Recursos de salud mental para sobrellevar el encierro

¿Cómo hago para no volverme loca en cuarentena?

La imposición de aprovechar el tiempo, la sobrecarga de las tareas de cuidado que en un 80 por ciento recaen sobre las mujeres, la soledad de las personas mayores que cada vez menos pueden salir, el hacinamiento en muchísimos casos, la violencia machista; el hogar casi nunca es dulce como en las publicidades de electrodomésticos. Al contrario, el encierro doméstico es una situación de riesgo a veces tan letal como el coronavirus. Desde el Estado y desde redes independientes de profesionales de la salud mental están poniendo recursos y estrategias que, en medio de esta crisis, necesitan multiplicarse.
Imagen: Julieta Arroquy

La modificación radical de las rutinas cotidianas es un hecho a la hora de cumplir con la exigencia del aislamiento social obligatorio, existe un corrimiento de la vida pública hacia el terreno de lo privado en donde la angustia y la incertidumbre frente al encierro requieren indefectiblemente estrategias y recursos para el rescate frente a la convivencia forzada, la sobrecarga de tareas domésticas por la superpoblación continua del hogar, el tele-trabajo, la escolarización virtual, la sobre estimulación de información, la violencia y la inevitable angustia frente a un contexto en el que no se puede prever. ¿Como hago para no volverme loca? Es la pregunta recurrente -en sus diferentes versiones de pronombre- que relata Antonella D'Alessio de la Red de Piscologxs Feministas: “es una época en la que el miedo empieza a empujar fuerte los síntomas como la depresión o la ansiedad, en este sentido estuvimos desarrollando materiales virtuales que están disponibles en nuestras redes sociales, desde allí intentamos que frente a la cuarentena podamos hacernos de un aire para respirar mas allá de los automatismos del formato neoliberal, individualista y mercantil”.

No hay recetas infalibles, las estrategias son erráticas y la cuarentena se llevará a cabo de una manera o de otra, la falla estará a la orden del día y en la medida de lo posible se intentará probar herramientas para cada contexto particular. En el blog de la Red, la Licenciada María Lujan Costa reflexiona acerca de los cuidados y la división sexual de la cuarentena en su artículo “Habitar lo privado” , allí señala que “aunque los existenciarios femeninos mueren menos por covid-19, están en mayor riesgo por factores como precarización laboral (dado que se reducen las actividades económicas y de subsistencia, especialmente de las trabajadoras informales) y/o por encontrarse aisladas con quienes ejerce sobre ellas violencia de género (con los varones violentos todo el día en casa, se desarman las redes seguras que se construyeron entre las mujeres en los barrios, generando menos posibilidades escapar de la situación de violencia). Al estar todes en casa todo el día, las mujeres también aumentarán exponencialmente el tiempo que dedicarán a cuidados, crianzas y tareas domésticas, a esto se suma la preocupación para quienes tienen en sus casas niñes que hasta ahora recibían una o más comidas en los comedores escolares o barriales”.

Según Antonella es necesario poder replantear al interior de los hogares el reparto equitativo de las tareas domésticas: “Las mujeres de por si cargamos con un 80% de estas tareas y en este contexto en donde todo pasa a estar en el ámbito privado hay mucha mas demanda para quienes sostienen las tareas domésticas. Existe la posibilidad de crear de grillas o rutinas, es una gran oportunidad para poder comunicarle a les niñes la importancia de los cuidados necesarios para sostener desde adentro lo que pasa afuera. Me parece importante poner en palabra el cuidado desde un lugar político ¿qué son los cuidados? ¿quienes lo sostienen? ¿para que los necesitamos? ¿que pasa cuando no hay cuidados? ¿cuál es el costo de no tenerlos?”

Ana Lucia Larril es psicoanalista y pertenece a Psicólogos en tu barrio , un grupo de profesionales que acerca tratamientos accesibles y sostenibles en distintos barrios de la Ciudad de Buenos Aires, a partir de las medidas de aislamiento social obligatorio hicieron circular públicamente a través de redes sociales apoyo virtual en el contexto de la cuarentena: “Esta mañana me llegó la consulta de una mujer que está en aislamiento con su hija de 10 años, quien a principios de Marzo había asistido a un cumpleaños en donde había una persona que hoy esta internada con Covid 19 positivo. La mujer llamó al SAME y además realizó el test que provee el Ministerio de Salud, ambos canales concluyeron en que la niña no estaba contagiada. Sin embargo su sensación recurrente era la de “mala madre”, es ahí donde como profesionales podemos escuchar y desarmar los pensamientos que agotan las psiquis de las personas”.

