Las españolas Kutxi Echegoyen y Paqui Maqueda, de la  “querella argentina”
Dos víctimas del franquismo buscan justicia en Buenos Aires 
 En 2010 comenzó el proceso abierto por la jueza Servini de Cubría contra los responsables de los crímenes durante el régimen franquista.
Kutxi Echegoyen (izq.) y Paqui Maqueda son dos mujeres españolas que viajaron esta semana a la Argentina a acompañar la presentación del documental "El silencio de otros".Kutxi Echegoyen (izq.) y Paqui Maqueda son dos mujeres españolas que viajaron esta semana a la Argentina a acompañar la presentación del documental "El silencio de otros".Kutxi Echegoyen (izq.) y Paqui Maqueda son dos mujeres españolas que viajaron esta semana a la Argentina a acompañar la presentación del documental "El silencio de otros".Kutxi Echegoyen (izq.) y Paqui Maqueda son dos mujeres españolas que viajaron esta semana a la Argentina a acompañar la presentación del documental "El silencio de otros".Kutxi Echegoyen (izq.) y Paqui Maqueda son dos mujeres españolas que viajaron esta semana a la Argentina a acompañar la presentación del documental "El silencio de otros".
Kutxi Echegoyen (izq.) y Paqui Maqueda son dos mujeres españolas que viajaron esta semana a la Argentina a acompañar la presentación del documental "El silencio de otros". 
Imagen: Sandra Cartasso

Por Oscar Ranzani

Kutxi Echegoyen y Paqui Maqueda son dos mujeres españolas que viajaron esta semana a la Argentina a acompañar la presentación del documental El silencio de otros, de Almudena Carracedo y Robert Bahar (actualmente en cartel en Buenos Aires). El film pone bajo la lupa los crímenes de la dictadura de Francisco Franco en España y explica el recorrido de búsqueda de justicia de los familiares de las víctimas a través de la denominada “querella argentina”, una opción que construyeron junto a otras víctimas y con paciencia para intentar que los crímenes que padecieron sean juzgados. Pero ambas también vinieron una vez más al país que les permitió tener un hilo de esperanza en la reparación de la memoria histórica ya que forman parte del grupo que integra la querella argentina.

En octubre de 2008, el entonces juez Baltasar Garzón buscó investigar las desapariciones de las víctimas del franquismo, aunque luego por diversas presiones fue apartado de la causa. En España, la Ley de Amnistía sancionada el 15 de octubre de 1977 sacó de la cárcel a los presos políticos de la dictadura, pero a la vez perdonó a los funcionarios y policías que cometieron delitos gravísimos en su país durante el régimen de Francisco Franco. Sin embargo, según la jurisdicción internacional, los crímenes considerados de lesa humanidad no pueden ser amnistiados por una ley local o nacional. Fue así como en 2010 comenzó el proceso abierto en nuestro país por la jueza María Romilda Servini de Cubría contra los responsables de los crímenes durante el régimen franquista en España, donde miles de personas permanecen desaparecidas. La causa abarca varios delitos tipificados en el Código Penal (desde el asesinato hasta la desaparición forzada de personas, también torturas y trabajos forzados) y fija el período comprendido entre el 17 de julio de 1936 y el 15 de junio de 1977. Esta última es la fecha de las primeras elecciones libres tras la muerte del dictador.

Echegoyen integra la Comuna Presos y Presas del Franquismo, una asociación de ex detenidos que sufrieron torturas en la última época de un régimen que duró cuatro décadas. “A partir de la apertura de la querella en la Argentina, a través de Darío Rivas e Inés García Holgado, que fueron los dos primeros querellantes, nosotros decidimos también presentarnos. No lo hicimos sólo porque se nos ocurriera sino también a través de Carlos Slepoy”, cuenta Echegoyen y menciona al recordado abogado argentino que jugó un rol clave para que las denuncias llegaran a buen puerto. “Nos juntamos personas de distintas organizaciones políticas que habíamos sido torturadas en la época de la dictadura por Antonio González Pacheco, alias ‘Billy El Niño’, que está en la querella que hemos presentado (antiguo miembro de la policía franquista, inspector del Cuerpo Superior de Policía)”, relata Echegoyen. Esta mujer fue torturada en octubre de 1974 en la Dirección General de Seguridad y luego estuvo dos meses detenida. “A mí me agarraron en mi casa, allí me golpearon, yo en ese momento estaba sola. De ahí, me llevaron a la Dirección General de Seguridad en Madrid, donde está actualmente la Puerta del Sol y el edificio es actualmente la Comunidad de Madrid. Antes era el edificio donde la policía política torturaba a la gente. Ese día fueron detenidas ocho personas en distintos sitios. Las mujeres fuimos a la cárcel de Yeserías y nos acusaban de pertenecer a la Liga Comunista Revolucionaria. Y los cuatro hombres fueron a la cárcel de Carabanchel”, explica Echegoyen.

