Uno de los acontecimientos culturales que suspendió la pandemia fue la Bienal 12, la nueva edición de la bienal de artes plásticas del Mercosur –uno de los principales hitos de la disciplina en el continente-, que iba a realizarse en la ciudad de Porto Alegre (Río Grande do Sul, Brasil) y contaba –cuenta- con la prestigiosa argentina Andrea Giunta al frente de la curaduría. Pero la Bienal se reinventó. No descarta montar la exposición en el espacio físico hacia octubre de este mismo año, pero mientras tanto, la Bienal puede “visitarse” en la web (en español, aquí: http://es.fundacaobienal.art.br/ ). Allí puede verse la lista de artistas participantes con sus biografías, fotos de las obras, los textos curatoriales previstos originalmente, videos que cuentan en primera persona cómo atraviesan este momento, debates en torno a los principales ejes temáticos que ofrecía el encuentro y distintas propuestas de recorridos virtuales que la propia Bienal sugiere, tanto de sus equipos curatoriales como desde el equipo educativo (a cargo de Igor Simões).

El principal eje de esta edición iba a ser las articulaciones y el cruce entre arte, feminismo y emancipación –temas recurrentes en la labor curatorial de Giunta-, ítems en los que el equipo venía trabajando ya desde 2018. De hecho, llevaba por lema Feminino(s). Visualidades, ações e afetos. Además en la propuesta se colaban otras cuestiones vinculadas a distintos modos de ser minoría –como las étnicas, por ejemplo-. “Es relevante también la presencia en la bienal de artistas negras, representación en la que es fundamental la tarea curatorial de Fabiana Lopes. Artistas como Priscila Rezende, Renata Felinto o Janaina Barros, para mencionar solo algunas. Es una bienal en la que también está presente lo femenino desmarcado de lo biológico en la obra de Helô Sanvoy, Chiachio y Giannone, Gonzalo Elvira”, señala Giunta. Aunque el grueso de los artistas de este año son latinoamericanos (sobre todo de Brasil, Argentina y Chile, aunque también los hay de Uruguay, Colombia, Bolivia y hasta Guatemala). los asistentes –virtuales ahora, presenciales en el futuro- podrán disfrutar también obras de artistas provenientes de Estados Unidos, Polonia, Canadá, España, Zambia, Alemania (la gran Grete Stern, por caso), Martinica, China y Sudáfrica.

El proceso para virtualizarse primero fue una suerte de abrazo colectivo y a la distancia. En la web oficial de la Bienal ya había algunos materiales anticipando el contenido de la edición. Pero cuando cada artista empezó a mandar sus videos grabados con celular hablando sobre sus obras allí y la situación de cuarentena en cada país, surgió otro impulso. “Los testimonios de les artistes (depoimentos en portugués, una palabra preciosa) son también una única obra que puede verse en pequeños capítulos online, siguiendo los videos”, considera Giunta cuando narra la experiencia. Si el remedo de intimidad y cercanía que proponían los videos sirvió de algo fue para confirmarle a la organización que lo digital podía ser una vía legítima para avanzar con la propuesta, sobre todo por la importancia que tiene el evento en el calendario cultural riograndense. La (nueva) propuesta es “recorrer” distintas actividades online, las obras y artistas sin el apuro de la visita rápida a la ciudad y sus espacios de exposición. “Por fuerza de las circunstancias se organizó una bienal online que no es un archivo sino un acontecimiento, una bienal que está sucediendo online”, aclara Giunta.

Para la curadora argentina, una reconversión de esta magnitud es inédita y destaca que no hay manual para construir una curaduría online, puesto que “no hay bibliografía o antecedentes”. La red, explica, “se usa predominantemente para expandir lo que sucede en el espacio”. Ante la falta de espacio, o mejor dicho su inaccesibilidad, ¿qué se hace? “Se está investigando ahora la presentación directamente en la red, por ejemplo: estoy trabajando en otro proyecto con una galería y hemos investigado formatos que ahora se están activando”, plantea.

“Estoy en este momento pensando guías narradas para navegar la bienal. Porque sin dudas, sin el espacio, se pierden las zonas de contacto entre las obras. Cuando una obra está al lado de la otra se activa una vibración, un resplandor, que tiene que ver con las obras en particular, pero también con el espacio y con la zona intermedia que se genera cuando dos obras están cerca”, reflexiona Giunta ante la consulta de Página/12. Para la curadora argentina la situación de pandemia y cuarentena también es una oportunidad. “Lo que brindan estas condiciones no esperadas es la posibilidad de pensar en otras opciones que expandan el formato tradicional de la exposición –con la dosis de movimiento global y espectáculo que una bienal implica”, plantea. “Abordamos el formato online como un recorrido en el tiempo”, propone. De modo que si un visitante entra a la web enlazada en el primer párrafo de esta nota hoy verá un material y dentro de una semana, cosas nuevas. “Vamos a expandir la bienal en capítulos, no en un único acontecimiento”, anticipa Giunta. “Todo esto que escribo está aún en proceso. Lo importante es que no vamos a realizar ninguna de estas tareas desde el discurso exitista tan presente en el mundo del arte. El mundo paró. Nos detuvo. Es un buen momento para pensar todo de nuevo, y para hacer desde el goce, no desde el mandato”.