Los países siguen negociando, aunque están lejos de llegar a un acuerdo

El Mercosur en un callejón sin salida

Brasil y Uruguay quieren sí o sí firmar un acuerdo de libre comercio con Corea del Sur y Singapur, pero Argentina se opone. "La oferta Mercosur no incluye oferta argentina", dijeron a PáginaI12 desde la Casa Rosada.

“No vamos a ofertar nada en el tratado con Corea del Sur. Ni bienes ni servicios. La oferta Mercosur no incluye oferta argentina. En el caso del tratado de Singapur tampoco vamos a ofrecer nada”. Así ratificaron a este diario desde la Casa Rosada la posición adoptada por la Argentina de cara a los otros países del Mercosur, que consiste en abandonar las negociaciones relativas a los tratados de libre comercio que el bloque está llevando adelante con Corea del Sur y Singapur y, más adelante, Canadá y el Líbano. La “oferta” a la que aluden desde el gobierno implica poner en la mesa de negociación rubros en donde se eliminan aranceles a la importación y, por lo tanto, quedan sin protección de cara a la competencia del país con el cual se cierra el acuerdo, en este caso, Corea del Sur, para ganar potenciales mercados  de exportación.

La decisión de Argentina de retirarse de las negociaciones para la firma de nuevos acuerdos de libre comercio generó un cimbronazo a nivel regional, ya que si se refuerzan las posturas de Brasil, Uruguay y Paraguay, por un lado, y de Argentina por el otro, la situación podría desembocar en una ruptura de la unión aduanera, que es el eje del Mercosur. Esto implicaría graves consecuencias para las exportaciones industriales de la Argentina, que se dirigen principalmente a Brasil. Sin unión aduanera, la industria argentina perdería buena parte del mercado brasileño, ya que debería allí competir de igual a igual con el resto del mundo. En cambio, en la actualidad la industria nacional ingresa al país vecino con arancel cero de importación.

El fondo del acuerdo con Corea despierta un rechazo cerrado por parte de buena parte del empresariado, liderado por el aparato industrial. De hecho, la Unión Industrial Argentina (UIA) y la Confederación de la Industria de Brasil (CNI) emitieron un duro comunicado para enfrentarse a las negociaciones del acuerdo. Al igual que el gobierno argentino, consideran que la región tiene poco para ganar y mucho para perder y, asimismo, advierten que se está negociando a espaldas de la industria de cada país.

Sin embargo, hay sectores industriales que consideran que el gobierno podía haber congelado las negociaciones mediante los desvíos usuales de la burocracia diplomática sin tener que apelar a levantarse de la mesa. “Acá no hay un botón rojo que apretás y podés parar las negociaciones. En teoría sí, pero la política marca otra cosa: Bolsonaro está dispuesto a avanzar igual rompiendo el Mercosur”, dicen en el gobierno. El camino elegido es de alto riesgo, ya que implica apostar a que la negociación va a quedar trunca por la ausencia de la Argentina y que en el compás de espera que se abra, se pueda volver a llegar a un acercamiento regional.

El jueves pasado se realizó una videoconferencia entre los Coordinadores Nacionales del Mercosur, en donde “la Argentina ratificó la necesidad de avanzar en la búsqueda de soluciones conjuntas que permitan a los países del bloque avanzar a ritmos diferenciados en la agenda de relacionamiento externo, teniendo en cuenta la situación económica interna de la Argentina y el marco internacional”, informó Cancillería. Fue una reunión “muy dura”, dicen en el gobierno, en la cual Uruguay y Brasil confirmaron que quieren el tratado “si o si”. “Ellos creen que para salir de la crisis, tienen que firmar a como dé lugar y nosotros pensamos exactamente lo contrario”, dicen fuentes oficiales.

Las delegaciones acordaron que este martes cada país va a presentar documentos respaldatorios de su posición. En el caso argentino, se presentarán estudios de impacto negativo sobre el sector industrial, junto al análisis de la UIA y CNI. El jueves de la semana que viene se realizará otra reunión de los coordinadores por videoconferencia. Formalmente, la idea es encontrar la forma para que Brasil, Uruguay y Paraguay avancen a su velocidad, y Argentina, a la suya. El gobierno nacional busca ganar tiempo y consenso y confirma que la "velocidad" de Argentina no va a incluir ningún tipo de oferta de bienes ni servicios para el acuerdo.

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