Mientras la embajada argentina en Bolivia colaboraba con el ingreso de un avión Hércules cargado de material bélico, no permitía que un avión sanitario aterrizara para trasladar a Sebastián Moro, el periodista colaborador de PáginaI12 que murió en circunstancias que aún no fueron esclarecidas en medio del golpe de Estado. La familia de Sebastián denuncia el destrato del exembajador argentino en suelo boliviano Normando Álvarez García, quien en estos últimos días salió a despegarse de los documentos que lo involucran en la trama de envío de armamento. 

"Sentimos el abandono de esta persona hacia nosotras porque siempre mintió. El 14 de noviembre de 2019 daba una conferencia diciendo que los periodistas estaban al amparo en la embajada, pero se olvidaba que en la clínica se estaba muriendo un periodista argentino", relata Raquel Rocchietti, madre de Sebastián Moro.

El periodista mendocino falleció en Bolivia el 16 de noviembre de 2019, seis días después de la toma del Palacio Quemado. El nueve de noviembre había entregado su última nota a este diario con un título profético: "Un golpe de Estado en marcha en Bolivia". Esa misma noche la familia Moro perdió el contacto con Sebastián. Nada se supo de él hasta la mañana siguiente, cuando un amigo lo halló inconsciente en su departamento del barrio de Sopocachi. 

Su hermana Penélope viajó a Bolivia inmediatamente. Cuando llegó a La Paz, Sebastián ya estaba internado en una clínica privada. El diagnóstico, un ACV isquémico, no tenía en cuenta los golpes y moretones que figuran en el acta de defunción y la historia clínica del periodista.

Desde que pisó tierra boliviana, la familia del trabajador de prensa sintió la falta de compromiso del embajador argentino Normando "Chiqui" Álvarez García. "Nos decía que nos quedemos tranquilas, que no había persecución de periodistas en Bolivia. Este hombre se había llevado en un par de oportunidades recetas que pedía la clínica para Sebastián y nunca aparecieron", denuncia Rocchietti.

Y señala que en el colmo del cinismo, Álvarez García le ofrecía a ella y a sus hijas saquitos de yerba o les preguntaba si necesitaban una colcha. "Eso es todo lo que hizo, además de la total falta de información y asistencia considerándolo una autoridad de esa magnitud", remarca la madre de Sebastián.

Por aquellos días el exdiplomático del gobierno de Macri, que hoy es ministro de Trabajo del gobernador jujeño Gerardo Morales, negaba que se hubiera producido un golpe de Estado en Bolivia. Con Sebastián aún con vida, desde Argentina se pedía que se gestionara la partida de un avión para aterrizar en Bolivia y trasladar al joven periodista.

"Por un lado la clínica nos decía que por las condiciones en que ya estaba Sebastián, en terapia intensiva y en coma, era muy probable que no soportara la altura. Por otro lado "Chiqui" Álvarez nos decía que era imposible que aterrizara un avión argentino, aunque fuera sanitario, en ese aeropuerto. Casi simultáneamente estaba aterrizando un Hércules con material bélico", sostiene Rocchietti.

A Sebastián no se le realizó una autopsia porque la opción que le dio la clínica a la familia era volver con el cuerpo cremado o dejarlo enterrado en un cementerio común en Bolivia. La embajada argentina en Bolivia nunca intercedió. "Lo que correspondía de acuerdo al ingreso que mi hijo había tenido a la clínica era realizar una denuncia policial y una autopsia. Fue muy fuerte llegar a la Argentina con las cenizas de mi hijo", recuerda con dolor la madre del periodista.

En el mismo sentido Viviana Beigel, abogada de la familia Moro, afirma que el exembajador Álvarez García jamás colaboró con Sebastián "siendo un ciudadano argentino y más aun un periodista argentino que estaba internado en una clínica y cuyas circunstancias de internación eran bastante sospechosas de haber podido ser sometido a algún tipo de golpiza".

En Bolivia existe un expediente donde se está investigando lo que ocurrió con Sebastián Moro y las causas de su fallecimiento. La causa está caratulada como homicidio simple. "Si bien la justicia boliviana no ha avanzado y no ha sido diligente en cuanto a la investigación, no ha producido la prueba fundamental del proceso ni se han ordenado detenciones, está claro que se está investigando un delito", reconoce Beigel.

"Nosotras siempre le hemos hecho saber tanto al grupo de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) que estaba realizando las investigaciones en Bolivia como al actual embajador en Bolivia, Ariel Basteiro, que nuestra intención es que se investigue un crimen de lesa humanidad, teniendo en cuenta que lo que le ocurrió a Sebastián sucedió en el contexto del golpe de Estado", sostiene la abogada de la familia Moro. Mientras exista una causa penal en Bolivia investigando la muerte, la justicia argentina no puede avanzar sobre la denuncia que se tramita en el país.

Sebastián Moro colaboraba con PáginaI12 en la cobertura de los días previos al golpe de Estado contra Evo Morales. Se había instalado en Bolivia en los primeros meses de 2018, donde además era editor de Prensa Rural, medio de la Confederación Sindical Única de Trabajadores Campesinos de Bolivia (CSUTCB). "El trabajo de Sebastián debe ser reconocido. Esa es la otra lucha que damos, además de la judicial", afirma su madre Raquel.