Acerca de la interpretación jaculatoria y su origen religioso

Palabras lanzadas más allá del sentido

El término jaculatoria, según el diccionario de la RAE, designa una oración breve y fervorosa. Sus sinónimos son: oración, plegaria, rezo o invocación. No sólo los cristianos la usan en sus rezos. El Corán empieza todos los suras con una jaculatoria.

¿Por qué Lacan emplea este término, usado en la cultura religiosa, para referirse a la interpretación? ¿Es acaso que la interpretación opera de manera religiosa, o es una cuestión de fe, o tal vez sugestiva? Es cierto que también tiene usos literarios, se aplica en sentido figurado a una frase o estribillo corto, repetitivo y sentencioso.

No obstante, la expresión jaculatoria es utilizada por Lacan no sólo en referencia a la interpretación, sino al límite de la significación, es decir como cadena rota. Así lo leí por primera vez en De una cuestión preliminar a todo tratamiento posible de las psicosis. Allí Lacan ubica la opacidad en la jaculatorias del amor cuando ante la escasez del significante para llamar al objeto de su epitalamio usa para ello del expediente del imaginario más crudo: “Te como…-¡Bombón! Te desmayas…-¡Ratoncito!” Un significante que no hace cadena, expresándose con crudeza. Así se expresan, la palabra de amor o el insulto, ante la imposibilidad de significar acabadamente.

Como adjetivo deriva del latín jaculari, que es: lanzar. La jaculatoria, es lanzada con fervor y tiene entonación.

Recuerdo, en analogía, al Hombre de las ratas cuando para insultar expresaba cualquier palabra despojada del enunciado. De muy pequeño, nos cuenta Freud, al ser castigado por su padre una ira se apodera de él y como aún no conocía las malas palabras, recurre entonces a nombres de objetos que se le iban ocurriendo: “¡Eh, tú, lámpara, pañuelo, plato!” El significante llega a un límite en que sólo es comprensible por su dimensión de acto. No se trata entonces de las palabras sino de lo lanzado. Modo que indica aquello que no puede ser atrapado por el concepto, que no puede ser traducido.

También en analogía en su libro sobre el chiste, Freud refiere al disparate, esos lanzamientos que sólo en apariencia son chistes, frecuentes en el laleo infantil y también en las psicosis. Sin sentido, significantes que no hacen cadena.

Hasta aquí consideramos la jaculatoria como expresión que exterioriza el carácter nativo del sujeto con el significante, así lo desarrolla (Leonardo) Gorostiza en su texto El principio de lo ininterpretable.

En su texto, La interpretación-jaculación, Laurent toma la clase del Seminario RSI del 11/02/75 y hace referencia al decir del analista. “Ese decir del analista que pone en entredicho las categorías lingüísticas de la enunciación y del enunciado. Es eso a lo que Lacan pudo dar, entre otras, el nombre de jaculación".

 

*Miembro EOL y AMP. Fragmento de su texto La interpretación jaculatoria, publicado en “¿Somos todos religiosos?” (Grama).

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