Cuando salir del país queda en el patio 

Límites internacionales difusos generan complicaciones en el norte

En Salvador Mazza notificaron a los vecinos que no pueden permitir el tránsito internacional por sus casas, que quedaron parte en Argentina y parte en Bolivia. 
Pocitos de un lado, Salvador Mazza del otroPocitos de un lado, Salvador Mazza del otroPocitos de un lado, Salvador Mazza del otroPocitos de un lado, Salvador Mazza del otroPocitos de un lado, Salvador Mazza del otro
Pocitos de un lado, Salvador Mazza del otro 

La puerta de entrada de la casa es Argentina, pero el patio trasero ya es Bolivia, así viven y vivieron históricamente unas 30 familias en la localidad de Salvador Mazza, en el departamento San Martín, pegada a la población boliviana de San José de Pocitos.

A raíz de la decisión del presidente argentino de cerrar todas las fronteras e impedir el ingreso de personas al país debido a la pandemia del coronavirus, comenzaron a visibilizarse los límites impuestos arbitrariamente y que dividió lo que antes era un solo pueblo.

Recién en 1925, con la cesión a Bolivia de la localidad de Yacuiba, que comprende a Pocitos, se fijó la frontera de la jurisdicción nacional a la altura del paralelo de 22°, y en 1951, el gobierno de la provincia de Salta, por ley 1359, creó la municipalidad de Profesor Salvador Mazza.

Desde que el gobierno provincial primero y el nacional después, decretaran la cuarentena y el aislamiento, con la prohibición de circulación de personas extranjeras, Salvador Mazza ha sido noticia por la falta de control y las falencias para evitar el paso fronterizo de un país al otro.

La falta de un límite geográfico claro, y una frontera seca de varios kilómetros, facilitó siempre el paso y la convivencia de los pobladores de esa zona.

Esto quedó plasmado en la decisión que tomó el Concejo Deliberante de Salvador Mazza, que el último viernes decidió notificar a 30 vecinos que tienen viviendas ubicadas en el margen internacional, prohibiéndoles el tránsito internacional por sus casas, ya que constituye un delito, pasible de sanción.

Es que estas 30 familias viven en el límite mismo entre un país y el otro, “la entrada queda en Argentina, y el patio da a Bolivia”, explicó la periodista de la zona Natalia Camacho. Por lo que, y debido a que la mayoría tiene familiares de uno y otro lado de la frontera, cuando se tomó la decisión de cerrar y controlar el paso, muchos comenzaron a utilizar las viviendas  para seguir circulando.

Los ediles les recordaron a los vecinos que habitan en estas condiciones que “en caso de violentar las disposiciones mencionadas (por el decreto nacional), hacer caso omiso o cooperar en la circulación territorial desde y hacia países limítrofes será procesado y juzgado por la justicia Argentina en los términos del artículo 205 del Código Penal, que dispone que será reprimido con prisión de seis meses a dos años”.  

Asistencia aérea a Los Toldos

Otra pueblo que debe convivir con la particularidad de los límites es Los Toldos, ubicado en el extremo norte de la provincia, la falta de caminos en condiciones dentro del país obliga a los pobladores a tener que hacer varios kilómetros de ruta por Bolivia, desde Aguas Blancas en Salta, hasta retomar por la Mamora, del lado boliviano.

Por estos cierres de frontera dispuestos por la pandemia del coronavirus en ambos países, el pueblo de Los Toldos empezó a sufrir el desabastecimiento, por lo que el Gobierno Provincial, debió asistirlo vía aérea.

El vuelo salió desde el aeropuerto de Orán con provisiones y desde el Ministerio de Desarrollo Social, se coordinó con las autoridades municipales la entrega de módulos alimentarios y medicamentos a las familias del lugar.

Hasta el momento se pudieron realizar dos vuelos con parte de las provisiones destinadas al municipio. Se tiene previsto un próximo vuelo entre el hoy y mañana.

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