Las miran como si fueran malas madres --o malos padres-- y sus hijos, la peste. Les prohíben arbitrariamente entrar a supermercados y farmacias de cadenas. Las situaciones de discriminación se repiten en la puerta de comercios esenciales contra quienes están a cargo de hogares monoparentales y tienen niñas o niños pequeños, que no pueden dejar solos en la casa, para hacer compras durante la cuarentena obligatoria. 

El episodio que protagonizó el actor Nicolás Cabré el fin de semana, cuando personal de seguridad le impidió el ingreso a un supermercado de la localidad de Pilar porque estaba con su hija Rufina, de 6 años, dejó en evidencia el problema. 

“Más allá de ser muy angustiante para nosotras, también lo es para nuestros hijos. Es bastante hostil para ellos. Me puse a pelear para poder entrar a la farmacia a comprar pañales y no me gusta”, contó a Página/12, Sabrina Castel, que vive en el barrio porteño de Parque Chas, y es madre de un niño de 3 años. 

 Consultada por este diario, la flamante defensora de Niños, Niñas y adolescentes, Marisa Graham, advirtió: “A una persona con un bebé o con un niño pequeño hay que darles prioridad. No se trata solamente de derechos --los chicos y chicas tienen derecho a alimentarse y a recibir medicación--, sino sobre todo de ser solidarios con la otra persona que está cargando sola con el aislamiento”.

Cabré explicó que estaba cumpliendo la cuarentena con su hija --a quien tuvo durante su relación con María Eugenia “China” Suárez, de quien está separado-- y no tenía con quien dejar la niña para hacer compras. En el supermercado le dijeron que no se podía ingresar con un acompañante y se tuvo que ir, según informó el periodista Chiche Gelblung, que narró el hecho en su programa de Crónica TV.

El domingo, el Ministerio de las Mujeres, Género y Diversidad y la Secretaría de Niñez de la Nación publicaron en redes sociales información sobre el tema: “Si estás solx con niñxs y necesitás ir a hacer compras para abastecer tu hogar, podés hacerlo”, dice el spot oficial. Al mismo tiempo, advierte que “es importante que (lxs chicxs) entiendan las medidas de cuidado y que se queden cerca tuyo y no toquen nada”. Además, se informó, se debe llevar documentación que acredite el vínculo de la madre o padre con lxs niñxs, pero no se necesita ningún permiso especial para poder circular.

Página/ 12 recogió distintos testimonios de madres que sufrieron situaciones similares, en locales de supermercados y farmacias de grandes cadenas.

Sabrina Castel contó que desde que empezó la cuarentena se le hizo “muy difícil” salir a comprar tanto alimentos como productos de higiene o medicación. “Una vez en un local de Farmacity, primero me amenazaron con no dejarme entrar y después de que yo insistiera, porque necesito mi medicación por mi problema de tiroides, que es crónico, me dieron un tiempo límite para realizar la compra”, describió. Sabrina es productora de televisión y acaba de quedar desocupada porque se levantó el programa en el que estaba trabajando.

--¿Tuviste otros episodios en los que no te dejaban entrar a comprar? --le preguntó este diario.

--Sí, en un local del supermercado Día%. Voy y me dicen que no podía entrar con niños. Le pregunté por qué y no me dijeron claramente los motivos. Me dicen que su jefe les había dicho, no más que eso. Hace dos días volví a Farmacity porque necesitaba pañales para Ciro y una mujer de seguridad me negó el ingreso. ¿Qué voy a hacer? ¿Atar a mi hijo con una cuerda en la puerta? ¿Dejarlo solo en casa? Eso le dije. Me enojé. Seguí insistiendo hasta que otra persona de la fila intervino y me dejaron entrar, pero advirtiéndome que no vuelva nunca más. No voy a volver porque no quiero exponerme otra vez a esos maltratos. Nos hacen sentir que si no somos parte de una familia constituida como ellos creen que hay que tener, no podés pasar”, contó Sabrina. Y aclaró que elige salir para hacer las comprar en el horario de la siesta, porque suele haber menos gente, para evitar las filas largas y más espera. “Justo en ese horario los súper chinos, adonde me suelen dejar entrar, están cerrados”, dice.

