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Un elogio al placer y al riesgo

Una historia filosófica de la cultura alcohólica

No hay cultura que no haya dejado huella de sus artimañas para alterar los sentidos, sustancias que, como el vino, conectan con la trascendencia en el aquí y ahora. Y por supuesto que traen con ellas el riesgo del exceso, pero las adicciones no son culpa de la sustancia sino de la asfixia existencial, la falta de futuro o de lo necesario para estar dignamente en el mundo. No echen la culpa al vino que brindar es también con los dioses.

Esther Díaz brinda con Sebastián Freire, su fotógrafo de cabecera.
Esther Díaz brinda con Sebastián Freire, su fotógrafo de cabecera.

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