Ya tiene la media sanción de Diputados

El crédito para el San Bernardo disparó el debate sobre el sistema de salud

Aunque el proyecto no tuvo votos en contra, se aprobó en Diputados en el marco de quejas y solicitudes de los legisladores del interior para que también lleguen obras a los municipios de sus departamentos.

Con conceptos durante el debate como “grieta interior – capital” o acusaciones de falta de federalismo, la Cámara de Diputados de Salta dio media sanción a la autorización para que el Poder Ejecutivo tome un crédito por 20 millones de dólares, que se destinarán a la ampliación del hospital San Bernardo de la ciudad de Salta.

Si bien todos los diputados coincidieron en que el préstamo era otorgado en condiciones ventajosas al ser otorgado por el banco de desarrollo FONPLATA, cuyo objetivo no es el lucro, sino financiar proyectos que provoquen un impacto social, expresaron sus reparos a tamaña inversión solo para la capital.

El diputado Javier Diez Villa (Salta Tiene Futuro), explicó que se pagará en 15 años, con tres de gracia, por lo que el primer desembolso será en 2023. La tasa de interés anual es del 3,25, y se estima que la obra total finalizará en cuatro años, aunque tiene un cronograma por etapas que se inaugurarán a medida que se vayan terminando.

Un detalle a tener en cuenta es que el proyecto contempla, aparte de los fondos prestado, una contraprestación de parte del gobierno provincial por 8.365.110 millones de dólares. De esta manera la inversión total que se destinará al nosocomio será de casi 30 millones de dólares.

Con ese dinero se indica en primer lugar la construcción de tres nuevos edificios o bloques dentro del predio del Hospital San Bernardo. En el primero de los bloques, denominado crítico, se construirá la nueva unidad quirúrgica, que incluirá cirugía mayor y cirugía ambulatoria, las unidades de terapia intensiva, coronaria y quemados, y de terapia intermedia.

En el segundo de ellos, se edificará la nueva central de esterilización y el tercero se realizará con la finalidad de reemplazar la superficie de la actual administración del nosocomio y se prestarán servicios de atención al público, docencia, investigación, entre otros fines.

Otro de los puntos a modernizar es la creación de dos nuevos ejes circulatorios dentro del hospital, uno público y otro técnico, y una playa de maniobras y estacionamiento de aproximadamente cuatro mil metros cuadrados para ambulancias y proveedores.

Diez Villa, sospechando los cuestionamientos que llegarían desde el interior, pidió a los diputados no caer en la grieta, y además remarcó que este tipo de crédito es fácil y seguro de controlar debido a que los desembolsos de dinero llegan en la medida que se vaya cumpliendo con la ejecución de obra prevista.

Mientras que Socorro Villamayor (STT) reafirmó la necesidad de refaccionar el hospital cabecera de Salta, “porque no debemos remitirnos solo a estos últimos 12 años sin inversiones en la salud, sino que para entender el estado actual del hospital debemos remontarnos a 1960 cuando se construyó”. Por ello consideró necesario modernizarlo para que pueda contener los avances tecnológicos y se adapte a la mayor densidad poblacional de la capital y alrededores.

Actualmente el sistema sanitario salteño esta diseñado de tal forma que se lo puede calificar de derivacionista, con los hospitales de mayor complejidad ubicados en la capital salteña, y un esquema piramidal con establecimientos de menor complejidad en el interior que trabajan permanentemente con la posibilidad de un traslado a la capital.

A diferencia de Diez Villa, Iván Mizzau (PV) reconoce la importancia del San Bernardo, “pero me cuesta mucho acompañar la iniciativa, sabiendo como está el estado de la salud en el interior”, y desestimó la posibilidad de que estas discusiones constituyan una nueva grieta.

Y remarcó que el sistema de derivaciones no es el ideal, porque “se produce un desarraigo de la persona que tiene que venir a tratarse a Salta o le genera un costo imposible de llevar, sobre todo si viene acompañado. Estoy convencido que si el oranense tuviese la posibilidad de quedar internado en Orán lo haría sin dudarlo”, tras lo cuál pidió autorización para abstenerse de votar.

Esta actitud, que sería compartida por tres diputados más de su bloque, no fue acompañada por el resto de los integrantes del PV, que entendieron que aunque en capital, era una inversión en salud y que de cierta manera beneficiaría a toda la provincia, considerando la gran cantidad de personas del interior que recibe el nosocomio capitalino.

Quien también se abstuvo de votar fue Franco Hernández (PV), que se quejó de la falta de existencia de una plan de inversión para Tartagal, Orán y el norte en general, “No hay grieta, pero necesitamos verdadero federalismo, no todo termina en el San Bernardo, y ojalá el gobernador envíe proyectos similares para obras en el interior”, señaló.

A su turno Gladys Paredes (PV) se quejó que en el hospital de Tartagal, “considerado de nivel tres aunque está cerca de ser 2”, existe un laboratorio que no está en condiciones de usarse y que la guardia pediátrica se desmanteló. Además fue pesimista con el futuro ya que no cree que en “el próximo presupuesto podamos poner las obras necesarias para el interior”.

Inclusive legisladores oficialistas del interior, que acompañaron con su voto positivo al proyecto, durante sus alocuciones plantearon las carencias en salud que existen en todas las regiones. La diputada María López (PJ Sáenz) expresó como necesaria una descentralización de la salud, y que alguna vez podría construirse un hospital de mediana o alta complejidad que permita descomprimir los traslados al San Bernardo.

Matías Monteagudo (UCR) también se ilusionó con que el presupuesto 2021 “pueda reflejar la necesidad e infraestructura en el interior”.

En tanto, Claudio Del plá (PO) se vio en una encrucijada ya que consideró que el crédito es en términos financieros ventajoso y además reconoció que el San Bernardo necesita de esas obras, pero igualmente pidió la abstención debido a que “no voy a dar el aval a un nuevo endeudamiento en una provincia endeudada”.

Otro de los que se abstuvo fue Baltasar Lara Gros que dijo respetar la decisión de invertir en el hospital salteño “pero no la comparto”. Son casi 3 mil millones de pesos para un solo hospital, cuando se podría distribuir ese dinero en otros hospitales. Además dijo que las quejas planteadas por los diputados del interior, “no es una grieta, sino que se parece a cuando los salteños nos quejamos del centralismo de Buenos Aires, pero pasa lo mismo pasa en nuestra provincia”.

Y en el mismo sentido fueron las intervenciones de Amelia Acosta (PJ Sáenz) y de Alejandra Navarro (PV), que solicitaron la descentralización de la salud, y pidieron obras para los hospitales del interior, especialmente que sean incluidos en el presupuesto o que se tomen empréstitos parecidos pero pensando en hospitales del interior.

Según estimó el ministro de Economía, Roberto Dib AShur, en una reunión virtual con los diputados, el presupuesto podría estar ingresando el mes próximo, luego de que el de este año se prorrogase hasta fin de año o cuando termine la pandemia.

El proyecto se aprobó de forma unánime, aunque con la abstención de cinco diputados. Ahora la iniciativa pasa al Senado que seguramente terminará sancionándolo y de esta manera cumplimentar el requisito que pidió FONPLATA para liberar los fondos.

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