“El caso de mi familia es de la primera parte de la Guerra Civil”, recuerda Paqui Maqueda. Su bisabuelo fue fusilado, desaparecido, enterrado -se supone- en una fosa común, “pero no sabemos dónde”, afirma Maqueda. En 1936, su bisabuelo defendió el pueblo de Carmona, en Sevilla, junto con sus tres hijos. Cuando dos de sus hijos escaparon, a él lo atraparon y, en determinado momento la familia ya no supo más nada “porque pertenece al silencio que el Estado ha mantenido con las víctimas”, denuncia Maqueda. “Tres hijos de él sufrieron la cárcel. A uno lo asesinaron con siete tiros por la espalda cuando finalizó la Guerra Civil y otro estuvo en campos de concentración ya que fue un preso esclavo del franquismo. Era de los presos que construían empresas hidráulicas y carreteras. Al más pequeño lo llamaban ‘El Hijo del Matao’, porque habían matado a su padre. Lo obligaron a alistarse a las tropas fascistas. Y en una batalla, a los 17 años, se pasó a las tropas republicanas y cuando terminó la guerra sufrió prisión y campos de concentración. El sobrevivió y yo tuve la oportunidad de conocerlo”, relata Maqueda, un tanto emocionada. Otra de las patas de la represión franquista fue el emporio económico. “Nuestra casa familiar fue robada. Yo se la he pedido al Estado pero al día de hoy no la ha devuelto. Después, en 1963 a mi madre le quitaron a su primer hijo en un hospital público. Yo busco a mi hermano también porque es un bebé robado”, cuenta Maqueda, cuyo caso pertenece a la primera parte represiva de la Guerra Civil, mientras que el de Echegoyen es cercano a la etapa de la transición. 

-Desde que la Justicia argentina aceptó el caso en 2010, ¿el gobierno español de entonces comenzó a dificultar la evolución de la investigación?

Paqui Maqueda:-Empezó ahí porque el gobierno del Partido Popular no ha reconocido ni siquiera nuestra condición de víctimas de violaciones de los derechos humanos. Hubo dos hechos donde dejaron claro el obstruccionismo y el impedimento que el Estado en sí (no solo los gobiernos) mantiene con las víctimas y en concreto con la querella argentina. La jueza estableció una videoconferencia para evitar que tuviéramos que cruzar el Atlántico. Teníamos que ir a la Embajada Argentina en Madrid. Hubo una circular de la Fiscalía General del Estado que impidió a todos los jueces del Estado que se hicieran esas videoconferencias. Por lo tanto, no se pudo hacer. Otra fue una decisión del Consejo de Ministros, donde se impidieron los exhortos de las imputaciones de la jueza Servini de Cubría para que se detuviera y para que se esclarecieran las responsabilidades de veinte imputados que fueron señalados en la querella argentina. O sea, tanto la circular de la Fiscalía del Estado como la resolución del Consejo de Ministros siguen hoy vigentes y ya no está el Partido Popular.

-¿Por qué si los crímenes de lesa humanidad no prescriben España se amparó en la Ley de Amnistía?

-Kutxi Echegoyen:-Porque a la Ley de Amnistía no la quieren modificar ni hacerle nada. La Ley de Amnistía es lo básico para haber montado -como lo hicieron-el Régimen del 78. O sea lo que nos mantiene todavía en esta especie de “democracia”, entre comillas, porque el Régimen del 78 ha venido a llenar las instituciones con gran parte de los que ya en la dictadura estaban en ellas.

