Protagonizan "Pequeña Victoria" 
Inés Estévez y Natalie Pérez: "La novela rosa perdió el monopolio"
La serie que comienza este lunes en Telefe presenta una situación de vientres subrogados y maternidad compartida nada extraña en la vida real, pero que recién ahora empieza a encontrar reflejo en los medios. "Las situaciones que transgreden estructuras culturales y mentales establecidas deben abordarse de manera natural", dicen las actrices. 
"Pequeña Victoria" se verá de lunes a jueves a las 22.15, por Telefe."Pequeña Victoria" se verá de lunes a jueves a las 22.15, por Telefe."Pequeña Victoria" se verá de lunes a jueves a las 22.15, por Telefe."Pequeña Victoria" se verá de lunes a jueves a las 22.15, por Telefe."Pequeña Victoria" se verá de lunes a jueves a las 22.15, por Telefe.
"Pequeña Victoria" se verá de lunes a jueves a las 22.15, por Telefe. 
Imagen: Bernardino Avila

Se complementan, se escuchan y se respetan. Como si los más de 20 años de diferencia en la edad no fueran más que un capricho del calendario, Inés Estévez y Natalie Pérez comulgan en intereses y realidades. No hay edad para las coincidencias. La actuación no es lo único que las acerca. También la música, a la que ambas se animan con devoción como cantantes desde hace tiempo. La coincidencia es tal que, incluso, no tienen prurito alguno en considerarse “artistas”, ese status que para muchos es enorme pero que ellas asumen con naturalidad. “Nos consideramos artistas porque tenemos la necesidad de comunicar, de expresarnos a través de distintas cosas”, reconoce Estévez. “Me siento artista no solo cuando actúo o canto, también cuando cocino trato de expresar algo”, agrega Pérez. “Hay que desolemnizar al artista como si solo fuera una mente superior”, subraya Estévez, en la entrevista a Página/12, con motivo del estreno de Pequeña Victoria, la tira diaria que este lunes se estrena en Telefe (lunes a jueves a las 22.15).

En un alto de la grabación de la ficción, mientras un mate cocido y un café con leche ofician de tradicionales bebidas energizantes en la soleada pero fría mañana de invierno, Estévez y Perez se entusiasman al hablar de Pequeña Victoria. Coproducción de The Mediapro Studio, Viacom International Studios (VIS) y Oficina Burman, la ficción parece sumarse a la nueva ola del género, donde las historias dialogan con su tiempo abordando temáticas que forman parte de la práctica social. En este caso, la historia creada por Erika Halvorsen (Amar después de amar) y Daniel Burman (El abrazo partido, Edda) se mete de lleno en los nuevos modelos de familia, la gestación por sustitución y la crianza múltiple.

En ese terreno en el que las ficciones televisivas no funcionan como reforzadoras de lo instituido sino como herramientas de conciencia de lo instituyente, Pequeña Victoria contará la historia de cuatro mujeres que criarán juntas a la Victoria del título. Protagonizada por Julieta Díaz, Estévez, Pérez y Mariana Genesio, la trama girará en torno a Jazmín (Díaz), una ejecutiva exitosa que tomó la decisión de ser madre soltera pero sin que esa situación afecte su carrera profesional. Para ello, elige subrogar el vientre de Bárbara (Pérez), que aceptó la propuesta en busca de escapar de un angustiante situación económica y personal. En medio del trabajo de parto, Bárbara conoce a Selva (Estévez), la conductora del remise que la lleva a la clínica y que siente la necesidad de acompañarla. Una complicación en el parto enrederá el destino de estas tres mujeres, que deben imperiosamente contactar al donante de esperma, que no es otra que Emma (Genesio), una mujer trans. Esa atípica situación llevará a que las cuatro mujeres comiencen a criar a la pequeña Victoria.

“Es una comedia dramática, como la vida. Tiene un poco de todo. Lo interesante justamente de la ficción es que logra un equilibrio entre la comedia y el drama”, detalla Pérez en la entrevista con Página/12. “Es una ficción que tiene profundidad. La trama no esquiva ningún tema. Se ahonda en diferentes problemas y a la vez tiene unos pasos de comedia muy divertidos”, agrega Estévez. “La comedia -la interrumpe su compañera- como recurso para desdramatizar algunas situaciones”.

“La comedia -complementa Estévez- siempre es necesaria para desolemnizar, pero no tiene que utilizarse forzadamente. En la vida, el drama y la comedia conviven continuamente. La instancia dramática de la vida siempre tiene un costado en el que uno se mira de afuera y termina riéndose de su propia existencia. En este caso, es una tira que tiene hondura, que se mete con temas interesantes y que son más propios de un unitario que de una tira”.

Luciano Castro, Facundo Arana, Daniel Hendler, Nicolás Francella, Jorge Suárez, Alan Sabbagh, Celina Font, Ignacio Pérez Cortés, Darío Lopilato, Paula Cancio, Osmar Nuñez, Raúl Rizzo, Emilia Mazer y Selva Alemán completan el numeroso elenco de la tira, que además tendrá contenido original exclusivo en plataformas digitales: 24 días con mamá, con la experiencia personal en la maternidad de la “influencer” Amira Chediak, con más de medio milllón de seguidores en Instagram; y Según Mica, de la mano de la youtuber con más de 3 millones de suscriptores Mica Suárez, que mostrará el Lado B de las grabaciones.

