El asalto al Congreso fue coordinado por militantes

Los que armaron el ataque

El gobierno de EE.UU. identificó al que "marcó" las entradas al edificio y está mapeando a los financistas.
El ataque al Capitolio fue organizado de antemano.El ataque al Capitolio fue organizado de antemano.El ataque al Capitolio fue organizado de antemano.El ataque al Capitolio fue organizado de antemano.El ataque al Capitolio fue organizado de antemano.
El ataque al Capitolio fue organizado de antemano. 
Imagen: AFP

La seguridad federal de Estados Unidos está encontrando cada vez más indicios de cómo coordinan y financian sus acciones los grupos de ultraderecha que terminaron invadiendo el edificio del Congreso el seis de enero. Ahora que las milicias y las bandas extremistas son objeto de atención, se está trazando el mapa de activistas y sitios de internet que reciben donaciones, alquilan micros y convocan a los militantes para sus acciones. Uno de los ya identificados es un ex militar y ex policía, Keith Lee, que aparece en videos de seguridad y de sus propias redes sociales recorriendo el edificio parlamentario y mostrando las entradas. A la vez, Lee, de 41 años, pide constantemente donaciones "de cinco o diez dólares" para financiar la movilización de militantes. El ex soldado de la fuerza aérea está ahora bajo vigilancia y se estudia acusarlo de "marcar" la escena para la invasión del edificio.

Ya era hora de que se vigilara a Lee, que tiene antecedentes de haber alquilado micros con fondos donados para seguir las caravanas electorales demócratas y armarles contramanifestaciones. En un incidente, uno de sus micros le cortó el paso en una ruta a una de esas caravanas y sus militantes amenazaron a los demócratas. Pero ahora que se presta atención a este tipo de personajes, se está armando la red de militantes y organizadores de grupos como los Boogaloo, los Proud Boys, QAnon, las iglesias supremacistas y otras bandas por el estilo. Estos grupos se hicieron notar durante la campaña electoral organizando actos y pidiendo fondos para Donald Trump y candidatos republicanos debidamente reaccionarios en sus localidades.

Estos grupos son difíciles de seguir simplemente porque son tantos y forman parte de una organización central. Pero son eficientes: un foto para compartir autos llevó a cuatro mil personas a Washington el seis de enero, y otra recolectó 180.000 dólares para financiar protestas contra el recuento de votos. De hecho, un frente difícil de atacar es el abanico de de sitios que reúnen fondos, incluyendo varios de iglesias protestantes.

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