Se focalizaron en el comercio online

Coronavirus: Santiago Cafiero y Martín Guzmán recorrieron una zapatería familiar que sigue vendiendo gracias al Estado

La fábrica Viamo fue fundada en 1988 y sobrevivió las crisis de los últimos 30 años de la Argentina. Pero sus dueños reconocen que sin la ayuda del Gobierno no hubiesen podido atravesar la pandemia. La historia de tres generaciones de zapateros.
Una empleada les muestra a Santiago Cafiero y Martín Guzmán cómo es el proceso de control de calidad previo al empaquetado.Una empleada les muestra a Santiago Cafiero y Martín Guzmán cómo es el proceso de control de calidad previo al empaquetado.Una empleada les muestra a Santiago Cafiero y Martín Guzmán cómo es el proceso de control de calidad previo al empaquetado.Una empleada les muestra a Santiago Cafiero y Martín Guzmán cómo es el proceso de control de calidad previo al empaquetado.Una empleada les muestra a Santiago Cafiero y Martín Guzmán cómo es el proceso de control de calidad previo al empaquetado.
Una empleada les muestra a Santiago Cafiero y Martín Guzmán cómo es el proceso de control de calidad previo al empaquetado. 

Conviven con la incertidumbre desde 1988, cuando fundaron la empresa familiar, pero no aprendieron a disfrutarla, como proponía el macrista Esteban Bullrich. Cada vez que el país entra en crisis, los hermanos Alfredo, Pablo y Rodolfo Chiodini, dueños de la mediana empresa de zapatos Viamo, tienen que hacer malabares para poder sobrevivir como marca y pagarles el sueldo a sus empleados 260 empleados. Durante la cuarentena que impone el coronavirus, y como ya venían desarrollando la venta on line, se les ocurrió pedirle ayuda al Estado para poder seguir subsistiendo a través de esa vía mientras los locales de indumentaria estén cerrados. Y lo lograron. Consiguieron un Programa de Asistencia de Emergencia al Trabajo y la Producción (ATP) y sacaron un préstamo para pymes con la tasa subsidiada al 24 por ciento. Así, mantienen el comercio on line con 15 o veinte empleados (depende de la demanda) que trabajan en la planta porteña de Lisandro de la Torre 3868, en Mataderos.

 Para agradecer el beneficio, los hermanos se contactaron por Linkedin con el jefe de Gabinete Santiago Cafiero y lo invitaron a visitar la fábrica. Cafiero fue con la vicejefa, Cecilia Todesca e invitó al ministro de Economía Martín Guzmán.  PáginaI12 fue testigo exclusivo de la recorrida. 

"Vinimos porque queremos saber cuál es el impacto real del ATP. Es muy gratificante comprobar que uno diseña una política en un escritorio y eso después tiene un resultado concreto. El ATP está destinado justamente a empresas como ésta  y me gustaría destacar que ellos les prometieron a sus empleados que si lo recibían, todos iban a cobrar el sueldo completo y así lo hicieron. Esto tiene que empezar a funcionar ya. El empresariado pyme se va a adaptar rápido a esta etapa porque para ellos lo más importante son sus trabajadores", dijo Cafiero a PáginaI12.

Guzmán, por su parte, se sumó a la visita porque quiere estar cada vez más en empresas más allá de que su tiempo está tomado por la renegociación de la deuda. "Éste es el tipo de empresa que crea trabajo y le aporta valor al país. Y además hay que destacar la solidaridad de la empresa, que va a donar 500 pares de zapatos a los barrios vulnerables de la Ciudad", dijo a este diario. Al ministro se lo vio hacer preguntas muy concretas en cada parte del recorrido por la fábrica, actitud que confirma su fama de detallista.

Todos los años, la empresa dona a través de Cáritas zapatos que quedan en los famosos outlet, pero esta vez, y por la pandemia, dejaron a criterio del Estado la posibilidad de decidir dónde son más necesarios.