-Hasta no hace mucho la tira central de ficción tenía una concepción más ligada al entretenimiento puro y pasatista. ¿Por qué creen que la TV argentina empezó a sumarle temáticas complejas a la fórmula clásica?

Natalie Pérez: -La sociedad argentina ha evolucionado y hoy está mucho más abierta a escuchar, entender y aceptar un montón de temáticas que no resultaban tan habituales. Hace rato que la televisión argentina toca temas que antes ni siquiera se mencionaban. Las nuevas generaciones tienen otra mentalidad, incluso, y se pueden sentar con sus padres a ver la ficción con muchas más herramientas que hace 10 años. La tele siempre fue un disparador de debates y Pequeña Victoria planteará un nuevo mundo en construcción. Hace rato que la novela rosa perdió el monopolio de la ficción. El año pasado, por ejemplo, Telefe abordó en 100 días para enamorarse la cuestión de la identidad de género, la sexualidad adolescente y la autopercepción. Temas que hasta no hace mucho uno pensaba que nunca iban a ser tratados en al tele en horario central y el público lo recibió muy bien.

Inés Estévez: -Pequeña victoria surgió de la iniciativa de Daniel Burman y Erika Halvorsen y que el canal tuvo la sabiduría de tomarla y programarla. Hacia tiempo que Erika quería hablar de estos temas, y Daniel tiene la flexibilidad de tener una mente moderna para darle cabida en un marco constructivo. Eso no es menor, porque en general lo que estigmatiza a este tipo de temáticas es el hecho de encuadrarlos en un marco denso, oscuro. Desde mi opinión, creo que las situaciones que transgreden estructuras culturales y mentales establecidas deben abordarse de manera natural. La manera de incorporar temas tabú es viéndolos como son en un encuadre absolutamente natural y exento de la densidad de la excepcionalidad.

-En ese aspecto, ¿consideran que la ficción televisiva es un espacio idóneo para enmarcar lo instituyente en la vida cotidiana?

N. P.: -La ficción visibiliza problemáticas y tiene un componente formativo.

I. E.: -Era hora de que la ficción se haga cargo de su penetración social.

N. P.: -Este tipo de cosas ya suceden. Por supuesto que esto es una ficción, estamos contando un cuento. Que cuatro “madres” críen a una niña no suele ser lo habitual. En la vida real la gestante da media vuelta y se va, no suele seguir en contacto con el bebé. El donante es anónimo.

I. E.: -Las familias ahora adoptan todo tipo de formas. Conozco un caso cercano de un hombre gay que decidió criar un hijo con una amiga. Nunca le pregunté si tuvieron sexo o si hicieron una inseminación. Eso es lo menos importante. No son pareja, son amigos de toda la vida y crían ese hijo juntos. Hay casos de todo tipo que se dan, más allá de lo que dice o permite la ley. Son acuerdos particulares que no conllevan ningún contrato legal y no sientan ningún precedente. Pero hay instancias reales, en la vida diaria, de subrogación de vientre. La ley no siempre refleja la práctica social.

-Pasa mucho más en la realidad que en los medios de comunicación. Las nuevas generaciones asimilan este tipo de familias ensambladas mucho más naturalmente que nuestros propios dirigentes.

N. P.: -El paradigma familiar cambió. Las nuevas generaciones tienen otra mentalidad. Es una realidad que la familia no es solo eso que nos enseñaron. Hay miles de posibilidades familiares si hay amor. La subrogación de vientre es una realidad, que es muy compleja. Hay que tener mucha solidaridad y corazón para hacerlo, pero también una fortaleza mental importante.

-Y en el caso de tu personaje, Pérez, ¿por qué decide alquilar su vientre?

N. P.: -Por una desesperada necesidad económica, que a su vez le permitirá salir de un angustiante situación personal. Inicialmente Bárbara sufre una crisis, pero después tienen la suerte de encontrarse con un grupo de mujeres a las que el nacimiento de esa beba casi que les pinta de colores la vida.

I. E.: -Una vida no sin ausencia de conflicto. Las cuatro mujeres se cuestionan todo, todo el tiempo. Lo interesante de la tira es que no sienta la base de una unidireccionalidad de pensamiento. No le dice al espectador que tiene que ver las cosas de una manera. Te muestra lo que le pasa a cada personaje con esa situación desde la subjetiva de cada uno, para que los espectadores lleguen a su propia conclusión. La tira no toma partido, no defiende un modo particular. Eso me parece interesante.

N. P.: -Son cuatro mujeres que no se conocen entre sí. En la trama no hay amistad ni vinculo previo. Apenas se conocen Bárbara que es la gestante y Jazmín que es la subrogante, por el acuerdo hecho. Hasta el momento del parto el vínculo entre ellas dos es frío.

