Inyectora de plástico, quebró en 2018 y un grupo de trabajadores la puso nuevamente en funcionamiento
La historia de la recuperación de EmplastCoop
Firma proveedora de las principales terminales automotrices, la apertura importadora durante los cuatro años del macrismo, la caída del mercado interno y el tarifazo energético fueron factores devastadores. Ahora, en manos de los trabajadores, reclaman respaldo del Estado para continuar en la fase de mejoras en la producción.
Hoy 64 trabajadores integran EmplastCoop, firma ubicada en el Parque Industrial de Tortuguitas.Hoy 64 trabajadores integran EmplastCoop, firma ubicada en el Parque Industrial de Tortuguitas.Hoy 64 trabajadores integran EmplastCoop, firma ubicada en el Parque Industrial de Tortuguitas.Hoy 64 trabajadores integran EmplastCoop, firma ubicada en el Parque Industrial de Tortuguitas.Hoy 64 trabajadores integran EmplastCoop, firma ubicada en el Parque Industrial de Tortuguitas.
Hoy 64 trabajadores integran EmplastCoop, firma ubicada en el Parque Industrial de Tortuguitas. 

La empresa inyectora de plásticos EmplastCoop se constituyó como cooperativa en 2018 tras la quiebra de la firma Plascar, su anterior denominación. Especializada en la producción de autopartes, sufrió un gran impacto negativo cuando sus principales clientes comenzaron a importar las piezas que antes producía. Sumado a este panorama adverso, abona un promedio de 750.000 pesos mensuales por el servicio de electricidad. 

A la espera de la reactivación económica, en EmplastCoop reclaman que "el Estado nos ayude en este momento difícil. Queremos ganarnos la vida con nuestro trabajo, sumando valor y productividad a la sociedad”, afirma uno de los trabajadores de la planta ubicada en el Parque Industrial de Tortuguitas.

Antes de constituirse como cooperativa de trabajo, Plascar se dedicaba a la fabricación de autopartes para Volkswagen, Ford, Chevrolet, Peugeot y Mercedes-Benz. En su momento de plenitud alcanzó una facturación de 900 millones de pesos mensuales trabajando para las terminales.

En 2017 Plascar presentó la convocatoria de acreedores: la crisis general, sumado al elevado costo de la energía fueron factores determinantes en la caída progresiva. Los principales clientes comenzaron a retirarse y se abrieron nuevas empresas satélite en el rubro autopartista. Un combo explosivo que los condujo a la quiebra en junio de 2018.

Un mes después de declarada la quiebra, la jueza Viviana Vidal habilitó el ingreso de los trabajadores al predio. Para septiembre de 2018 la planta fue habilitada: de los 270 empleados que tenía la empresa al momento de la quiebra 10 iniciaron el proyecto de constituir una cooperativa de trabajo. Hoy 64 trabajadores integran EmplastCoop.

El predio de Tortuguitas cuenta con 15 inyectoras de las cuales la capacidad de fuerza de cada máquina oscila entre las 160 y 4000 toneladas. En Argentina sólo hay 4 máquinas inyectoras de 4000 toneladas y una forma parte del equipamiento de EmplastCoop. Además, cuenta con un circuito propio de reciclado del plástico que utiliza. “Hoy la empresa está ociosa en relación a su capacidad productiva”, asegura el presidente de EmplastCoop, Jonatan Alfonso.

Alfonso explicó a PáginaI12 que las automotrices clientas de Plascar dejaron de comprarles autopartes para pasar a importarlas. “Nos gustaría que las terminales consideren nuestro trabajo”, reclamó. Tienen maquinarias para diversas matrices: pueden producir desde un codo de plástico para una pileta hasta el paragolpes de un vehículo.

Proyectos

Plascar fue proveedor del Estado hasta 2015-2016, para la fabricación de las carcasas de las PC distribuidas a través del Programa Conectar Igualdad. Al respecto, Pablo Sercovich, integrante de la organización Gestara y la asociación civil Argentina en Red, expresó que “el desafío es recuperar la relación con las terminales y también diversificar la producción de la cooperativa hacia otros rubros”.

Sercovich vinculó a EmplastCoop con otras empresas recuperadas. Inclusive, actualmente la Cátedra de Ingeniería de la Universidad de Buenos Aires colabora con la cooperativa en los diseños a partir de los cuales se harán las nuevas matrices. Los trabajadores proyectan generar insumos para la industria de la construcción, como tejas plásticas, sistemas modulares de pisos y cajas de inspección para desagües.

El presidente de Argentina en Red hizo referencia al Proyecto de Expropiación de la planta presentado ante la Legislatura de la Provincia de Buenos Aires: “Los trabajadores son los principales acreedores de la deuda: les deben más de 270 millones de pesos en concepto de salarios y aportes”. 

La iniciativa tomó estado parlamentario en la legislatura bonaerense en diciembre de 2019 y se le dará tratamiento al reiniciar las sesiones ordinarias. De ser aprobada la expropiación, EmplastCoop estará en plena disposición de la planta, ya que actualmente cuenta con una tenencia semestral que les impide establecer acuerdos comerciales firmes.

Marcelo Homar es tesorero de la cooperativa EmplastCoop. En diálogo con este diario reveló que la empresa recauda 3 millones de pesos mensuales. Los retiros de los trabajadores son de 15.000 pesos aproximadamente. “Mensualmente abonamos entre 700.000 y 800.000 pesos de luz. Es mucho considerando el nivel de actividad que tenemos. Nos están desangrado: hablamos de un 30 por ciento que se nos va en pagar la energía”, explicó el tesorero.

Homar confirmó que los trabajadores lograron revertir el deterioro de los activos de la empresa: “el mantenimiento realizado por Plascar era de tipo correctivo, pero las máquinas venían sufriendo un deterioro creciente”. El tesorero de la cooperativa desarrollaba tareas de mantenimiento antes de la quiebra. “Los trabajadores pusimos prácticamente todo el parque activo en esta empresa, desde septiembre de 2018 hasta la actualidad. Lo solventamos con fondos propios”, aseveró.

La expectativa entre los miembros de la cooperativa es obtener negocios que permitan el funcionamiento pleno de la planta. "Sufrimos el resultado de una política liberal antiproductiva. No tenemos una demanda de productos asegurada porque nuestros clientes atraviesan el mismo problema que aquejó a todo el país: baja demanda, altas tasas de interés y escaso consumo”, expresó Homar.

A pesar del delicado momento que EmplastCoop atraviesa, desde su constitución como cooperativa hace poco más de un año, la única deuda contraída por la empresa es con la AFIP por un valor de unos 300.000 pesos a abonar en cuotas.

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