Una empresa familiar

Alfredo, Pablo y Rodolfo Chiodini crecieron entre zapatos. Vienen de una familia italiana. Su padre y su madre se conocieron en una zapatería y aprendieron el oficio desde la cuna. Cuando tenían cerca de 20 años, se les ocurrió que le podían presentar a su padre una idea: hacer zapatos con suela de goma. Se pusieron manos a la obra. el 8 de agosto de 1988 vendieron el primer modelo a una multimarca. Hoy tienen tres canales de venta: el mayorista, los locales a la calle y el de venta on line. La tercera generación de zapateros está representada por uno de los hijos de los Chiodini, que también trabaja en la empresa.

El comercio online, que ya tenían desarrollado, les permitió seguir subsistiendo con la ayuda del Estado. Dicen que el momento de mayor satisfacción del proceso es cuando ven a una mujer por la calle con un par puesto o una bolsa de la marca. Porque Viamo sólo fabrica zapatos para mujeres y para niñas que quieren tener los mismos modelos que sus madres. La clave de un buen zapato, coinciden, es el diseño y que sea cómodo. Tienen claro que venden para un sector de la clase media que busca dos cosas: precios accesibles, calidad y comodidad. Apuntan a que una mujer pueda estar con el mismo par desde las 8 de la mañana hasta las 11 de la noche sin sentirse incómoda. Eso sí: saben que las argentinas están muy al tanto de las tendencias de Europa y no compran nada que no esté de moda.

 

Las distintas crisis

Entre otras cosas, vivir en Argentina supone la habilidad de sobrevivir a las distintas crisis económicas que cada tanto azotan al país. Sobre la diferencia entre esta crisis y la del 2001, Pablo Chiodini reflexiona: "Fue similar, pero la diferencia es que ahora mi estructura es más grande". Por eso, los salvó haber desarrollado antes de la instalación de pandemia la línea de venta on line. El 70 por ciento de los pedidos son del Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA) y el resto, de las provincias que ya salieron de la pandemia: sobre todo Tucumán, Jujuy y Salta. Pero reconocen que no lo podrían haber hecho sin el Estado.

Cecilia Mena trabaja en la fábrica hace 5 años y es una de las encargadas del control de calidad del producto antes del empaquetamiento. "Aprendí el oficio acá y estoy contenta de poder estar trabajando. Menos que antes de la pandemia, pero manteniendo la calidad", dice la joven de 23 años detrás de su barbijo.

Claro que no todo es color de rosa: falta poco para que a la empresa se le termine el stock de los productos que más salen y de momento no están autorizados para producir. Ya presentaron todos los papeles para calificar para un nuevo ATP y mientras tanto siguen abocados a la venta remota. La pandemia impone cierta instalación en el presente y una incertidumbre generalizada a la que casi nadie es ajeno.

La máquina soñada

Uno de los hermanos Chiodini les explica a los ministros que hay "zapatos fáciles y zapatos difíciles" y compara un modelo de invierno con muchas terminaciones con uno de verano. Luego pasa a mostrarles la que consideran la niña mimada de la planta. Es una máquina de cortado láser que permite hacer modelos "que el cortado a mano dificulta" con un desperdicio "cero" de material.

Sale 130 mil euros y la pudieron comprar mediante un crédito Fontar (Fondo Tecnológico Argentino) durante el gobierno de Cristina Fernández de Kirchner en el año 2011. Por suerte para ellos, ya la pagaron. Tenían la intención de comprar tres, pero lo ideal está reñido con lo posible. Por ahora, están tratando de capear la tormenta. "Argentina es el único país que implementó al mismo tiempo el Ingreso Familiar de Emergencia (IFE), el ATP y el subsidio al desempleo", dijo el ministro Guzmán en un tramo de su conversación con los dueños de la fábrica, mientras Cecilia Todesca, elogiada en público por Cafiero, les preguntaba si habían podido acceder al crédito para pymes. Cuando teminó la recorrida, vinieron las fotos de rigor. Los funcionarios volvieron a sus oficinas y zapateros a sus zapatos.


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