LA MADRE - 4 PUNTOS
(The Mother / Estados Unidos, 2023)
Dirección: Niki Caro
Guion: Andrea Berloff, Peter Craig y Misha Green
Duración: 115 minutos
Intérpretes: Jennifer López, Lucy Páez, Omari Hardwick, Gael García Bernal y Joseph Fiennes
Estreno en Netflix.

El personaje de Jennifer López no tiene nombre ni apellido, pero sí un largo historial de pésimas decisiones. Durante la Guerra de Afganistán, en las horas de guardia en la torre de vigilancia de su base, observaba una y otra vez cómo un traficante sacaba armas como si fuera su casa. Dado que nadie decía nada, la anuencia de sus superiores era obvia. Ante eso, dos opciones: darse un baño de lealtad y honor a la bandera con bastones y estrellas denunciando la maniobra, o intentar morder una porción de la torta. JLo decide lo segundo, y termina operando como nexo entre un nuevo comprador y ese traficante latino de modos ostentosos y raptos de megalomanía dignas de los villanos de las excursiones de Arnold Schwarzenegger a la barbarie centroamericana durante la era Reagan. La mecánica de aquellas películas era simple: alguien secuestraba a su hija y/o pareja y/o pariente, y Mr. Olympia mataba a todos los malos para recuperarla(s). Mismo camino que ahora recorre esta madre para recuperar a su hija.

Años después, la mujer cayó en manos del FBI. Dado que ni el traficante (Gael García Bernal) ni el ocasional socio que conoció gracias a ella (Joseph Fiennes) la quieren viva, la “casa segura” termina hecha un colador y ella, apuñalada en la panza donde carga un embarazo avanzado. ¿Quién es el padre? Un socio o el otro: Guatemala o Guatepeor. Habiendo sobrevivido, termina dando en adopción a la bebé por pedido de un agente del FBI. Mismo agente que, una década más tarde, vuelve a presentarse dispuesto a guardarse en el bolsillo el código de conducta para avisarle que encontraron fotos de la nena en varios “empleados” de uno de sus ex: es tan evidente que irán por la pequeña como que su madre biológica recurrirá a su talento como francotiradora para, básicamente, bajar todos los muñecos del enemigo.

Como si fuera Liam Neeson en Búsqueda implacable, con la salvedad de que aquel guion, a diferencia de éste, sabía muy bien que el asunto tenía que pasar por la acción pura y que la psicología y los vínculos humanos, al menos ahí, no le importaban a nadie. En La madre, por el contrario, conviven a la par escenas de puro movimiento –construidas con planos de no más de tres segundos, cortesía de un montajista que desayunó tres litros de energizante– con otras centradas en el “vínculo” entre la nena y esa madre a la que desconoce. Vínculo tan gélido como el contexto en que trascurre este film de la neozelandesa Niki Caro (alguna vez reputada por Jinete de ballenas devenida en asalariada a cargo de la versión live action de Mulán).

Fría es, de hecho, toda la película. En términos emotivos, porque los personajes son de piedra y tienen menos carisma que los lobos que cada tanto aparecen por el bosque. En términos formales, porque la mayoría de las secuencias de acción –que consisten, básicamente, en Jennifer López pegando o disparando a gente– están filmadas con una lente tipo ojo de pez que difumina los contornos de la imagen y enrarece la perspectiva. Un (fallido) intento de originalidad en una película de una seriedad sepulcral y que podrá ser cualquier cosa, menos original.