Opinión

En Africa se oponen

Frantz Fanon los definió mejor que nadie. Son los condenados de la tierra. Ese es el título de su célebre y último libro (1961) que le prologó Sartre. Duro alegato sobre la colonización africana (y en particular de Argelia), su narración vuelve con fuerza inusitada en estos días de pandemia. Futbolistas negros que hicieron o hacen carrera en Europa alzaron su voz contra el experimento que propusieron dos médicos franceses: probar una vacuna contra el coronavirus en el continente más postergado del planeta.

El camerunés Samuel Eto'o y el marfileño Didier Drogba son ahora ex jugadores de buen pasar. El primero trabaja para la Confederación Africana de Fútbol (CAF). Su colega pasó el último año y medio de su carrera - hasta 2018- como futbolista y copropietario del club estadounidense Phoenix Rising FC. Sus palabras son escuchadas o reproducidas en forma simétrica a la fama que adquirieron pateando una pelota o ganando títulos internacionales. Eto'o salió campeón en el Barcelona junto a un jovencito Lionel Messi en la Champions League de 2009. Drogba festejó cuatro consagraciones en la Premier League con el Chelsea.

Los dos son la voz de 1.291 millones de africanos (el dato es de 2019) que pueblan los 54 países de ese continente casi siempre olvidado. Muchos de esos millones viven en la más absoluta miseria. Son explotados como los condenados de la tierra de los que hablaba Fanon hace sesenta años. Trabajan en las minas de coltan a cielo abierto de la República Democrática del Congo o en la extracción del óxido de titanio en Madagascar. Sus riquezas minerales son saqueadas como si vivieran en la etapa previa a la descolonización.

Por eso Eto'o y Drogba criticaron a los médicos Jean Paul Mira y Camille Locht, quienes a pesar de que sabían que hacían una propuesta tan etnocéntrica como polémica, la divulgaron igual. “¿No deberíamos hacer un estudio en Africa, donde no tienen mascarillas, ni tratamientos ni reanimación? Se hace en estudios sobre el SIDA, en los que usan prostitutas para probar ciertas cosas porque saben que están muy expuestas y no tienen protección. ¿Qué piensa usted?”, le preguntó Mira a su colega en un programa de televisión. “Tiene razón. Estamos pensando en un estudio paralelo en Africa”, le contestó Locht.

La respuesta a este ensayo en ciernes no demoró: “Hijos de puta, no somos cobayos. Africa no es su patio de recreo. Son unos mierdas”, dijo el camerunés.

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