Entrevista a Lucila Trujillo, la periodista que respondió los dichos violentos del fiscal Terán

Detrás de las noticias

La semana pasada se volvió viral su incómodo diálogo con un fiscal de la Nación que la acusó de "torita" a los gritos. El rol de los medios en la construcción de una agenda de género y su formación como comunicadora feminista.  
Imagen: Jose Nico

La escena sirve para un manual de violencia de género: un fiscal de la Nación, Santiago Terán, incitando abiertamente a la defensa por mano propia a víctimas de violencia machista, en un programa periodístico de horario prime time, denostando a la periodista Lucila Trujillo, infantilizándola con términos como “querida”, “chiquita” y “torita”. “Cuando el sujeto está dispuesto a matarte no hay ninguna barrera que lo frene, sólo un tiro en la cabeza, y ese tiro lo va a tener que disparar la mujer cuando el sujeto vaya a buscarla”, dijo, y agregó: “Acá se tendría que permitir que se autorice a portar armas de fuego a las mujeres que son víctimas de los machirulos”, descargando toda la responsabilidad de defensa en las mujeres y desligando al Estado como garante de protección. Terán, fiscal de Cutral-Có, dijo también que había recibido la formación en el marco de la Ley Micaela hace cuatro años, cuando en realidad la ley fue promulgada hace dos. Todo ocurrió el viernes pasado en la pantalla de C5N y las respuestas de Trujillo no tardaron en viralizarse y hacer de espejo rebotín a ese maltrato que tantas veces dejó a comunicadoras con la respuesta en la boca. 

Trujillo, que trabaja hace cinco años en la señal y conduce actualmente el noticiero, respondió con datos y altura. No se dejó amedrentar y sus compañeros de piso dejaron que ella manejara la situación. ¿Por qué es necesario que haya perspectiva de género en los medios? Este caso lo demuestra.

Lucila empezó en 2016 haciendo móviles, después de haber trabajado como productora de radio y recibirse de periodista. Al año de estar en las calles cubriendo notas, le ofrecieron la conducción de un noticiero a la madrugada. No lo pensó: dijo que sí rápido. Al año, volvió a pasar lo mismo, pero esta vez le ofrecieron estar como conductora junto a Víctor Hugo Morales. Hoy conduce un programa de noticias de la tarde con Julián Guarino, director de política del diario Ámbito Financiero pero nunca vivió una situación igual. “Si ese hombre hubiese sido una persona a la que le acaban de matar una hija, puedo comprender en qué términos está diciendo lo que dice, pero acá no. Porque es un fiscal de la Nación y tiene el poder que le da el Estado de pedir sentencia y decidir si tiene herramientas para protegerte o no”, analiza Lucila en diálogo con Las12.

¿Por qué pensas que se viralizó tanto lo que pasó y qué análisis hacés de la reacción que generó?

--Fue tan torpe el fiscal... O no se dio cuenta o es demasiado impune y ahí está el peligro. Esto fue todo junto: ¿justicia patriarcal? Ahí tenés; ¿machismo y maltrato? Ahí tenés; ¿minimizar a la mujer e infantilizarla? Ahí tenés. Ya desde el inicio arrancó raro, había escuchado mal mi nombre, dio una cifra mentirosa de la cantidad de femicidios en lo que va del año y luego le tiró la culpa al periodista que hizo con él la nota en una radio. Cuando yo lo corregí me dijo “te agradezco que me corrijas”. Se aprendió cuatro frases para decir y con eso pensó que era un aliado. Fue tan claro lo que pasó que hasta la persona que más le cuesta comprender la teoría, vio claro el ejemplo.

¿Qué rol jugó la producción y tu compañero de conducción en lo que pasó?

