Una semana antes del video que finalmente empujaría el allanamiento al Centro Cultural Kyle Rittenhouse, José Derman había subido a YouTube otro con el doble de extensión y de agresividad. “A estos hijos de puta del marxismo y del feminismo radical no hay forma de sacárselos de encima y de ponerles un parate que no sea con la violencia. Hay que cagarlos a palazos o a tiros, a ver si se entiende”, dijo sin rodeos. “Esto es un llamado de alerta para que nos juntemos”, exhortaba el militante de ultraderecha de La Plata. Si bien Derman fue detenido tras celebrar el intento de asesinato a Cristina Fernández de Kirchner, el juez federal Ernesto Kreplak lo declaró "inimputable" y dispuso su traslado al Hospital Neuropsiquiátrico "Dr. Alejandro Korn" de Melchor Romero.

Todavía faltaban cuatro días para que Cristina Fernández de Kirchner sufriera el ataque del neonazi Fernando Sabag Montiel en la puerta de su casa. La bronca de José Derman venía por otro episodio: ese fin de semana había sido invitado a un recital en el barrio porteño del Abasto, donde la banda trap GPTV (“gorda, puta, trola, vieja”) le propuso decir unas palabras en el escenario, aunque su arenga extremista recibió la reprobación del público y los mismos que lo convocaron le pidieron que se retirara del lugar. “Hay que romper este monopolio como sea, derramando sangre” dijo el lunes 29 de agosto en el mismo video. “La única forma de impedir que nos pasen por encima es con una guerra, mal que les duela a muchos entenderlo”.

A esa arenga se le suman denuncias por acoso y amenazas del 2020, además de atentados a distintos lugares de La Plata, desde espacios dedicados a la Memoria hasta locales partidarios. Uno de ellos fue especialmente celebrado por Javier Milei, a pesar de que ahora intenta despegarse de esta gente: fue el que el Centro Cultural Kyle Rittenhouse hizo en el local del PTS en la capital bonaerense, donde además los ultraderechistas escribieron “Aguante Milei” en la pared frontal. El diputado lo compartió en su cuenta de Instagram el 20 de abril pasado con la leyenda escrita en mayúsculas: “TIEMBLA LA CASTA, LA LIBERTAD AVANZA, VIVA LA LIBERTAD CARAJO”.

José Derman pareciera que hizo todo para terminar detenido, pero ni así lo consiguió: un día después de su captura, el magistrado Ernesto Kreplak del Juzgado Criminal y Correccional 3 de La Plata ordenó su sobreseimiento por considerar que, de acuerdo a la pericia a la que fue sometido el lunes, “se observan signos de descompensación de sus facultades mentales desde el punto de vista psiquiátrico”

Además, según este análisis, el juez estima que probablemente “no haya poseído la autonomía psíquica suficiente para comprender la criminalidad del hecho que se le imputa ni dirigir sus acciones”. Hasta ese entonces la causa llevaba la carátula de “Incitación a la violencia colectiva” por celebrar el intento de asesinato a la vicepresidenta, aunque Kreplak sostiene en su resolución que “no se encuentra en condiciones desde el punto de vista psiquiátrico para afrontar un proceso penal”.

Pesa sobre Derman una declaración de insanía desde 2017. Eso le permitió sortear todas las denuncias en su contra sin ninguna consecuencia punitiva. Sin embargo ahora su situación procesal toma un nuevo rumbo: considerando que “se han advertido elementos que dan cuenta de la presencia de riesgo cierto e inminente para sí y/o para terceros”, se ordena la derivación “a la mayor brevedad posible” al instituto psiquiátrico Alejandro Korn de Melchor Romero.

La causa ahora pasa a manos del Juzgado de Familia 4, otro fuero, y por lo tanto otra investigación. Al mismo tiempo, el expediente será remitido a un Centro de asistencia a Víctimas de Violaciones de Derechos Humanos, dependiente del Ministerio de Justicia de la Nación. Esto se debe a que es hijo de Alberto Derman y Cristina Gioglio, quienes fueron secuestrados durante la última dictadura. Increíble pero real: en una especie de síndrome de Estocolmo, José Derman reniega del pasado de sus padres y abraza las proclamas extremistas y represivas que fueron contra su propia sangre.

Todo ello no quita que la investigación pueda continuar hacia la intimidad del Kyle Rittenhouse. Y, especialmente, a los otros involucrados en la creación y desarrollo de este espacio de ultraderecha del barrio El Mondongo en La Plata, quienes de momento no fueron ni siquiera imputados ni citados a declarar: en las distintas redes sociales del denominado “centro cultural” se observa que Derman no actúa solo, sino acompañado por otras personas empujadas por la misma virulencia. Una línea que, tal como ocurrió el jueves pasado por la noche en Recoleta, también parece dar cuenta que no se trata de la teoría del “loquito suelto”, sino de un entramado más profundo.

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