"Donde estés Horacio, respeto, cariño y gratitud por todo lo que me ayudaste a pensar", le dedicó el presidente Alberto Fernández al recientemente fallecido Horacio González, a quien calificó como "una mente brillante que dio el peronismo". "No es fácil hablar de Horacio y pensarlo en tiempo pasado, prefiero pensarlo en presente, exigiéndonos como nos exigía, obligándonos a no estar conformes con lo que estamos pasando", lo recordó el jefe de Estado.

Fernández participó de un homenaje al sociólogo y ensayista, organizado de manera virtual por la Corriente Nacional de la Militancia, en el que también participación de la socióloga e investigadora María Pía López, el escritor José Pablo Feinmann, el psicoanalista y poeta Jorge Alemán, y la periodista María Seoane. 

El presidente destacó la figura de González como un "extraordinario" director de la Biblioteca Nacional -entre 2005 y 2015- y lamentó que "su ausencia se nota mucho y todos la sentimos", pero valoró: "Queda su obra, que debemos buscar una y otra vez para tratar de echar luz en tiempos donde todo parece nublarse".

El jefe de Estado dejó un mensaje grabado en el homenaje que moderó el secretario de Malvinas, Antártida y Atlántico Sur de la Cancillería, Daniel Filmus, para repasar la trayectoria de uno de los pensadores más respetados del país. González falleció el martes 22 de junio a los 77 años, como consecuencia de una infección intrahospitalaria.

"Siempre buscó un mundo más justo e igualitario que era, finalmente, lo único que siempre buscó en su prédica", valoró Fernández y aseguró que "su pensamiento, de un modo o de otro, entró en nosotros y nos signó para siempre". En el cierre de su mensaje, el Presidente dejó  "un beso enorme a Liliana Herrero, su compañera, una maravillosa intérprete que siempre disfrutamos", en alusión a la celebrada artista.

La vida de Horacio González, un intelectual que enseñó a pensar


Simpatizante del peronismo desde joven, organizador de una Unidad Básica en Flores a principios de los '70, González se exilió luego en Brasil, donde se doctoró en Ciencias Sociales en la Universidad de San Pablo. 

A su regreso a la Argentina ejerció la docencia y fue un prolífico autor de ensayos y novelas, entre ellos "Restos pampeanos", "La ética picaresca", "Perón: reflejos de una vida", "Paul Groussac: la lengua emigrada", "Kirchnerismo, una controversia cultural" y "La realidad satírica, 12 hipótesis sobre Página 12", entre otros títulos de su múltiple y personal obra.

Durante los años del kirchnerismo, a partir del conflicto por las retenciones agropecuarias de 2008, impulsó la creación del colectivo de debate e intervención pública Carta Abierta, como más de una década antes, en 1991, en el apogeo del menemismo, había lanzado una revista de crítica política y cultural, El Ojo Mocho.