--Primero, sentí algo particular en el cuerpo, la violencia se transforma en algo físico. Cuando estás en vivo igual hay cosas que no escuchás. Yo tengo que reconocer que me siento muy cómoda en la tele. Como el fiscal me interrumpía, me daba tiempo para pensar qué responder. Julián es además un gran compañero, en un momento me miró como diciendo “paremos” y yo lo miré a como diciendo “déjame resolver esto” y él lo entendió y me dio ese lugar. Julián es una persona que en su vida diaria se replantea muchas cosas y está en deconstrucción como todos, y cuando el fiscal me hizo una pregunta personal, el productor me dijo por la cucaracha: “Luli, manéjalo vos, cuando quieras le cortás” y yo le di una señal de cabeza y supe que, si yo quería cortar la comunicación, podía hacerlo. Julián se preguntaba si intervenir o no, pero entendió lo que estaba sucediendo, que era una cuestión de género y la producción también lo entendió. Estábamos trabajando y teníamos que salir airosos de eso. Yo tenía compañeros que me estaban acompañando y en quienes puedo confiar, eso es un privilegio.

La agenda de género en la tele

La necesidad de perspectiva de género en los medios es algo que se discute en las marchas y Encuentros, es un debate que dan las periodistas en las redacciones, estudios de radio y canales de televisión. El foco en el tratamiento de noticias sobre violencia, femicidios, aborto y desigualdades pocas veces está atravesado por una mirada feminista, lo que deriva en títulos de notas arcaicos y misóginos y zócalos escandalosos en noticieros. La construcción -y deconstrucción- feminista en Lucila comenzó al calor de las luchas feministas en los espacios públicos y privados. "Yo no nací feminista, no vengo tampoco de una familia progre sino muy tradicional, no tengo una militancia política de adolescente. Lo que pasó desde 2015 fue que empecé a tomar conciencia y fui leyendo, escuchando, es una construcción diaria. Me parece que es importante ser consciente de los espacios que una ocupa e intentar aportar algo desde ese lugar".

¿Cómo se vive desde adentro la exigencia de los medios para pertenecer a ellos?

--Es un tema que discuto mucho con amigas y colegas. ¿Soy hegemónica, tengo treinta años y encajo en los parámetros que pide el sistema? Y creo que sí, no puedo negarlo, sería ir en contra de lo que sostengo si lo niego. Ahora, lo que yo puedo demostrar al aire, lo que ofrezco, sin dudas va por otro carril. Constantemente me lo pregunto y lo debato. Además, a los hombres no les pasa esto: el hombre panzón no tiene problema estando al aire, a una mujer le piden que baje de peso. Con el avance de la edad pasa lo mismo: ¿Cuántas mujeres mayores de sesenta hay conduciendo en la televisión? 

En ese sentido, ¿considerás que hay una agenda de género en la televisión?

--No hay una agenda. Se generan los espacios cuando pasan cosas como estas o cuando hay un femicidio y se habla del tema, pero no hay una agenda feminista establecida. Más que construir una agenda, me parece importante cómo se tratan los temas, cómo se trata un hecho de legítima defensa o no, cómo se trata la noticia de una política ocupando determinado lugar. Pasa por la persona que está hablando y la formación que tenga. Además, la tele tiene un ritmo muy veloz, cuando llegás al canal te dicen “estos son los temas de hoy”, entonces tenés que entender la velocidad con la que se tratan los temas.

El Ministerio Público Fiscal de Neuquén inició un jury contra el fiscal Santiago Terán al que se le sumaron denuncias de la organización Mumalá por “amenazas y misoginia”. También el diputado provincial de Unión de los Neuquinos en el Frente de Todos Mariano Mansilla, solicitó la suspensión preventiva del fiscal. Pero no es la primera denuncia que tiene: a principios de este año, el Ministerio Público le inició una investigación después de que una empleada del Poder Judicial lo denunciara por maltrato en dos ocasiones, hecho que generó un paro de 24 horas por parte del gremio de judiciales, SEJUN. Terán solicitó licencia psiquiátrica.

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