mejor.

¿Te cuidás?

- Intento. Empecé yoga y política también es eso. Tendría que volver a correr al parque, la gira corta mucho y estoy como en una cosa irreal del tiempo. Fumo. Drogas, sí, pero menos, ya tuve mi momento de más, ahora menos. Con el tiempo quise hacer más political la pari. Me gusta estar mejor.

Es político cuidarse...

- Seguiré intentando. Antes no sabés lo que era en los recitales. Pero ahora, más política y más pari.

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