Un grupo ecologista neozelandés informó este sábado sobre la muerte de 215 ballenas piloto que quedaron varadas en una playa de las remotas islas Chatham, a 840 kilómetros de la Isla Sur de Nueva Zelanda.

Desde la organización ambiental Project Jonah comunicaron que “estos varamientos masivos son eventos angustiosos, y aunque siempre esperamos que las ballenas supervivientes puedan ser reflotadas, esta no era una opción para este caso”.

Muchas de las ballenas piloto - llamadas así porque se creía que cada grupo observado era conducido por un piloto o líder- conocidas también como calderones, fueron encontradas sin vida, mientras que las que todavía permanecían con vida fueron sacrificadas por responsables del Departamento de Conservación de Nueva Zelanda.

No pudieron salvarlas por presencia de tiburones

Brian McDonald, asesor de comunicación del Departamento de Conservación, explicó a la agencia EFE que "las ballenas sobrevivientes fueron sacrificadas por un equipo capacitado con el objetivo de evitar más sufrimiento" a los animales.

La decisión se debe a los "retos" y "peligros" que suponía un operativo en la localización donde se encontraron a los ejemplares, en un punto de difícil acceso en el noroeste de las islas Chatham, en el océano Pacífico, y donde residen menos de 800 personas.

"No reflotamos las ballenas de forma activa en las islas Chatham por el riesgo de ataque de tiburones tanto para los humanos como para las mismas ballenas", precisó McDonald.

Desde el Departamento de Conservación comunicaron que "todas las ballenas piloto varadas están ahora muertas, y se dejará que sus cuerpos se descompongan in situ de manera natural".

Antecedentes

Estos y otros mamíferos marinos quedan encallados con frecuencia en las costas del sur de Australia y de Nueva Zelanda, sin que los expertos hayan logrado esclarecer los motivos, aunque los suelen atribuir a enfermedades, errores de navegación, cambios repentinos en las mareas, la persecución de depredadores o a condiciones meteorológicas extremas.

El récord se produjo en 1918, cuando quedaron varadas unas 1.000 ballenas. Hace poco más de dos semanas, casi 200 ballenas piloto fallecieron en una remota isla de Tasmania, en el sur de Australia. Y en esa misma zona, dos años antes, otros 370 ejemplares perdieron la vida.

Seguí leyendo: