Independiente sorprendió a Newell’s con un 4-2 en Rosario
El Rojo se entonó con una goleada
El equipo de Holan fue superior en todas las líneas sobre los dirigidos por Osella, que dejaron pasar una inmejorable chance para acercarse a Boca. Gritaron Bustos, Rigoni, y Gigliotti, dos veces.
Bustos y Rigoni festejan el primer gol de la noche.Bustos y Rigoni festejan el primer gol de la noche.Bustos y Rigoni festejan el primer gol de la noche.Bustos y Rigoni festejan el primer gol de la noche.Bustos y Rigoni festejan el primer gol de la noche.
Bustos y Rigoni festejan el primer gol de la noche. 
Imagen: Fotobaires

El único escolta Newell’s perdió 4-2 y sin atenuantes frente a Independiente, invicto durante el ciclo del entrenador Ariel Holan, que llegaba a Rosario con el ánimo en alza y el objetivo de sumar para clasificar a una copa internacional. Fabricio Bustos abrió la cuenta para la visita con un gol tempranero, igualó Ignacio Scocco de penal, pero en el complemento Emanuel Rigoni y Emanuel Gigliotti aumentaron para el conjunto de Avellaneda, y sobre la hora descontó Maximiliano Rodríguez. En definitiva, era un partido de gran trascendencia para ambos. Y devino partidazo. El local perdió una chance inmejorable de acortar diferencias con el conjunto de la Ribera. El Rojo sueña, quedó a 11 unidades de la cima y aún debe un partido con Defensa y Justicia. 

Con el anodino empate de Boca el sábado en su visita a La Plata, el equipo que conduce Diego Osella se relamía porque un triunfo lo depositaba a una sola unidad del único puntero del campeonato. Todo un premio para un plantel que durante la semana había hecho público que tras esperar dos meses por sueldos adeudados, el dinero seguía sin aparecer por el club. Pero una vez más, el diablo metió la cola.

El encuentro fue vibrante, de ida y vuelta. De hecho, en el primer cuarto de hora pasó de todo, a tal punto que hubo dos goles –uno casi desde el vestuario, otro de penal– y hasta un cambio obligado, ya que el defensor José San Román estuvo en cancha apenas siete minutos y por una lesión debió ser reemplazado por Víctor Figueroa.

Sebastián Granata
Los jugadores de Newell’s lamentan la caída.

En un avance por el lateral derecho que sorprendió a la defensa del conjunto rosarino, Martín Benítez envió un centro atrás y Fabricio Bustos, que venía a la carrera, sometió con un derechazo a Pocrjnic. En Rosario no llovía, pero el tempranero gol visitante supuso un baldazo de agua fría para los locales.

Poco después, Scocco selló el empate parcial con un penal con el que doblegó a Martín Campaña. Era 1 a 1 y vuelta a empezar. Aunque ambos equipos contaban con volantes de buen pie y juego asociado por las bandas, lo que volvía el trámite sumamente entretenido. A los 40, Scocco casi clava el segundo con un cabezazo que fue contrarrestado por el arquero uruguayo.

Pero el conjunto de Holan volvió a asestarle otro cachetazo al dueño de casa no bien comenzaba en el complemento. Benítez se escapó otra vez por el flanco derecho, cedió en la medialuna para Rigoni y éste definió con clase al palo izquierdo del arquero. El 2-1 obligaba a los rosarinos a reaccionar pronto dado que se le quemaban los papeles. Y el conjunto del Parque Independencia tuvo el empate tras un corner que cabeceó Nehuén Paz, quien le ganó de alto al juvenil Alan Franco. 

Pero en aras de buscar la igualdad, Newell’s quedaba peligrosamente expuesto a los velocísimos contraataques de los delanteros rojos. De este modo, tras un grueso error del experimentado Sebastián Domínguez, Gigliotti habilitó muy bien a Rigoni y éste definió apenas por arriba del travesaño.

Newell’s quería, pero no podía. Y entonces apareció Gigliotti, que pivoteó y entregó la pelota a Barco, el chico se hamacó a un lado y otro y se la devolvió al ex Boca, que con un cabezazo rompió la red. De inmediato, Scocco –habilitado– giró y fue derribado dentro del área en un claro penal, pero el juez de línea vio adelantado al delantero. Y tras un nuevo error en la zaga rosarina, Gigliotti quedó mano a mano con Pocrjnic y metió el cuarto, segundo de su cosecha. Maximiliano Rodríguez decoró un poco el resultado, pero a su equipo no le sirvió siquiera de consuelo.

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