En la Universidad Nacional de Avellaneda, el Colectivo de Investigación en Diseño y Producción del Conurbano (PEC) estudia las condiciones de vida y las estrategias de reproducción social de un sector dentro de las clases populares que, en el Gran Buenos Aires, accede al suelo y a la vivienda por fuera del mercado inmobiliario formal: ese sector que habita villas, asentamientos y barrios construidos por políticas estatales. ¿Cómo se conforma ese hábitat conurbano? En 2011, el equipo inició una investigación que llevó a relevar 15 barrios populares en 9 municipios del conurbano bonaerense. Hoy tiene datos cuali y cuantitativos de unas 15.000 viviendas y hogares, y 68.000 personas, que permiten entender en mayor profundidad las características de ese territorio, particularmente en la época posterior a la convertibilidad de los años 90. Viviane Martinelli y Analía D’Angelo son parte de ese grupo de trabajo interdisciplinario: una, arquitecta y urbanista de la UNDAV; la otra, socióloga de la UBA. Ambas hicieron la maestría en Hábitat y Pobreza Urbana en América Latina en la UBA y han dedicado sus becas doctorales del Conicet a esta temática, con la guía de Marcela Vio y Claudia Cabrera.

¿Cómo producen espacio urbano los sectores populares en el conurbano?

Analía D’Angelo: La producción del espacio urbano que estudiamos tiene en el centro el rol que desempeñan los propios hogares. Dentro de los hogares propietarios de la vivienda (de hecho, no de derecho) y residentes en asentamientos, entre el 70% y el 85% manifiestan haberla construido ellos mismos, con o sin ayuda. Se trata de autoproducción del hábitat, aunque no necesariamente autoconstrucción. Estos procesos se asientan fuertemente sobre la participación del trabajo doméstico, la colaboración con trabajo de familiares externos al hogar, amiga, vecina… E involucran, además de estrategias de financiamiento, diferentes tipos de intercambios no financieros. En relación al acceso a servicios básicos de infraestructura urbana, en asentamientos y villas, son los mismos hogares los que extienden redes de agua, electricidad, utilizan garrafas y realizan desagües caseros. Hay un altísimo porcentaje de hogares que, aún hoy, no cuentan con red cloacal.

¿Por qué se da de esa forma?

AD: Históricamente, en función de la desigualdad de posiciones que ocupan los distintos sectores en la estructura social, y del hecho de que el acceso al suelo y a la vivienda están mercantilizados, una importantísima porción de los sectores populares permaneció por fuera de la posibilidad de acceso a la tierra y a la vivienda por la vía del mercado inmobiliario formal. A su vez, la falta de políticas públicas acordes al tipo de demandas habitacionales insatisfechas y a los destinatarios lleva a la necesidad de otras estrategias para acceder al suelo y a la vivienda.

¿Cuál es el rol del Estado en esto y cómo inciden las políticas públicas? ¿Y los negocios inmobiliarios?

Viviane Martinelli: El Estado incide o participa en la producción del espacio urbano de múltiples formas, por ejemplo, a través de regulaciones u omisiones en la planificación urbana, como agente fiscal, en tanto proveedor de infraestructuras y servicios públicos que garantizan las condiciones generales de la reproducción social, y que no pueden ser asumidos por los actores privados individuales; también, como constructor del espacio. Cuando el Estado, por acción u omisión, permite que la lógica predominante de producción de ciudad sea la privatizadora y no una lógica regida por el bien común o por el interés general de la población, la ciudad se transforma en una mercancía y la especulación inmobiliaria y financiera pasa a ser el centro de la cuestión. Esto puede observarse en una amplia cantidad de inmuebles vacíos que se construyen y colocan en el mercado a valores irrisorios para ingentes sectores de la población, consumiendo y retirando del horizonte de la política pública terrenos pasibles de ser utilizados para proyectos urbanos destinados a grupos sociales más heterogéneos.

¿Cambia la forma de urbanización según el cordón del conurbano?

VM: Hoy día el primer cordón posee un nivel casi total de cobertura de redes en su territorio, así como la accesibilidad a servicios y equipamientos urbanos. En los partidos del segundo cordón, las coberturas y accesibilidades a infraestructuras, servicios y equipamientos urbanos se manifiestan con menores niveles. Sin embargo, hay algunas particularidades y excepciones en cada uno de los cordones. Por ejemplo, en el primer cordón, el partido de Lomas de Zamora revela un alto porcentaje de hogares con conexión insuficiente a servicios básicos, una característica más parecida a los porcentajes del segundo cordón. En cambio, algunas variables e indicadores como la alta cobertura a red de gas y de calles pavimentadas, más representativas en el primer cordón, también son encontradas en Hurlingham e Ituzaingó, del segundo.

¿Por qué hacen el análisis post convertibilidad?

 

AD: Varios autores coinciden en que, en el período de post convertibilidad, se produce una nueva reconfiguración de las clases populares. En el caso de la tesis de maestría que realicé, una de nuestras hipótesis era que entre las reconfiguraciones de la economía popular durante la post convertibilidad era posible observar nuevas modalidades de financiamiento para la producción del hábitat popular propias de este período. La investigación plasmada en la tesis la corroboró, mostrando, entre otros, estrategias que involucran la recepción y reorientación de dinero proveniente de políticas sociales de transferencia monetaria y del trabajo en cooperativas de recicladores urbanos hacia la producción del hábitat. Estas estrategias ponían en juego garantías para el acceso a financiamiento de modo explícito e implícito, proveyendo de dinero y credenciales para el acceso a préstamos y créditos, tanto en un circuito de financiamiento formal y tradicional, como informal.