Con solo transitar las calles de la provincia de Salta, cualquier observador puede dar cuenta de la pasión futbolera que lleva impregnada esta tierra. Canchas e improvisados potreros que levantan polvareda a toda hora, pintan con su color las barriadas dando un tono especial al paisaje del norte.

Pero este romance con la redonda siempre estuvo teñido por la dificultad que plantea el transitar disciplinas desde la periferia de la gran ciudad. Es muy común hoy escuchar, ¿Cómo es posible que con tanto fútbol y tanta pasión no haya un equipo salteño en primera? y, aunque es difícil esbozar una respuesta unívoca, la historia muestra que el fútbol salteño vinculado a los torneos mayores es bastante reciente. 

Gentileza HistoriaCJA.

Hace apenas 51 años, se dará por primera vez la posibilidad de que un equipo salteño clasifique a los viejos torneos nacionales y pueda, de una buena vez, codearse con los poderosos del fútbol argentino. Aquel hito inolvidable para el pueblo salteño, tendrá lugar el 12 de septiembre de 1971, cuando el Centro Juventud Antoniana logre el ansiado título regional que lo llevó a la máxima competencia.

Camino a la gloria...

En años anteriores a 1971 el equipo Santo merodeaba la victoria sin poder alcanzarla. Una seguidilla de traspiés, más bien vinculados a fallos arbitrales escandalosos en su contra, no dejaron que se logre el ansiado objetivo.

Matias Daher es historiador del Centro Juventud Antoniana. El estudio de fuentes gráficas y el contacto con los protagonistas de la época lo convierte en una voz calificada para hablar de la historia del Santo. Sobre los intentos fallidos anteriores al 71, Daher comenta: “Jugamos un partido en Chaco versus For Ever, que fue en el Regional 69, y perdemos con un escandaloso arbitraje. Antes también había pasado lo mismo contra San Martín de Tucumán. En las dos series fue igual”.

Uno de los jugadores que vivenció aquellos momentos fue el aguerrido Eduardo Kulesza, oriundo de Rosario de la Frontera, ciudad donde forjó sus primeros años futbolísticos en el Club Vialidad de aquella localidad.

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En el 68 nos quitaron la posibilidad de llegar al Nacional. El referí tiró a favor del local, que era San Martín de Tucumán. Nos cobraron un penal que no era porque estaba claramente fuera del área. Ahí perdimos la clasificación al torneo Nacional. Después en Chaco nos paso algo similar”, recuerda Kulesza.

Otro protagonista de aquellas jornadas es Raúl Palavecino, quien llegó a Juventud en 1968. De aquellos partidos dice: “Recuerdo que fuimos a jugar a Chaco, era como una final. En ese partido hay un corner a favor nuestro, entra Kulesza y hace el gol, entonces el lineman sale corriendo a la mitad de la cancha marcando el tanto. Pero, según me comentan los suplentes, de repente viene uno de los ayudantes del rival, le pone el pie y cae, entonces no llegó a mitad de cancha. ¡El arbitro anuló el gol! y ahí nomás se armó una batahola tremenda. Llegamos al hotel y rápidamente nos dijeron que nos volvamos a Salta, que estaba mal la cosa, nos largaron en el limite de Chaco con Salta y volvimos”.

Luego de estos caóticos partidos, el año 1971 se avecinaba con una nueva chance. Corría agosto y la esperanza se renovaba en un triangular final que consagraría el ganador para jugar el torneo Nacional. Gimnasia de Jujuy, Sarmiento de Catamarca y Juventud Antoniana de Salta serían los rivales en aquella disputa.

El 5 el septiembre se dará el recordado anteúltimo partido de la serie triangular. En este caso, contra Gimnasia de Jujuy, donde prácticamente, por como venían jugando los equipos, se definiría el ganador del triangular. “El partido con Gimnasia de Jujuy fue un antes y un después, por que era quedar en la puerta del Nacional. Hubo récord de recaudación y el equipo se sacó la espina de haber perdido en los regionales anteriores, algo que venía siendo un karma para Juventud”, comenta el historiador Matías Daher.

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La revista deportiva El Gráfico decía de aquel partido: "En Salta nadie ignora que el cura Pistoia dejó una misa por la mitad y salió volando rumbo a Jujuy para no llegar tarde…”. Así, el semanario de tirada nacional daba marco a la importancia del encuentro, citando la figura del Fraile, uno de los referentes máximos de la historia antoniana.

La victoria por 4 a 1 frente al rival jujeño dejaba una vez más al equipo antoniano a las puertas del sueño deportivo. Sin embargo, un último viaje los esperaba...

Un día Nacional

Los recuerdos de la caravana a Catamarca permanecen imborrables, tanto para los hinchas como para los jugadores. Raúl Palavecino recuerda con alegría y sorpresa aquel día: “Fueron como 47 colectivos los que llegaron a Catamarca, la fiesta era de toda Salta. Recuerdo que el estadio era una locura”.

