Un Jack Sparrow esperando el 17, un Spider-Man haciendo tiempo en la estación del Roca, una legión de Stormtroopers cruzando la calle en San Miguel; pelopinchos e inflables perfectamente instalados en la vereda; muchos perros; varios atardeceres con colores que ni el mejor pintor lograría; esculturas caseras, robots adaptados y estatuas tuneadas custodiando los pórticos conurbanos; calles asfaltadas o de tierra, casas con techos de chapa, castillitos, arquitecturas futuristas, tanques de agua que son verdaderas obras de arte; transportes extravagantes e inscripciones en muros como: “No creo en Dios, yo le rezo a Osvaldo Bayer” o “Me gusta escabiar con vos”.

Ese mosaico de imágenes puede encontrar cualquiera que visite las cuentas de The Walking Conurban, un proyecto que nació en 2018 de la mano de Diego Flores, Guillermo Galeano, Ariel Palmiero y Ángel Lucarini (hoy lo administran Flores y Galeano): cuatro amigos de Berazategui unidos por la obsesión de registrar fotográficamente el territorio que habitan. “No fue algo diseñado sino más bien producto de la casualidad, el origen fue totalmente azaroso. Éramos cuatro amigos que sacábamos fotos del conurbano bonaerense, uno sugirió abrir una cuenta de Instagram para no perderlas y a partir de ahí fue creciendo la cantidad de gente, nos motivamos y empezaron a surgir ideas”, cuenta Flores. Este viernes a las 21 se presentarán junto a Pedro Saborido en el Centro Cultural Caras y Caretas (Venezuela 330).

Desde un hotel en Mercedes, Saborido se toma un café mientras habla sobre el evento con Página/12: “The Walking Conurban es un proyecto que me hubiera gustado hacer a mí. Yo había empezado a juntar algunas fotitos y de pronto descubrí esto que estaba buenísimo. Me identifiqué mucho, como si fuera yo mismo más joven buscando cosas del conurbano. Creo que llegamos a lugares similares por distintas vías: yo con un libro, ellos a través de la fotografía, pero siempre con la intención de encontrar la identidad del conurbano, una forma de expresarlo más allá de lo que habitualmente encerramos en ese término”.

Pedro Saborido.

Los creadores de The Walking Conurban suelen decir que se trata de una propuesta contrahegemónica: “Hacemos esto con mucha humildad porque somos una cuenta de Instagram y Twitter", dice Flores. "Pero notamos que el conurbano aparecía siempre vinculado a tragedia, delito, narcotráfico, pobreza. Por supuesto son problemáticas que atraviesan al territorio, pero también es una imagen sesgada; lo otro generalmente queda invisibilizado”. Surgió, entonces, la necesidad de esquivar la estigmatización que suelen promover los medios masivos de comunicación.

“Con la cuenta redescubrimos lugares cotidianos que podían tener cierta belleza: la estación de Berazategui al atardecer, con la caída del sol y las chimeneas de fondo de la Rigolleau… es una imagen hermosa, pero era cotidiana y la invisibilizábamos. Hay ahí una estética para rescatar”, señala Flores. En relación a las discusiones sobre la romantización, sostiene que existe cierto cliché y sugiere una repregunta: “¿Entonces sólo hay que mostrar el lado que reproducen los medios, el más feo vinculado a la tragedia? Hay personas que, aún en sus carencias, encuentran un territorio para el goce, el placer y el divertimento. Acá hay colores y matices, hay contradicción”.

Para Saborido el conurbano es “un lugar que está buscando narrarse a sí mismo” porque en general es narrado desde el centro. “Creo que recién ahora se está asumiendo en su centralidad y no como derivado de la porteñidad. Ahí aparece algo muy interesante: una unidad de protagonismo. Cuando te ponés central, dejás de definirte a partir de lo otro. Todo el tiempo nos quieren convencer de lo contrario, pero el centro del mundo es donde uno vive. Después aparece esta idea de que hay que moverse, como si la centralidad civilizatoria siempre estuviera en otra parte, pero hay una reafirmación del deseo de dejar de ser periferia para convertirse en centro”.

En algún momento este proyecto que nació en redes (en Instagram ya superan los 445 mil seguidores) comenzó a conquistar espacios fuera de la virtualidad a través de muestras, charlas y encuentros como el que se llevará a cabo este viernes. En relación a ese crecimiento, Flores comenta que el feedback con la gente fue cambiando y recuerda que cuando tenían menos seguidores era mucho más rico porque podían intercambiar ideas, conversar con quienes comentaban y generar debates: “Eso cambió con la popularización. A mayor cantidad de seguidores, menos tiempo para responder. Hay una identificación grosa vinculada a la reivindicación del conurbano; con Guille tratamos de corrernos porque sabemos que no somos protagonistas ni influencers, pero ese cariño nos sorprende”.

El equipo de The Walking Conurban, distinguido en el Senado.

En 2020 Pedro Saborido publicó Una historia del conurbano (Planeta) y en los agradecimientos finales aparecían las cuentas @thewalkingconurban y @conurmaps como fuentes inspiradoras. “Nos impactó muchísimo porque nuestra educación sentimental en términos humorísticos estuvo muy vinculada a los guiones de Saborido, sobre todo con Peter Capusotto y sus videos”, cuenta Flores. Después siguieron en contacto, hicieron un vivo por IG en pandemia y una charla en Berazategui. “El complemento es hermoso. Yo no conocía a Pedro por fuera de sus guiones y es un tipo híper talentoso que maneja un humor muy particular y sabe moverse en distintos registros”.

Otra arista interesante en estas charlas es el cruce con la política y, particularmente, el peronismo. “Con la política aparece esta necesidad de ocuparnos de lo que pasa en la esquina de mi casa, más allá de cualquier evento mundial, cultural o de época", explica Saborido. "La política implica ocuparse del territorio, de eso que no se ocupa el resto. El conurbano aparece como noticia nacional cuando vienen las elecciones, ahí te enterás de lo que pasa porque se lo empieza a observar: hay gente y hay votos. Esa es la maravilla de la democracia, ¿no? En un momento hay que fijarse en la gente”.

La charla ofrecerá algunas reflexiones a partir del libro y distintos enfoques de las ciencias sociales, el tono humorístico de la mano de las imágenes y sus intervenciones, pero también un cruce con datos duros (estadística, economía y producción). “Las fotos no son lo único que existe en el conurbano, pero ese exotismo o pintoresquismo es lo que llama la atención", explica el guionista. "Entonces tratamos de atraer con eso para hablar de lo importante que es el conurbano a nivel económico, cultural y existencial”.

* The Walking Conurban + Pedro Saborido puede verse este viernes a las 21 en el Centro Cultural Caras y Caretas (Venezuela 330) y las entradas se pueden adquirir por Alternativa Teatral.