“Estoy cansada de que me hagan bullying en la escuela, no lo soporto. Yo quiero ser feliz, pero evidentemente yo esto lo voy a sufrir el resto de mi vida y tomé la decisión de no seguir’”, había escrito Alana, quien se autopercibía como Iván.
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El edificio desde el que las hermanas se arrojaron al vacío. EFE