ESCENAS
Cuerpo a cuerpo
Se largó la cuarta edición del Festival Rojas Danza 2017 con obras, exposiciones, charlas y talleres. Aquí, una selección de sus gemas queer.
Una de las fotos de la muestra Cuerpo ExtremoUna de las fotos de la muestra Cuerpo ExtremoUna de las fotos de la muestra Cuerpo ExtremoUna de las fotos de la muestra Cuerpo ExtremoUna de las fotos de la muestra Cuerpo Extremo
Una de las fotos de la muestra Cuerpo Extremo 

Hasta el 1 de julio se puede participar de esta nueva edición del Festival de Danza en el Centro Cultural Ricardo Rojas, cuyo doble foco está puesto en el rol de la mujer como protagonista fundamental en los recorridos de la danza escénica y en el centenario de la Revolución Rusa, entramados políticos que invitan a reflexionar desde el cuerpo sobre los tiempos que corren y nos corren. 

CUERPO EXTREMO

Entre una y otra obra se puede visitar Cuerpo Extremo, la exposición curada por Fabiana Barreda que permanecerá montada durante todo el festival con trabajos de Andrea Servera, Pablo Rotemberg, Flavia Da Rin y Agustina Sario, entre otrxs, con el objetivo de repensar la potencialidad física, emocional y erótica que encarnan el cuerpo y la mente en la danza contemporánea alrededor de tres ejes fundamentales: intensidad, expansión y sanación, en relación a los límites creados por las subjetividades artísticas y la cultura en las que estas se encuentran inmersas. 

FURTIVO

La obra de la Compañía David Señoran es una invitación a encontrarse con el desencuentro. El ritual colectivo del roce y la sensualidad constante y trunca se transforman en ámbito de placeres sórdidos junto a las melodías ceremoniales, sónicas y experimentales que movilizan los cuerpos. Tal como en algunas de sus anteriores obras, como Looking y Vértigo, en las cuales la danza se cruza con reflexiones sobre la construcción de la propia identidad en la mirada ajena y en el movimiento corporal de la otredad como obstáculo, deseo, y también potencial agente violento, Furtivo establece un vaivén dialéctico entre la aceptación y el rechazo, la desnudez y el ropaje, una multiplicidad de expresiones que invaden un espacio geométrico y, a su vez, despojado. “Furtivo” es todo aquello que se realiza a escondidas o con disimulo: una mirada de reojo, un acto veloz sobre un terreno prohibido o una sutileza tal como los diálogos mudos pero inundados de múltiples significados que establecen estos cuatro personajes sobre el escenario.
Sábado 24, a las 18.30.

EL CATÁFILO

La melancolía expone a un hombre ante la eterna inconformidad de su forma, un cuerpo atravesado por transformaciones internas y encomendado a la tarea de encontrar su exterioridad. Límites, fronteras, tensiones y fragilidades habitan en los mundos de un personaje que en sus mutaciones retrata fuera de sí un puñado de múltiples estados por los que atraviesa en su interior, un permanente proceso que revela en su devenir escénico y personal una existencia a punto de ser, pero sin completarse, aunque siempre siendo. “A menudo se presenta como una escama que precede a otra, una cáscara que se desgarra impredecible. Ahora sus órganos subterráneos se exponen entre diferentes contornos de él”, reza la nueva obra de Ramiro Soñez, que luego de sus creaciones para el Ballet Argentino, la Compañía Nacional de Danza Contemporánea y la Compañía de Danza de la UNA, entre otras, dirige esta pieza especialmente concebida para el Festival.
Miércoles 28, a las 19 y sábado 1º, a las 21.30.

CAE LA NOCHE EN OKINAWA

Un cuerpo de contornos irreconocibles se multiplica desnudo en infinitas formas adoptando rasgos animales, humanos y monstruosos. Es noche cerrada y la música de cuerdas adhiere aún más misterio a ese encarnado erotismo de inframundo que, como dice una canción de los Clash, se desespera por perder la piel que lo aprisiona. Devienen los climas y aumentan las presencias: seducciones masculinas perversas, no ya bajo atormentadas cuerdas sino al son de sensuales trompetas, junto a dos personajes enfrentados como a un espejo empañado de dobles intenciones: vitalidad y sometimiento, besos y mordidas, gritos silenciados en esta Okinawa de máscaras, traiciones y corporeidades en constante composición y descomposición. Esta obra de danza-teatro de la Compañía Blick explora literal y metafóricamente la oscuridad como campo de batalla, en sus diversos sentidos posibles y en los movimientos que nos asaltan cuando la voracidad del deseo se ha vuelto ya indomable.
Miércoles 28, a las 21, y jueves 29, a las 19.

Hasta el 1º de julio en el Centro Cultural Ricardo Rojas, Avenida Corrientes 2038. Programación completa en rojas.uba.ar