Llega a librerías "Realidades, poesía reunida" 

Susy Shock: Monstrua de mi deseo

Emisaria de una monstruosidad inspiradora, poeta, actriz, cantante, guardiana rebelde del arte de las copleras norteñas, Susy Shock es un nombre-emblema de las disidencias -sexuales y de todo tipo- en Argentina y todo el continente. En diciembre llega a librerías Realidades, con más de 300 poemas y escritos producidos a lo largo de los últimos 30 años. El libro editado por Muchas Nueces da cuenta de que Susy, la traviarca más monstrua, lleva más de tres décadas tejiendo mundos posibles y discutiéndolo todo.
Imagen: Sebastián Freire

Susy Shock custodia una tradición artística que encuentra un faro en Leda Valladares, la cantora tucumana en gran medida responsable de trasplantar el canto con caja a Buenos Aires. Además de ser la coplera más queer, Susy es también alguien que desde fines de los noventa no ha parado de invocar al futuro con su pluma y su voz, y de hacer de ella un arma cargada. Decía en “Catacumbas” (2007): “Todavía no es tiempo /Estamos en catacumbas /y desde allí olemos, conspiramos /tejemos /y nos reproducimos /Estamos detalladamente/ haciendo la poesía /de los nuevos tiempos”. Ahora su poesía reunida en Realidades, está a punto de desembarcar en librerías. Desde allí les habla a las infancias latinoamericanas de un modo similar al que lo hacía en Crianzas, un manifiesto amoroso con relatos y mensajes de una tía trava a su sobrino Uriel, también editado por Muchas nueces. Entre recuperados e inéditos, Realidades, contiene alrededor de 300 poemas y escritos presentes en Poemario Transpirado, Revuelo Sur, Relatos en canecalón. De yapa: las imágenes de la obra “Kamasutra”, de León Ferrari, y de Noy, que ilustró a la autora.

¿Qué te genera leerte “toda junta”?

-Me pasa que me reconozco. Reconozco la artista, la peleadora, dentro de este país, de este sur del mundo complejo, hermosamente complejo, hermosamente canalla, hermosamente desigual. Me sigo viendo ahí.

¿Por qué eligieron ese título, Realidades?

-El título que viene de discutir travamente, a la hegemonía, robándole a Borges. Borges ha tenido la insolencia de ponerse como un nuevo canon, discutiendo el canon vigente entonces, que era Lugones. Se instaló desde Ficciones para acá, diciendo “todo el otro se murió, ahora soy yo”. Una insolencia... Le agradecemos las maravillas que nos ha dado Borges, pero discutimos. Borges es lo mejor de esa heterosexualidad. Pero ahora tengo la insolencia de decir “cortemos con las ficciones vamos con las realidades”. Así como venimos pensando una pedagogía travesti, hago una propuesta de insolencia poética travesti, porque todo ha fracasado.

¿Qué es lo que ha fracasado?

-¿Qué es el Amazonas incendiado sino el fracaso de esa hegemonía? ¿qué son los humedales incendiados? Entonces desde ahí creo que hay que instalar otra posibilidad, otra lógica. Se lo decía a Camila Sosa Villada cuando ganó el premio Sor Juana Inés de la Cruz. Le mandé un mensajito diciéndole que me acordaba de Galeano cuando en uno de sus textos hermosos dice: cuando los japoneses compraron el Rockefeller Center, ese centro paradigmático del capitalismo norteamericano, allí mismo comenzó la venganza de Hiroshima. Nuestra venganza travesti viene del lado que menos la esperan, desde la belleza. Ante todo el fracaso, hay una salida que es todo lo opuesto. ¿Nos animamos? ¿No venimos nosotras insistiendo toda nuestra vida con eso? ¿Se animan o lo dejamos acá?

Dice el prólogo de Realidades que los libros de Marlene Wayar, Claudia Rodríguez, Camila Sosa Villada “llegaron a teñir de magenta la academia y los ministerios”. ¿Hay una demanda genuina de saber cómo miran el mundo las travestis o es una moda?

