"Nadal en Roland Garros es más difícil que Djokovic en Australia"

Schwartzman confía en dar el batacazo ante Nole

El Peque nunca le pudo ganar a Djokovic en tres intentos.El Peque nunca le pudo ganar a Djokovic en tres intentos.El Peque nunca le pudo ganar a Djokovic en tres intentos.El Peque nunca le pudo ganar a Djokovic en tres intentos.El Peque nunca le pudo ganar a Djokovic en tres intentos.
El Peque nunca le pudo ganar a Djokovic en tres intentos. 
Imagen: EFE

"Tengo problemas peores que ser diez centímetros más bajo que todos los demás", se sinceró Diego Schwartzman en la entrega "En primera persona", de la ATP, en la que también se explayó con detalles en relación al esfuerzo que hizo su familia por el desarrollo de su carrera y en la que recordó, entre otras cosas, el sufrimiento de sus antepasados durante el Holocausto.

Schwartzman conoce, acaso como pocos, lo que representa pelear todos los días por un sueño. Integrante de la promisoria camada 1992 del tenis argentino, siempre estuvo relegado en la consideración respecto de figuras de aquel grupo como Agustín Velotti, Andrea Collarini o Facundo Argüello.

Con apenas un metro 70 de estatura, sin embargo, escaló hasta llegar a la elite internacional y se codea con los mejores en los escenarios más imponentes. ¿Cómo lo hizo en un mundo en el que convive con jugadores elásticos y sacadores gigantes? Simple: tiene una solidez envidiable y forma parte del estereotipo que refleja cuánto pagan la constancia y el trabajo en un deporte cada día más profesionalizado. Con la manito no alcanza, se suele decir en el rubro. Y Schwartzman tiene el combo completo: tenis y esfuerzo.

En el Abierto de Australia volvió a dejar claro por qué es uno de los jugadores más consistentes del circuito: avanzó a octavos de final sin ceder sets, igualó su mejor marca en Melbourne Park y se instaló en la segunda semana por quinta vez en los últimos diez torneos de Grand Slam. En la tercera rueda ganaba dos sets a cero y el serbio Lajovic lo puso contra las cuerdas en el tercero; el Peque salió del asedio con solvencia en los momentos calientes y escapó del peligro que habría significado perder aquel parcial.

El próximo desafío es enorme: Novak Djokovic, siete veces campeón en el primer Grand Slam del año, por un lugar entre los ocho mejores. "Ahora quiero dar la sorpresa", disparó Schwartzman, después de derrotar por 6-2, 6-3 y 7-6 (7) al serbio Dusan Lajovic para instalarse en los octavos de final del primer Grand Slam del año. 

Peque es el único argentino que queda competencia, después de que Guido Pella cayera en tres sets ante el italiano Fabio Fognini, y ya se enfrentó tres veces con Djokovic. En las dos últimas lo puso en aprietos al serbio: lo obligó a jugar cinco sets en Roland Garros 2017 y lo llevó al tercero en Roma el año pasado.

"Nadal en Roland Garros es más difícil que Djokovic en Australia. Pero los dos son grandes campeones y compararlos es muy difícil", analizó el número 14 del mundo, quien ya escaló un puesto en el ranking en vivo. Además sostuvo que no hay margen de error: "No puedo permitirme el sube y baja, tengo que mantener siempre mi mejor nivel para tener chances".

Schwartzman sabe lo que significa mantener el nivel y, también, mejorar año tras año. Ya lleva dos temporadas enteras en lo más alto. En 2018 rozó el top 10 y finalizó en el 17º puesto; y en 2019 lo hizo en el 14º. En ese contexto, meterse entre los diez mejores es un objetivo factible para un jugador que se siente con confianza y todavía no llegó a tocar su techo. Djokovic parece una buena primera medida para ver en qué lugar se encuentra de cara al resto del año.

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