A LA VISTA
Meritócratas
La ley de cupo laboral trans se ubica en el centro de la agenda de los movimientos lgbti pero lejos del interés de los mimados de siempre. ¿Qué tipo de ciudadanía proyecta la cuota trans? ¿Cómo resignificar militancias en tiempos de hambre y exclusión?
Imagen: Sebastián Freire

Después del 2015 la cuota de empleo trans evidencia el modelo neoliberal de Estado que apuesta a la meritocracia, la exclusión y la fuerza del desarrollo personal de los mimados de siempre. Y a pesar de que las organizaciones trans presentaron los proyectos en distintas legislaturas provinciales, se aprobaron discretamente en algunas ciudades donde la militancia estaba en la gestión, como en Rosario, Venado Tuerto (Santa Fe), Río Grande (Tierra del Fuego), Las Heras (Mendoza), mientras miles de personas trans exigen la aprobación de un derecho necesario e impostergable a nivel nacional. A nivel provincial contamos con el antecedente de la ley Diana Sacayán en la Provincia de Buenos Aires que todavía espera la reglamentación de la gobernación bonaerense.

En la Universidad Nacional de La Plata se conformó la Colectiva por los derechos TTTT, donde trabajamos para adherir a la Ley provincial Diana Sacayán. En la Jornada de presentación nos preguntamos por las ciudadanías trans y cómo resignificar nuestras militancias en tiempo de hambre y exclusión. 

Durante las Jornadas, las organizaciones trans contamos acerca de los diálogos, petitorios que realizamos con los gobiernos nacional y provinciales sobre la urgencia de esta Ley, y la implicancia de la exclusión laboral. El planteo fue: el problema del empleo y la seguridad social en la comunidad trans son estructurales y describen los modos en que históricamente fuimos discriminadas. La ley de cupo laboral trans nos va a permitir cruzar la brecha de la exclusión a la inclusión porque tenemos capacidad de trabajo pero nada asegura el ingreso a estos ámbitos, hay personas trans que ya están formadas y muchas que quieren capacitarse para trabajar y hacer nuestras vidas sustentables.

Entonces, si tenemos capacidad laboral, si la exclusión es estructural a nuestra población, si la discriminación nos puso en la calle, fuera de nuestras familias, del sistema educativo y el empleo, ¿qué otro diagnóstico hace falta para que el Estado asuma su responsabilidad sobre los derechos de igualdad, diversidad e inclusión? Quizás no se debe a un diagnóstico de la exclusión trans sino a programas políticos que prevén la exclusión y la miseria para muchas y el confort para pocos.

Y es que la identidad de género no es un conjunto de características personales para el desarrollo personal, no en este lado del mundo, aquí tenemos historias que emergen y se nos imponen, historias de luchas y logros políticos. El liberalismo social aquí tiene en su base la individualización de nuestras vidas, al empleo por mérito, idoneidad pero lo que no se dice es que detrás de los proyectos meritocráticos se encuentran las condiciones de vida, de quienes comieron más y mejor, a quienes las familias cuidaron y amaron, a quienes se becó y a quienes no. 

Difícilmente encontremos eco con nuestros proyectos de Ley que buscan la responsabilidad del Estado en acciones afirmativas, que lo involucra en la responsabilidad para resguardar y ampliar los márgenes de ciudadanías.

De este lado de la brecha, debajo de los privilegios corporativos, las compañeras trans salen a la calle diariamente para dar lucha para conseguir un empleo, a enfrentar los insultos, la violencia. Para nosotras la inclusión se traduce en la preparación, aprendizaje que pongan en valor los saberes trans, conocimientos y nuestras experiencias de vida, proyectos sociales que hablen de nuestra subjetividad y la conformación del sujeto político trans.

En la UNLP buscamos una resolución de adhesión a la ley provincial Diana Sacayán (ley de cupo laboral trans en la Provincia de Buenos Aires) que permita la incorporación de trabajadoras y trabajadores trans en la Universidad, este proyecto se encuentra en pleno debate. Así, en cada ámbito que podemos llegar planteamos la urgencia del cupo laboral, sin Ley, con militancias colectivas que llevan en sus agendas a lxs sujetxs políticos trans.

Aquí está la ley de identidad de género y matrimonio igualitario, Lohana Berkins y Diana Sacayán y todas las compañeras que de manera anónima pusieron el cuerpo y la vida en contextos de violencia social. Aquí hay militancia, ciudadanías opuestas a las publicidades, ejercicio democrático de resistencias y repudio al liberalismo de la exclusión.

* La autora es integrante de Mujeres Trans Argentina.