I. E.: -Y luego suceden algunas cosas que las llevan a tener que tomar algunas decisiones que transgreden las reglas habituales. Las reglas de la vida están para conocerlas y la vorágine de la propia existencia te las hace romper a cada rato. Nada es para siempre ni definitivo.

-Tu personaje, Inés, es una persona que tiene un fuerte vínculo religioso.

I. E.: -No es cristiana ni religiosa. En realidad, ella se ha criado en un ámbito vinculado a un clima parroquial. Ha heredado junto a su marido, que es una especie de hermano que tiene porque han sido amigos desde muy chiquitos y se criaron juntos en ese marco, un negocio relacionado con la fabricación y comercialización de vírgenes. El marido es estructurado y dogmático. Ella, en cambio, no lo es tanto. Es una persona de gran fe que si hubiera nacido en el Tíbet sería budista, seguramente. Ella no adhiere al dogma. No va a la Iglesia, no se confiesa ni se comulga. Pero cree en el poder del destino y cursa toda esa fe en un marco cristiano porque es lo único que conoce. Es una persona creyente, pero flexible. Tiene una sabiduría muy humana, pero a la vez tiene cierta elementalidad, cierta ingenuidad. Todo le parece bien. No tiene un sentido moral de la vida. Cuando conoce el caso de Jazmín y Bárbara tiene una inquietud inicial, pero lo toma con la naturalidad que lo tomaría un niño: sin prejuicios ni juicios morales, sin preceptos sociales. Es un personaje que encarna, en todo caso, una franja social, una cosa más costumbrista. Y tiene la particularidad que de las cuatro es la única que ha criado chicos, en su caso cinco, que no son hijos propios sino hermanos menores.

-Pequeña Victoria aborda un tema delicado como las nuevas maternidades y familias. Incluso, una chica trans (Genesio) la protagoniza. ¿Es una tira que busca derribar prejuicios o ideas preestablecidas más allá de su fin televisivo?

I. E.: -Trata de naturalizar lo que debería ser lógico y natural. La sociedad será mejor el día que no tengamos que subrayar que hay una actriz trans o un personaje trans. Hay actrices y personajes. No importa su identidad de género. Florencia De la V también protagonizó hace tiempo, con un personaje que tenía otros colores. No es una novedad. Tal vez ahora está abordado desde un lugar más comprometido. Los Roldán era más comedia. Ahora se tocan temas más comprometidos. Incluso, hay toda una comunidad de chicas trans. Se muestra un poco la inserción social de la comunidad de mujeres trans.

-¿Cómo creen que los espectadores recibirán la historia?

N. P.: -Las nuevas generaciones absorberán esa inserción con naturalidad, mientras que las más trogloditas y patriarcales seguramente ofrecerán más resistencia. Lo bueno es que así como se pudieron adaptar al celular, a las nuevas tecnologías, también ese sector de la sociedad formado en otras estructuras sociales y mentales se deberá adaptar a estas realidades cada vez más usuales. La resistencia al lenguaje inclusivo, por ejemplo, pasará en algún momento. ¿Por qué solo tenemos que ser hombres o mujeres si hay muchas personas que se autoperciben de diferentes maneras a las de sus genitales? El mundo está cambiando y hay que adaptarse. Pequeña Victoria va a entretener, divertir, informar, formar, correr estereotipos, abrir cabezas. Nuestros personajes también sufren la extrañeza de esa situación y deben lidiar con sus propios prejuicios.

I. E.: -La comedia va a colaborar en la incorporación de esas temáticas. Las escenas y el devenir de las historias están escritas de tal modo que no hay una grandilocuencia que subraye la rareza. Al contrario. Se transita todo desde un lugar muy natural y fluido. La ficción habla de amor, de las mil formas de amor posibles.



La lucha feminista

Tanto Estévez como Pérez se reconocen como parte de la ola verde que busca igualdad de derechos y oportunidades para las mujeres. Ambas artistas son conscientes del momento histórico que atraviesan. “Siento que hoy las mujeres comprendimos que nadie tiene más derecho que nosotras sobre nuestros cuerpos y decisiones”, subraya Pérez, que el 28 de septiembre se presenta en Vorterix para celebrar el aniversario de la salida de su primer disco, Un té de tilo por favor. A su lado, Estévez coincide con su compañera de ruta. “Estamos atravesando un momento de crisis", dice. "Hay una cultura que se está transformando, a fuerza de mujeres que elegimos pelear por nuestra libertad”, analiza la actriz, que el 21 de este mes también festeja el año de la publicación de su disco Nude con un show en Thelonious Club (Nicaragua 5549). “El avance de la mujer no es solo un fenómeno argentino sino que también sucede en otros lugares del mundo", reflexiona Estévez. "Aunque todos tengamos claro intelectualmente que hay una sociedad que aún hay que dejar atrás, lo que estamos resolviendo es la manera de expresarlo y de plasmar una nueva dinámica social. Hay pautas culturales que se están cayendo. Las nuevas generaciones lo tienen muy claro, puesto que se formaron en una nueva era en la que la mujer es un par. Las nuevas generaciones me hacen creer en la humanidad”.

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