Comienza este lunes en el Racket Club
Challenger de Buenos Aires: El mejor tenis, una vez más en Palermo  
Con Federico Delbonis y Leonardo Mayer, dos campeones de Copa Davis, como figuras destacadas, el torneo apuesta por el futuro del tenis argentino. 
La qualy en el Racket Club de Palermo.La qualy en el Racket Club de Palermo.La qualy en el Racket Club de Palermo.La qualy en el Racket Club de Palermo.La qualy en el Racket Club de Palermo.
La qualy en el Racket Club de Palermo. 
Imagen: Prensa Challenger de Buenos Aires

Si bien Argentina cuenta con dos torneos de nivel ATP -el Argentina Open y el Córdoba Open, ambos en febrero-, el mejor tenis del mundo también tiene lugar hacia el cierre de la temporada. El Challenger de Buenos Aires, el tercer certamen más importante del país, comenzará este lunes en el Racket Club de Palermo con tres jugadores ubicados en el Top 100 como principales atracciones. Gracias al cambio de formato y por primera vez en los cinco años consecutivos que lleva en el calendario, contará con un cuadro principal de 48 jugadores, una cantidad considerablemente mayor respecto de la composición tradicional con 32.

Federico Delbonis y Leonardo Mayer, dos baluartes de la histórica conquista de la Copa Davis en 2016, serán los dos mejores argentinos del cuadro y podrían protagonizar un duelo estelar en una eventual semifinal. El azuleño, 71º del ranking ATP, partirá como el máximo favorito. “Siempre es diferente volver a jugar en casa, con la gente, con el público, con la familia”, deslizó el zurdo, ganador de aquel recordado quinto punto frente a Ivo Karlovic en la final por la ensaladera ante Croacia en Zagreb.

El ex número 33 del mundo tiene un objetivo definido en el mediano plazo: “Quiero mi mejor ranking y trabajo para volver a ese nivel; sé que no es fácil pero tampoco es imposible. Es una ilusión que me motiva para adelante”. Para el debut espera rival del duelo entre Maximiliano Estévez (480º) y Agustín Velotti (428º).

El correntino, por otro lado, no atraviesa su mejor momento pero buscará tomar impulso a partir del Challenger de Buenos Aires. Campeón del ATP de Hamburgo en 2014 y 2017, este año tiene los octavos de final de Roland Garros como mejor registro personal. El Racket Club lo tendrá en su debut ante Gonzalo Villanueva (383º) o un jugador surgido de la clasificación.

“Es un lujo tener a jugadores de la talla de Mayer y Delbonis. Por la fecha del evento y su ranking actual les resulta provechoso jugar este torneo y queremos que les vaya muy bien”, destacó Mariano Ink, el director del certamen, en diálogo con Líbero.

El boliviano Hugo Dellien completa el lote de protagonistas dentro del Top 100. Actual 83º del mundo y residente en Buenos Aires, viene de lograr esta temporada sus dos primeros triunfos en torneos de Grand Slam. Años después de haber abandonado la raqueta por falta de dinero, vive uno de los mejores momentos de su carrera y llega al certamen como el segundo favorito.

La gran decisión de la organización del Challenger de Buenos Aires, a cargo de la empresa Torneos -también produce el ATP de Córdoba-, es la apuesta por el futuro del tenis argentino a través de la política de wild cards. Cinco jóvenes promesas de nuestro país recibieron una invitación y tendrán la posibilidad de codearse en el mejor nivel: Facundo Díaz Acosta (18 años; doble medallista olímpico de la juventud), Thiago Tirante (18; viene de jugar su primera final profesional en Cancún), Sebastián Báez (18; ex 1º del mundo en juniors y campeón olímpico de la juventud en dobles), Román Burruchaga (17; hijo de Jorge y sparring argentino en la última serie de Copa Davis ante Colombia en San Juan) y Juan Manuel Cerúndolo (17; hermano menor de Francisco, que también juega el cuadro principal).

Como director del torneo, Ink remarcó el cambio de formato como un puntal clave en la libertad para otorgar las invitaciones a los más chicos: “El nuevo cuadro permite que entren más jugadores y nos quita presión con los wild cards, porque quizá aparece un jugador experimentado que pide uno y se lo tenemos que dar por respeto a su carrera. Esta vez todo se dio para que pudiéramos hacer un tributo a los jóvenes y apostar al futuro”.

Así como en el Challenger hay jugadores consagrados y con basta experiencia en el circuito, también es una buena prueba para los jóvenes que buscan dar el salto y asentarse en el profesionalismo. Y de esa forma lo entiende Ink: “Este torneo es un evento de transición: acá podés ver a los grandes jugadores y a los que forman parte de la nueva etapa del tenis argentino”.

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