Este jueves estrena en el cine Gaumont y en Cine.ar Operación chocolate (Los medios de la dictadura y las donaciones que nunca llegaron a nuestros soldados), un documental que expone parte de la manipulación mediática durante la dictadura, así como una red de complicidades que atentaban directamente contra el pueblo argentino.

Sus directores, Carlos Castro y Silvia Maturana, se propusieron analizar el rol de los medios de comunicación durante la Guerra de Malvinas y después del conflicto, e indagar en el posterior proceso de “desmalvinización” impulsado por la dictadura, que significó el olvido, el silencio y la negación de la soberanía sobre las islas argentinas.

La película, que además cuenta con el apoyo del INCAA y de la Universidad Nacional de Quilmes, retoma la investigación periodística realizada por Santiago García sobre la historia de Gustavo Vidal quien, en abril de 1982 y cuando tenía apenas 7 años, envió una barra de chocolate con una carta para un soldado de Malvinas que nunca llegó a destino.

Dentro del chocolate, y por sugerencia de su mamá, Vidal puso una carta escrita de puño y letra con su nombre, dirección y código postal, que decía: “Que este chocolate te endulce en esos días fríos de Malvinas. Gracias por defender mi Patria. Te saluda, un futuro soldado de 7 años". Al día siguiente, Vidal llevó el chocolate a la escuela para que desde allí fuera, con el resto de las donaciones, hacia la zona del conflicto. La escena que se repetía a lo largo y a lo ancho del país. En Operación chocolate, cuarenta años después, Vidal protagoniza el recorrido en el que reconstruye aquella historia.

El hecho fue tapa de la revista Gente, de editorial Atlántida, “tal vez como un vano intento de despegarse de la campaña de mentiras y falsedades que publicó durante la guerra, en abierto apoyo a la dictadura militar”, detalla la sinopsis de la película.

“Encontrarnos con la historia tuvo que ver con lo que André Breton llamaba ‘azar objetivo”’, cuenta Maturana sobre el recorrido hacia la realización de Operación chocolate. “Mi compañero, Pablo Navarro Espejo y yo -continúa- trabajábamos en el Archivo General de la Nación, y un compañero, Santiago “Chino” García, egresado de Comunicación de la Universidad Nacional de Lanús, había escrito una tesis sobre una nota de tapa de la revista Gente, que nos dio para leer. Seguramente él intuía que nos podía interesar para llevar a la pantalla. Y así fue. Nos pusimos a trabajar en distintas direcciones: primero hablamos con Gustavo Vidal, el protagonista, para saber si podíamos contar con él para esta loca aventura”.

Cuando Vidal les dio el sí, hicieron un registro audiovisual para ver cómo habían vivido él y su familia esa impactante circunstancia de, siendo tan niño, salir en la tapa de una revista de gran tirada. Ya con un proyecto en marcha, le propusieron a Carlos Castro la codirección porque les “parecía muy interesante ampliar el horizonte de miradas sobre la historia y cómo llevarla adelante”.

Un niño engañado en su ilusión es casi una tragedia de Shakespeare. Y al mismo tiempo era inevitable hablar de los medios y el tratamiento homogéneo que le dieron al conflicto”, cuenta Castro sobre la película en la que, para él, uno de los temas principales pasa por el de “las cadenas de solidaridad del pueblo argentino frente a la guerra”. Y agrega: “Quisimos realizar una película para contar como fueron esos seres anónimos que ayudaron a nuestros soldados en la guerra y fueron estafados. La dictadura militar, que destruyó todo tejido social del país mediante el terrorismo de estado, la desaparición de personas, robo de bebés, destrucción del aparato productivo, fue desbordada por la solidaridad de miles de argentinos”.