Informe OUBA
La cultura en CABA, desfinanciada y desigual
El trabajo del Observatorio Universitario de Buenos Aires da cuenta del ahogo económico y del cierre de espacios, entre otras dificultades en el ámbito porteño. 
El "velazo" en el teatro Presidente Alvear, una de las tantas protestas de sectores de la cultura. El "velazo" en el teatro Presidente Alvear, una de las tantas protestas de sectores de la cultura. El "velazo" en el teatro Presidente Alvear, una de las tantas protestas de sectores de la cultura. El "velazo" en el teatro Presidente Alvear, una de las tantas protestas de sectores de la cultura. El "velazo" en el teatro Presidente Alvear, una de las tantas protestas de sectores de la cultura. 
El "velazo" en el teatro Presidente Alvear, una de las tantas protestas de sectores de la cultura.  
Imagen: Leandro Teysseire

“La ciudad más rica del país, pese a su reconocida oferta cultural, padece desde el gobierno porteño falta de financiamiento y fomento a manifestaciones plurales, propició históricamente clausuras y cierres de espacios durante la gestión del PRO, criminaliza expresiones en el espacio público y tolera la precarización laboral”, postula en su introducción un informe del Observatorio Universitario de Buenos Aires (OUBA), que repasa políticas de los últimos años en materia cultural, pasando por diversos temas. También refleja “propuestas de cambio” de diversos colectivos.

La cultura en la Ciudad es una fuente de trabajo para cerca de 100 mil personas y representa el 11 por ciento del PBI. El documento, titulado “Función agotada”, se detiene en diversos aspectos, como la pérdida de puestos de trabajo: en los últimos cuatro años se perdió un 24 por ciento. En términos de presupuesto, cuestiona que casi el 50 por ciento del total (en 2019 más de 6 mil millones de pesos) esté destinado a grandes centros culturales del centro de la Ciudad y de La Boca, de “acceso prácticamente restringido a las clases altas y medias altas y a los turistas nacionales y extranjeros”, como el Centro Cultural Recoleta, el C. C. San Martín, La Usina del Arte, el C. C. 25 de Mayo, el Complejo Teatral Buenos Aires y el Colón. En contraste, sólo un 5, 6 por ciento de los fondos se destinan a actividades de promoción sociocultural.
De este modo, se establece una “grieta entre el norte más privilegiado y el sur postergado”. 

En los barrios con más altos niveles de necesidades básicas insatisfechas, los espacios culturales son escasos y de difícil accesibilidad (Villa Soldati, Lugano, Barracas), al contrario de lo que ocurre en barrios céntricos (Monserrat, Balvanera, San Nicolás, Microcentro y San Telmo) y, sobre todo, los de la zona norte.

Ricardo Manetti, director de la carrera de Artes y del Centro Cultural Paco Urondo, ambos de la Facultad de Filosofía y Letras de la UBA, llama la atención sobre el recorte de las acciones del Programa Cultural en Barrios ya que durante los últimos años “son casi nulas las voces de creadores barriales” y la iniciativa “ha dejado de tener visibilidad”. Se trata de una iniciativa de más de 30 años que ofrece talleres artísticos. “La política cultural del Pro y de Cambiemos no tuvo nunca en el horizonte de sus propuestas un proyecto de inclusión social”, remarca Manetti. También cuestiona el recorte presupuestario del Festival Internacional de Buenos Aires (FIBA), lo que impactó en una disminución de propuestas internacionales. En otro pasaje del documento, recuerda que el Teatro Alvear se encuentra cerrado desde hace más de cinco años.
Un capítulo del informe, que abreva en diversas fuentes, está dedicado a las “clausuras, cierres y tarifazos”. Los institutos que fomentan la cultura independiente en CABA, como Proteatro o BA Música, tienen cada vez “menor relevancia presupuestaria”. “Del auge de las clausuras que tuvo un pico en 2014 se pasó al ahogamiento económico”, señala Juan Manuel Aranovich, gestor del Club Cultural Matienzo. 