La culpa es un denominador común no solo en relación a les niñes si no también en la exigencia constante de mantenerse en contacto frente a una situación de “peligro” que lleva a una hipercomunicación a través de las pantallas de los dispositivos. María Fernández Lorea es psicóloga y resalta la tendencia que existe de querer saber “qué esta haciendo todo el mundo”, reconfigurando la socialización en el terreno de lo virtual aún mas de lo que ya se viene haciendo: “Yo tengo una paciente que en circunstancias ordinarias lleva muy mal la sociabilidad, este contexto para ella implica un alivio de no tener que, por ejemplo, salir un fin de semana a verse con gente”.

La Facultad de Psicología de la Universidad de Buenos Aires circuló un documento de “Recomendaciones psicológicas para enfrentar la Pandemia” en donde enumeran algunos de los pensamientos recurrentes en este contexto. Entre ellos aparece la exigencia de aprovechar la situación de cuarentena para hacer todo aquello que “tenemos pendiente y ganar tiempo”. Sucede que se profundiza la hiperactividad , y por ende el agotamiento y el sentimiento de fracaso. Es importante poder plantarse metas realistas para no caer en la productividad obligatoria, de cierta manera aparece un nuevo mandato en donde estar en tu casa sin poder salir equivale a realizar todo aquello que en nuestra vida antes de la pandemia estaba en la lista de pendientes. “Permitirse el aburrimiento o la no productividad es algo que en general no se viene habilitando, tenés que ver el vivo de Instagram, mas la clase de gimnasia y no olvidarte de las tres videollamadas que tenes agendadas. Hay una estimulación constante y virtual que es necesario poder pararse a pensar y por supuesto dosificar” señala Maria.

La Ciudad de Buenos Aires hoy cuenta, según la Encuesta Anual de Hogares de la Ciudad, con un 7,19% de las personas viviendo en hogares unipersonales, de ese 7,19%, el 1,99% son menores de 25 años, el 50% de entre 25 y 64 años y el 47% mayores de 65 en donde el 75% son mujeres. La Diputada de la Legislatura porteña Claudia Neira del Frente de Todos, impulsó la creación de una linea telefónica para charlar exclusivamente con adultos mayores en cuarentena. Una iniciativa similar tuvo la dirección ejecutiva de PAMI con Luana Volnovich al frente: “Comunidad PAMI ”. Está integrada por voluntarixs que establecen vínculo directo con adultos mayores y a su vez están en contacto permanente con el personal para asistir las consultas concretas vinculadas a la salud.

La contingencia virtual y telefónica se da también con el incremento de la violencia machista por la cuarentena: El 87% de los femicidios que se registraron en 2019 se cometieron en el hogar, de acuerdo a las últimas estadísticas de la Defensoría del Pueblo de Nación, la cuarentena en las casas se convierte en un lugar de mucho peligro. ¿Alcanza con los llamados? Desde el Ministerio de las Mujeres, Géneros y Diversidad de Nación reforzaron la línea 144 con un aumento de canales de comunicación. “Durante la pandemia se está sosteniendo un recurso que desde el gobierno publicitan de manera errónea, cerraron los servicios que garantizan el acceso a la salud y la justicia, que son los que pueden emitir medidas de protección y dejan abierta la asistencia de la línea 144,pero se nos hace muy difícil articulación con otras áreas porque están atendiendo la situación sanitaria, tampoco podemos articular con juzgados ni fiscalías con perspectiva de género, porque las guardia que dejaron no tienen indicaciones de intervenir con prioridad en situaciones de violencia de género”, cuenta una de las trabajadoras, que atiende llamados desde hace cuatro años y prefiere reservar su identidad.

A su vez desde el Ministerio de Mujeres, políticas de género y diversidad de la provincia se esta articulando con otros ministerios, el poder judicial y los municipios para reforzar el acompañamiento y el seguimiento de casos críticos y de riesgo en el contexto de aislamiento y emergencia. Así como también se prorrogaron las medidas judiciales de protección, es decir que mientras continúen las medidas, la exclusión del hogar, la prohibición de contacto, la perimetral y las alertas siguen vigentes.

Actualmente, la linea 137 es un recurso que esta disponible en la Ciudad de Buenos Aires y en algunas provincias y se encuentra encuadrada en lo que se denomina área esencial o crítica de prestación de servicios indispensables frente a la pandemia del COVID-19. Esto quiere decir que el protocolo de los equipos continua intacto: una vez realizado el llamado telefónico, salen en un móvil policial en busca de la persona maltratada para conducirla a la Oficina de la Corte en donde se obtiene la dirección del juzgado en donde se realizará la denuncia.

Las dificultades de transitar la cuarenta tiene múltiples aristas, las herramientas que se ponen al servicio de esta nueva forma de organizar la cotidianidad son prueba y error que tienen como base las particularidades de la convivencia forzada entre ecosistemas familiares, de amistad o en soledad. El desafío es poder desentramar las posibilidades de atravesar lo desconocido sin perder la cordura en la medida de lo posible.  

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