Torino y Parma

El relato de dos argentinas en Italia

La gente "empezó a acopiar alimentos" en los municipios en cuarentena, relató a Télam Raquel Guarnieri, una argentina que desde 1991 vive en Torino -ciudad no afectada por la medida, pero en la que las autoridades suspendieron las clases esta semana- y ya planifica compras por internet y suspender viajes de trabajo a Milán.

"No se habla de otra cosa (que del coronavirus). Lo único abierto en esos pueblos (los once municipios del norte en cuarentena) son las farmacias y la gente empezó a acopiar alimentos. Yo, por ejemplo, acá en Torino, si bien todavía no se decidió la cuarentena, hoy pensaba ir al supermercado, pero dije 'para qué voy a ir si puedo comprar por internet'".

Guarnieri, gerente general en Italia de una escuela de coaching, canceló este fin de semana un curso previsto en Milán, a 140 kilómetros de Torino, la capital de Lombardía, "y voy a suspender también las sesiones de otro curso en Roma por conciencia, no porque esté prohibido, y las voy a hacer por internet".

En la región de Piamonte las autoridades ordenaron cerrar toda actividad que agrupe personas, museos, cines, universidades, escuelas, actividades deportivas y culturales.

Otra argentina que reside hace 18 años en Italia con su familia, Adriana Sánchez Capriccio, dijo a Télam que "cada día aumenta la posibilidad de propagación del virus. Por precaución y para que no se expanda, están realizando un protocolo de prevención: desde el 24 de febrero al primero de marzo se suspenden las clases de la universidad, escuelas y guarderías". Sánchez Capriccio vive en San Secondo Parmense, provincia de Parma, región de Emilia Romagna (norte del país) donde es docente de música.

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