¡Lo vi en Instagram!

Por qué seguimos a @TOUCHECONOMY

Esta joven millenial rusa se despacha con intervenciones surrealistas casi siempre sobre su propio cuerpo. Lejos de los atributos estridentes ya clásicos de su generación, nos enfrenta a una enrarecida y bucólica sensualidad post tras post.
Refinamiento fálico, tetera y taza de té en mano en plan surrealista. Refinamiento fálico, tetera y taza de té en mano en plan surrealista. Refinamiento fálico, tetera y taza de té en mano en plan surrealista. Refinamiento fálico, tetera y taza de té en mano en plan surrealista. Refinamiento fálico, tetera y taza de té en mano en plan surrealista. 
Refinamiento fálico, tetera y taza de té en mano en plan surrealista.  

MI CUERPO Y YO

Una descripción más que simple. Un nombre de pila. Tamara. Eso alcanza para describir la sofisticación directa y elemental que nos desconcierta y nos encanta, en partes iguales en esta cuenta de IG. Post a post es cada vez más sorprendente el imparable feed  de esta rusa. La base de operaciones para sus micro-puestas en escena es su propix cuerpx en el 90% de los casos, quizás por eso parezca tan pertinente subtitular su IG con un (¿su?) nombre de pila. Cuando el propio cuerpo no es el centro de la imagen compartida, un referente al mismo lo es. Vean si no ese cardo-vagina que por efecto de un encuadre limpio y discreto nos hace ver lo que no hay más intensamente que si realmente estuviera. En uno de sus últimos posteos vemos algo que parece un gualicho feminista. Un saquito de té con la foto tamaño carné de una masculinidad metida detrás del papel filtro es sumergida en agua hirviendo dentro de una taza. A medida que el agua va cubriendo el saquito, la foto gana en legibilidad. Al chongo ahora le reconocemos los rasgos pero en un mismo movimiento: es ahogado.

Un cardo a punto de florecer sugiere más de lo que la toma da.

MUJER FALO

Tamara parece tener una fijación con los picos de las teteras. En diversas tomas se los pone en la entrepierna de manera saliente, en las tetas. Su juego con tazas y picos no deja de replegarse en muchísmas formas distintas. En sus fotos siempre hay algo pulcro, lacónico pero nunca impostado. Las tomas fluyen. Pero no todo es inocencia en el mundo de esta millenial con cara de niña. En un post reciente se puede ver un video corto. Primerísimo primer plano de su nariz. Luego de escarbar un rato en su orificio nasal saca desde el fondo, finalmente y por arte de magia, (spoiler alert) una pequeña florcita, intacta, con sus pétalos blancos de puntas rojas. Siempre hay un juego muy fuerte con las texturas. Recurrentemente se utilizan fragmentos de piedra entre panes de hamburguesa. En ese contexto las rocas realmente se ven como carne  demasiado cocida, y al abrir el post y agrandar la foto, el truco cae. Debajo de la roca había una foto que tampoco se veía en la miniatura.

Hamburguesas de piedra.

QUEMADA

Otro motivo recurrente en el feed de Tamara tiene que ver con el uso de velas. No sólo como ornamento si no en interacción directa con su propio cuerpo. Estas relaciones no son siempre inofensivas. Vemos los dedos reemplazados por velas que se derriten hacia la mano o un llanto de cera derretida sobre los pómulos. Los elementos que elige no sólo la empoderan o la transforman en una mujer fálica. Muchas veces, al contrario, refuerzan la idea de fragilidad. Sin embargo su actitud es siempre desafiante. No hay muestra de dolor, casi no hay expresión. Lo que nos sigue pareciendo un enigma es el título del perfil: @toucheconomy, algo así como "toca la economía". Podríamos inferir que hay economía de recursos, eso seguro. Pero también una fascinación con el propio cuerpo yuxtapuesto con una variedad, muy estipulada, de materiales con los que interactúa. Veremos hasta dónde nos lleva esta piba en futuros posts.


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