-¿Por qué hasta los partidos del ala supuestamente más progresista, como el PSOE, se negaron a derogar la Ley de Amnistía?

P.M.:-Es una muy buena pregunta para que se la hagas al presidente Pedro Sánchez y a la vicepresidenta, Carmen Calvo. Es una buena pregunta para que la respondan ellos mismos porque son los que se han negado. Incluso, a través de la Coordinadora Estatal de Apoyo a la Querella Argentina, se ha establecido en el Parlamento Español una iniciativa para modificar uno de los puntos de la Ley de Amnistía y que contemple que se puedan enjuiciar los crímenes del franquismo. Se han opuesto.

-O sea que ni siquiera ustedes están reclamando que se derogue.

P.M.:-No, porque sólo puede derogarla el Parlamento. Nosotros tenemos una iniciativa para que se haga una modificación por el tema de los crímenes. El PSOE votó en contra.

-¿En todos estos años se fueron sumando víctimas a la querella argentina?

P.M.:-Son alrededor de 500 querellas que representan a unas 9 mil víctimas porque las querellas son múltiples.

-¿Cuántos imputados hay en la querella?

P.M.:-Oficialmente la jueza ha imputado a 20 personas, cinco de ellas ya fallecidas. Lo que pasa es que son muy mayores.

-¿Cuál es la percepción social sobre las responsabilidades penales de las violaciones a los derechos humanos en la dictadura franquista? ¿España está muy dividida en torno de este tema?

K.E.:-No tanto, se va avanzando. Es verdad que como la dictadura duró 40 años, costó empezar a hablar, incluso a nosotros las víctimas, de toda aquella situación. Pero se ha avanzado al punto de que nuestra problemática está en la agenda política, cosa que hace ocho o nueve años era impensable.

-Para ustedes, ¿Argentina es un faro en cuanto a la justicia contra los represores?

P.M.:-Por supuesto. Nosotros vinimos por tres cosas. Una, para acompañar el estreno de la película. La segunda: dar gracias al pueblo argentino por el apoyo y el amor que nos han dado desde que en 2010 se abrió aquí la causa. Paseamos con las Madres de Plaza de Mayo, hablamos en la Ronda. Hay un apoyo y un amor tremendo. Y la tercera es para mirarnos en el espejo que simboliza Argentina en la lucha contra la impunidad y las políticas públicas de memoria estatales que están ausentes en nuestro país. En España hay memoria, pero es a nivel autonómico o municipal. Cuando llega un Partido político que no comulga con los derechos humanos, lo cambia. Y eso aquí no se puede hacer. Eso es lo que no tenemos.

-¿No es contradictorio que el Tribunal Supremo Español que juzgó y condenó al genocida argentino Adolfo Scilingo señale que los crímenes del franquismo no pueden ser investigados por la Justicia española?

K.E:-Efectivamente.

P.M.:-Te doy un ejemplo. La ministra de Justicia, Dolores Delgado, ha viajado a Francia donde se le ha hecho un homenaje a La Nueve, que fue un grupo militar constituido por españoles que liberó París. Ahora, ha ido a Chile a homenajear al Winnipeg, el barco en el que Pablo Neruda rescató del franquismo a 2200 republicanos españoles para que esos exiliados pudieran hacer su vida en Chile y salvarse. A esta mujer, cuando sale de España, ya la querríamos dentro de España. Querríamos que estos homenajes que hace, en donde dice que los españoles “fueron los grandes luchadores por la libertad”, se tradujeran en una política pública de su Partido y que cuando gobernara la hiciera efectiva. Pero no lo hace.

-¿Cómo observan el hecho de que la Justicia argentina decidió ampliar la investigación a los actos represivos cometidos por el franquismo contra las mujeres, lo que incluye casos de agresión sexual, abortos forzados y robos de niños?

P.M.:-Es una maravillosa iniciativa. Bienvenidas todas las iniciativas que la jueza tenga para amparar a las víctimas mujeres que sufrieron violencia de género porque es otro tipo de violencia. La violencia del franquismo hacia las mujeres fue muy distinta cualitativamente: no violaban a los hombres, no rapaban a los hombres. Fue una violencia muy distinta cuantitativamente también. Por lo tanto, hay que reconocer esa violencia de género y poner las medidas reparadoras que sean necesarias.  

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