En otro apartado aparece la voz de los empresarios teatrales, que dicen haber sufrido “la combinación explosiva de la recesión económica, una exponencial disminución de espectadores y un enorme aumento de los costos” que no se puede trasladar al precio de las entradas, explica Sebastián Blutrach, presidente de la Asociación Argentina de Empresarios Teatrales (AADET). Mientras que en otros tiempos la energía implicaba entre el 2 y 4 por ciento de los costos de una sala comercial, luego de los tarifazos el número ascendió a 12 ó 15. A eso se suma el “planchado”: los bienes culturales son los primeros que la población recorta. Blutrach plantea que el cambio de gobierno puede orientar a un “repunte” para gestores culturales, empresas y emprendimientos.
Las cifras de Aadet indican, de enero a noviembre de 2019, menos cantidad de espectadores en relación a otros años: 6 por ciento menos que en 2018 y un 14 por ciento menos que en 2014. Esto último significa que hubo 300 mil espectadores menos respecto de hace cinco años. En sentido inverso, la actividad se intensificó: la producción aumentó un 18 por ciento en los últimos cinco años.

Rita Cortese, una de las entrevistadas para el informe, instala los temas de la producción audiovisual y el recorte en las horas de rodaje, y la precarización laboral, “uno de los objetivos de fondo de los gobiernos de derecha”. Para la actriz, lo que sucede en el ámbito local está conectado con las políticas públicas a nivel nacional. “La magnitud de la crisis llega hasta figuras de primerísimo nivel, actores, intérpretes, músicos, que tienen que subsistir con clases particulares o bajando sus honorarios hasta extremos imposibles", alerta. "Llevar público a los teatros y a los espectáculos culturales hoy se volvió una proeza”, agrega, también con la esperanza de que el proyecto cultural de Alberto Fernández sea “diferente”.
Al interiorizarse en el circuito del teatro independiente, el informe del Observatorio menciona que la Asociación Argentina de Teatros Independientes (Artei) --organización que nuclea a más de 90 salas de CABA-- viene expresando desde 2017 “alarma y preocupación” por los recortes presupuestarios en Proteatro. Si bien destaca la “escucha” del ministro de Cultura porteño, Enrique Avogadro, Liliana Weimer, presidenta de Artei, indica que el “deficiente porcentaje” destinado para las actividades teatrales alternativas dentro del presupuesto de la cartera en CABA se auxilia “con parches”, como una línea del Fondo Metropolitano. Recientemente se realizó el Día del Teatro Independiente, con funciones en toda la ciudad a un precio simbólico. "La gente se quedó afuera de muchas salas, lo que demuestra la gran convocatoria existente para estas manifestaciones culturales a costos más accesibles, la que se ve mermada por la fuerte crisis socioeconómica”, concluye Weimer.

El Encuentro y Foro de Cultura de la Ciudad (Enfoca) culminó el 29 de septiembre con una jornada de trabajo masiva, que recogió deliberaciones de más de 140 colectivos y referentes culturales. Quedaron representados distintos sectores, como las expresiones culturales migrantes, las artes escénicas, la literatura, la cultura afro, el tango, las milongas y el teatro comunitario, entre otras. En la declaración final se plantearon propuestas para mejorar la actual gestión porteña.

Políticas públicas sobre patrimonio y archivo para la descentralización, fomento para espacios culturales de artes visuales, incorporación del rol del curador en museos públicos, políticas de formación de espectadores, para la exhibición, conservación y difusión del audiovisual argentino y latinoamericano, reformulación y promoción del Fondo de Mecenazgo y Fondo Metropolitano, sistema de promoción del arte callejero en Buenos Aires, reactivación del Polo Circo, sanción del proyecto de ley para medios independientes, incorporación de la perspectiva de género en la formación de políticas públicas culturales y cupo en el sector cultural fueron algunas de las 100 propuestas.

Suplementos
Suplementos
Tu navegador tiene deshabilitado el uso de Cookies. Algunas funcionalidades de Página/12 necesitan que lo habilites para funcionar. Si no sabés como hacerlo hacé CLICK AQUÍ