PARIS, DISTRITO 13        5 PUNTOS

Francia, 2021

Dirección: Jacques Audiard

Guion: Céline Sciamma, Léa Mysius y J. Audiard, sobre novelas de Adrian Tomine

Duración: 105 minutos

Intérpretes: Lucie Zhang, Makita Samba, Noémie Merlant, Jehnny Beth

Estreno desde este viernes exclusivamente en la plataforma Mubi.

Varias de las mejores películas de Eric Rohmer cruzan a varios personajes, a los que el realizador de Mi noche con Maud observa siempre con pareja empatía. Es el caso de toda la serie de “Cuentos de las cuatro estaciones”, y de Cuatro aventuras de Reinette y Mirabelle y El árbol, el alcalde y la mediateca, entre otras. No es lo que sucede con París, distrito 13, nuevo film de Jacques Audiard, que siete años atrás ganó la Palma de Oro con Dheepan y volvió a competir en Cannes el año pasado con ésta. Basada en tres novelas gráficas breves del escritor estadounidense Adrian Tomine y con participación en el guion de la gran Céline Sciamma, Paris, distrito 13 cruza los destinos de cuatro personajes, protagonistas de las distintas novelas. Pero no los mira con empatía. De hecho y de tan impasible frente a sus idas y vueltas, es como si no los mirara. París, distrito 13 es de esas películas que parecen filmadas por una cámara, más que por un realizador.

Filmada en un bello blanco y negro de alta definición (salvo que esté mal fotografiado, todo blanco y negro es bello), París, distrito 13 transcurre mayormente en el barrio que el título nombra, y que se caracteriza por no ofrecer los imponentes palacios siglo XIX de la París clásica, sino edificios más estándar, de clase media. Allí viven Émilie, una muchacha de familia china que dejó sus estudios de Ciencias Políticas y ahora trabaja en un centro de ventas telefónicas (Lucie Zhang); Camille, hijo de inmigrantes africanos, que prepara su posgrado en Literatura Francesa, y que comparte con Émilie los gastos de alquiler (Makita Samba); Nora, que abandona sus estudios de derecho para trabajar en una inmobiliaria, que por el momento administra Camille (Noémie Merlant, la chica morocha de Retrato de una mujer en llamas), y Amber Sweet, una chica que ofrece sexo por internet (Jehnny Beth).

Como en el célebre film La ronda (Max Ophuls, 1950), los destinos de los cuatro se cruzan de forma azarosa, formando segmentos entre dos puntos o triángulos. Hay deseo, distanciamiento, insatisfacción, cambios de marcha y sobre todo sexo. Sexo furioso, y frecuente, entre Émilie y Camille; sexo más complicado entre Camille y Nora, y lo más parecido a una historia de amor que ofrece la película, la más inesperada y horneada a fuego lento, entre Nora y, del otro lado del Zoom, Amber Sweet. El sexo está muy bien filmado, con un realismo poco frecuente. Lo que falta es lo demás: el desarrollo y motivaciones de algún personaje (el de Camille, sobre todo), algo que permita entrar en la historia y sentir alguna clase de empatía por seres que --salvo el crecimiento de la relación entre Nora y Amber, en el último acto-- permanecen distantes, lejanos, fuera de la órbita del espectador.