-No sé, ojalá. En realidad hace un par de años, pocos, estábamos en la Feria del Libro en Buenos Aires con Marlene Wayar y una periodista nos preguntó si era un gesto de apertura que nosotras estuviéramos ahí. Y me acuerdo que se nos ocurrió contestarle: “no, ustedes no tienen más novedades, entonces empezaron a mirar por todos los costados a ver qué hay, porque ese es el ejercicio más increíble que tienen. Es un extractivismo fenomenal qué hace que duren como duran”. Diría que nosotras, que somos astutas, sabemos aprovechar finalmente estos espacios que nos dan y entonces sentimos que la revancha se da, que estos destellos y esas modas van a permitir alumbrar, en todo caso, una poética en serio.

Susy Shock por Sebastián Freire

MONSTRUOSIDADES

En esta conversación, sin dejar de dirigirse a las generaciones futuras y a quienes tenemos la responsabilidad de entregarles un mundo medianamente vivible, Susy no para de apuntar a la crisis socioambiental, sin olvidarse de incluir en la conversación algunas vías de escape. No alcanza con preparar los caminos para que sean posibles infancias más libres, sino que también hay que dejarles dónde vivir. “Miro a les niñes y pienso ‘no les estamos dejando planeta, no les estamos dejando chance’. Entonces quiero ser disidente de este modo en el que plantea la vida. No estoy discutiendo solamente un cupo, ni para que me den el DNI, estoy discutiendo por un mundo que está horrible y mi forma de disidencia es proponer lo opuesto. Es un momento antipoético, entonces es el momento de poetizarme; es el momento de enormes mezquindades, es el hora de solidarizarme; es un momento de discursos vacíos, entonces pongámonos en intensa verdad”, le dice Susy a SOY, lejos de la narrativa catastrofista, pero en pie de lucha contra “la mala repartija” y “los modos de aniquilar este planeta”.

SEÑALES

“Que otros sean lo normal” es un himno que, mientras parece que simplemente delega, en verdad le declara la guerra a los esfuerzos por tapar lo in-mostrable. El lema de Susy es poesía que se volvió remera y tatuaje, hermano de otros versos como “Buena vida y poca vergüenza” y “No queremos ser más esta humanidad”. “Siento lo que sienten los cantantes populares cuando en la cancha les corean su hit. Es lo más cercano sentirse en tribu: ver la frase en marchas. Siempre en la autogestión, verla en remeras, vasitos, lo que sea, es una señal como las apachetas de los pueblos originarios que dice ‘por acá sigue el sendero’”, dice.

¿Qué le pasa a alguien que ha patentado su derecho a ser un monstruo cuando escucha el latiguillo de la "nueva normalidad"?

Está llena de eufemismos esta época. “Casa” y “familia” son eufemismos. Ahora “normalidad” también lo es. Mirá, este sistema, el capitalismo, es muy astuto, ha probado en estos meses cómo nos puede seguir controlando y explotando de nuevas y sutiles maneras. Basta preguntar a un maestro o una maestra. Yo vivo con docentes por eso te digo lo que te digo. No han hecho otra cosa desde marzo que estar enseñando. Y a la vez pagando la luz, el wi-fi, poniendo su computadora. No te podés enfermar porque no podés faltar porque estás en casa, y en casa tenés que estar haciendo todo lo que se espera de vos y más. Tenía una gran esperanza al principio de todo esto: que fuera el fin.

¡¿Para tanto?!

¡Lo digo en serio! Pero parece que vamos a seguir… Y si vamos a seguir, por lo menos continuemos con lo más hermoso que nos trajo hasta acá. Si lo que proponemos es más de esto pero aggiornado, yo no quiero. Hay que pensar nuevas fugas, hay que insistir con que la ciencia y la política burocrática no saben darnos todas las respuestas, entonces necesitamos que aparezcan otras interlocuciones, voces humanísticas, filosóficas, artísticas, que den guiños hacia otros atajos.