El sentimiento compartido por la gran mayoría de los salteños} era la alegría de saber que un representante de la provincia pudiera concretar el sueño de jugar el ansiado Nacional. Aquel partido fue seguido por todo el pueblo futbolero.

Eduardo Kulesza, a quien sus compañeros apodaron Patoruzú, por su entrega en el rectángulo de juego, recuerda con claridad aquel encuentro: “En Catamarca no podíamos parar la pelota por el viento que azotaba la cancha, pero así y todo, ganamos fácil… tengo un recuerdo maravilloso”.

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En tanto, José “Cacho” Luñiz, goleador inolvidable de Juventud, quien en su Santiago del Estero natal se había iniciado como basquetbolista, trae el recuerdo latente de aquella jornada victoriosa: “Me quedó grabado que estábamos cerca del hotel y los hinchas de Juventud estaban como locos. Entonces un tipo dice ‘esto parece la Segunda Guerra Mundial’, claro, es que toda la gente estaba tirando bombas, gritando… el júbilo que sucedió iba a ser tan grande que lo disfrutó la gente del club, e inclusive toda la gente de Salta”.

El partido en Catamarca contra Sarmiento marcó lo que fue una caravana masiva, batiendo récords de hinchas que viajaron fuera de la provincia. Hubo miles de salteños”, agrega matices el historiador Santo, Matías Daher.

Aquel partido histórico dejará un triunfo por 3 a 0, sellando el sueño que venía arrastrándose desde años antes, quitando el karma antoniano al tiempo que rompiendo el estigma de una provincia tan futbolera como Salta.

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Luñiz, el infalible goleador, vuelve sobre el relato y trae el semblante del regreso a la provincia. “Todo el camino desde Catamarca hasta Salta veías gente al costado de la ruta, en cada pueblo, en cada ciudad, fue una cosa impresionante, algo que uno nunca se olvida”.

El sueño hecho realidad

Una vez logrado el objetivo de clasificar para el tonero Nacional, había que comenzar a toparse con una nueva historia, esta vez, totalmente desconocida pero al mismo tiempo inquietante y maravillosa. En este sentido, Daher comenta: “Todo Salta estaba pendiente y con la ansiedad de llegar por primera vez al fútbol Nacional. Era llegar a jugar contra equipos profesionales por primera vez en la historia del fútbol salteño, jugar contra los campeones del fútbol de AFA. Es por ello que cuando Juventud jugó el primer Nacional, todo Salta apoyó a aquel gran equipo”.

“Los partidos eran los domingos a las 4 de a tarde, y desde la mañana ya estaba completo el estadio, no entraba un alma, iba toda la familia a la cancha, aquello era impresionante”, recuerda el voluntarioso delantero antoniano Raúl Palavecino.

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El partido debut será contra Newell’s Old Boys, de Rosario, de Santa Fe, el 9 de octubre de 1971, en tanto que el ansiado debut en Buenos Aires, se dará contra Huracán, el 12 de octubre de 1971. Es para destacar que el primer triunfo antoniano será en tierras salteñas, un 14 de noviembre, por 3 a 1 frente a Banfield.

Sin embargo, habrá partidos puntuales que serán recordados eternamente: la goleada por 6 a 1 a Gimnasia y Esgrima de La Plata y el épico match en la cancha de River Plate.

Este último, comenzará con una sorprendente ventaja para los salteños, y la sorpresa será aún mayor ya que "Cacho" Luñiz convertirá un golazo de chilena que dejará mudo al Monumental de Núñez. Al recordar en primera persona aquel tanto, Luñiz se ríe y comenta, "Me salían todas… y aquel gol, con el estadio de River lleno, fue increíble. Tocaron la pelota y yo arranqué, la robé y fui hasta al arco. Le levanto la pelota al arquero por encima de la cabeza, me la cachetea, paso por detrás y con la pelota en el aire, hago el gol de chilena. Todos se preguntaban ‘¿y este campesino de dónde apareció?", yo me reía, todo el mundo se paró a aplaudir y mis compañeros me decían ‘che loco, ¿te diste cuenta lo que hiciste?’. La revista El Gráfico lo eligió como el mejor gol del año”.

La chilena de Luñiz. Gentileza HistoriaCJA.

Aquellos mojones dejarán una marca imborrable del paso de Juventud Antoniana por el torneo Nacional. El primer partido, la primera victoria, una goleada, la chilena de Luñiz y tantas otras alegrías y recuerdos que, inscriptos en la historia, fueron el primer paso para que otros equipos de la provincia pudieran continuar y ensanchar el camino.

El fútbol para mí fue algo glorioso. Haber sido parte de ese plantel que llevó al primer equipo salteño a jugar con los grandes de Argentina, fue algo extraordinario. Adentro de la cancha fui feliz”, rememora Eduardo Kulesza, y las palabras sobran cuando la alegría personal se convierte también en la alegría del pueblo.