Pánico

Caro Alfonsín tiene 45 años y es mamá de Pedro, que tiene 15 meses. Vive con su hijo en San Isidro. “Somos una familia monoparental. No tengo pareja. Vivimos con nuestros dos perros y transitamos la cuarentena sin la ayuda que solemos tener de mis padres y de Fabi, que es la empleada que viene a casa dos veces por semana”, contó. “La primera vez que salí con Pedro hasta el almacén más cercano fue el sábado 21 de marzo. Me acuerdo bien porque fue solo dos días después de que el Presidente anunciara el aislamiento obligatorio. Las reglas escaseaban y el pánico abundaba. Creo que si en vez de salir con un cochecito y un niño de 15 meses salía con una bomba molotov o una ametralladora en la mano generaba menos pánico. Dentro del almacén una mujer que miraba un producto en una góndola se sobresaltó como si viera un monstruo de seis cabezas cuando le pedí permiso para pasar con el cochecito. “¿Qué? ¡No, no, no! Esperá”, dijo a los gritos mientras corrió diez metros hacia la góndola siguiente y se escondía detrás de los artículos de limpieza” --relató.

--¿Cómo te sentiste? --le preguntó este diario.

--Me volví angustiada por la nula empatía de esas mujeres y pensando cómo ingeniármelas para salir sin Pedro las semanas siguientes. La cosa empeoró cuando diez días después quise ir al Carrefour más cercano y había un cartel que decía que se prohibía el ingreso con niños. Yo ya había optado por dejarlo con mis padres (tienen 76 y 75 años). Los supermercados tienen demoras de 10 a 15 días en entregas a domicilio. Puedo organizarme para salir una vez por semana, o cada diez días. Pero necesito salir, como ayer, para acompañar a mis padres a vacunarse. ¿Acaso nadie piensa que si uno sale con su hijo es porque realmente no tiene otra alternativa? No solo es el caso de las madres o padres solteros. También de una madre o un padre cuya pareja sale a trabajar y tampoco tiene entonces con quién dejar a su hijo o hijos y tiene que salir con ellos para comprar comida. ¿Cómo hace? ¿Cómo hacemos?”, se pregunta Caro.

María Elvira Woinilowicz sufre la misma hostilidad desde el inicio de la cuarentena. Vive con su hija Helena, de 3 años, en el barrio de Villa Ortuzar. En una sucursal de la avenida El Cano, de Carrefour, le negaron el ingreso en dos oportunidades. “Salimos lo mínimo indispensable. Tengo un hermano que vive cerca y cuando puede me hace compras pero hay momentos en que no me queda otra alternativa que salir a abastecerme. Tres veces tuve problemas. En un Carrefour me dijeron que tenía que ir en el horario de las personas de riesgo, de 7 a 8 de la mañana. Otra vez directamente me dijeron que con niños no puedo entrar. Hace unos días, un policía mal informado me dijo que me tenía que volver a mi casa porque mi hija no llevaba barbijo. Todavía no era obligatorio en la ciudad de Buenos Aires. De todas formas, es muy difícil que un niño pequeño se deje cubrir la boca. Me hizo pasar un mal momento, me hablaba sin respetar el distanciamiento social de dos metros. Le dije que me tenía que quedar en la cola de la verdulería porque no tenía con quien dejar a mi hija. También la gente es muy hostil, no te cede el lugar para no esperar tanto en la cola, te mira mal”, contó María Elvira.

Página/12 consultó sobre el tema a la flamante defensora de Niños, niñas y Adolescentes, Marisa Graham: “Cuando no hay ninguna persona que se pueda quedar con los chicos, es más riesgoso que permanezcan en el hogar solos que salgan con las medidas de seguridad recomendadas y por el lapso de tiempo más corto posible. ¿Cómo hace una madre sola con un bebé de ocho meses? No se puede permitir el maltrato y la discriminación que estamos observando y están sufriendo sobre todo madres en estas circunstancias, cuando quieren hacer alguna compra. Lo que corresponde es que les cedan el lugar y las dejen pasar primero. A una persona con un bebé o con un niño pequeño le das prioridad. No solo se trata solamente de derechos --los chicos y chicas tienen derecho a alimentarse y a recibir medicación--, sino sobre todo de ser solidarios con la otra persona que está cargando sola con el aislamiento”, señaló Graham.