Susy Shock por Sebastián Freire

COMUNIDADES

Susy es de construir nidos espaciosos. Vive en una zona de casas bajas en Liniers con sus dos compañeros de hace más de 15 años. Sus dos maridos -como los llama a veces en una broma en la que juega a ser el personaje de Jorge Amado- son docentes en una escuela secundaria y en una de danza, y a esa troupe en los últimos meses se sumaron su hermana y su sobrino Uriel. Este año, que para muchxs fue solitario, ella ha tenido el gusto de estar más que acompañada. La casa es grande no sólo en cuanto a la plasticidad de los lazos sino por las perspectivas de fuga verde: “es tiempo de construir otros modos de habitar esta ciudad. Compartir es más barato y más posible. Acá cerca tengo parte de la banda de hace un año, cruzando la General Paz, y ése ha sido un nido que nos ha servido de sostén, porque no solamente nos ha servido a varios para vivir cómodamente dentro de la ciudad, muy cerca de la naturaleza dentro de la ciudad, sino que poder tener una huerta, tener una parra, fue fundamental en este tiempo de desolación. No faltó la música y también comimos nuestra lechuguita, nuestros zapallitos y limones. No hay que irse muy lejos para pisar pasto pero hay que animarse. Animarse a crear esa vida en comunidad que tanto pregonamos”.

DESPERTARES

Nos vimos las caras por Zoom apenas unas horas después del anuncio de que el oficialismo enviaría al Congreso el proyecto para la legalización del aborto. Susy aplaude del otro lado de la pantalla pero también dice que noticias como estas deberían ayudar a que el país se “despabile”. “A mí me había alarmado que desde el Gobierno se habían dicho que no querían molestar en este momento. En todo momento la discusión por el aborto va a estar tironeada por distintos intereses. Entonces claramente hay que apostar a lo que te ha mandatado la gente y dejar de zigzaguear con una idea de querer conformar a todo el mundo. No hay modo de conformar a un lado con sed de justicia y al otro, que quiere sostener la postergación”.

Si en el 2001 a Susy Shock ya se la encontraba cantando entre caceroleos y piquetes, hoy apuesta por el rol de las disidencias para discutirlo todo. Dice que el arte no debería ser relegado a decorado. Tendría que ser reconocido como vehículo vital en el discurso político. Se preocupa por la corrección que hace que les artistes no amplifiquen sus voces y que impide que las instituciones cobren bríos más creativos. “Ha vuelto a aparecer fuertemente un discurso hegemónico obviamente heteronormal y han puesto en segundo o tercer plano estas discusiones transfeministas. Tenemos que volver a escucharnos. Hablo del aborto y habló de todo... Habló de nuestras lógicas porque venimos discutiendo y eso se frenó, pasó algo muy fuerte que fue que no pudimos estar juntas, porque nuestra fortaleza es estar juntas. Habíamos logrado silenciar discursos torpes y violentos. Pero muchos de esos discursos volvieron durante la pandemia”.

Es muy difícil en este momento tener una posición crítica respecto a cosas que ha provocado la pandemia, cierta entronización de las fuerzas de seguridad por ejemplo, y a la vez tener cuidado de no caer en un discurso anticuarentena. ¿Cómo hace una para moverse en esa cornisa?

-Tal vez haya que dejar de suponer que siempre hay una cornisa en la que nos tenemos que mover. Si tengo que sacar de un lado, donde hay mucho, para poner en otro, donde no hay… esa discusión es de intereses. Es imposible ir conformando a todos los grandes poderes. Me duele de este momento que nos atraviese el miedo. Volvimos a recluirnos, a un closet, en lugar de interpelar y de decir “pará, yo no soy anti cuarentena, pero déjame pensar esta época.” Lamento que el activismo haya estado tan callado. ¡Que se enteren que los cuerpos empiezan de nuevo a reclamar, con nuevas formas! Lo hacemos como sabemos: cuidándonos, porque sabemos cuidarnos. Desconfío de la heterosexualización de la política.

¿Qué sería la heterosexualización de la política?

-Aquella forma en la que la política se asienta cuando no sabe aventurarse a nada nuevo. Se remite a lo único que conoce, que es el fracaso y desde ahí sigue mirando el mundo, y el mundo está a punto de eclosionar por esa lógica. Ahí es donde las disidencias tenemos que estar haciendo la bulla: discutir un mundo. No me importa que me hables con la “e” si el mundo sigue siendo éste. Con la lógica injusta, con esta mala repartija, con esta mirada concentrada y con este modo de aniquilar este planeta. Les artistas piden, burocratizadamente, que le aumenten el subsidio del teatro. Pero, mientras vamos por las cosas que el estado los debe, la discusión en la que tenemos que estar es otra. Discutir la cultura de un país para mí es eso.

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