Veintitrés veranos, trece pinturas, a menos de cuarenta kilómetros de Buenos Aires. Una escapada a conocer la parroquia Santa Ana, centro de un circuito centrado en la figura del artista, que se hermana con el legado de otro prolífico trabajador de la pintura y la cerámica toscana.
Una vista del interior de la capilla Santa Ana y los frescos de Soldi.