Los recientes pagos por 2700 millones de dólares al FMI han dejado las reservas en un bajo nivel. Al momento de escribir este artículo el Banco Central informaba tener 27.720 millones de dólares en sus reservas, teniendo por delante vencimientos por 1000 millones de dólares de deuda con bonistas. 

Mientras, las negociaciones con el Fondo se encuentran empantanadas, según trascendidos, por la presión del organismo a favor de una devaluación discreta que dispararía aún más las tasas de inflación. La elección de un candidato "amigo de los mercados" por parte del oficialismo debilitó su capacidad negociadora frente a un organismo que sabe que "no acordar" dejaría a Massa sin atributos políticos.

Aprovechando la débil situación externa de la economía, las consultoras del establishment salieron a hablar de que las reservas netas se encuentran en valores negativos cercanos a los 5000 millones de dólares. Se trata de un concepto sui generis de reservas usado para sembrar pánico cuyo confuso significado económico saltó a la vista cuando las “reservas netas” tomaron valores negativos sin que pase absolutamente nada. 

Las reservas netas surgen de restar a las reservas los encajes que los bancos mantienen en el Banco Central como reserva de seguridad de los depósitos en dólares de sus clientes. Esos rondan unos 10.000 millones de dólares, por lo que las reservas que son propiedad del Banco Central se reducen a unos 17.720 millones.

Pero los analistas ortodoxos van más allá y restan a las reservas propiedad del Central sus deudas en moneda extranjera, donde destaca el swap con China por unos 18.000 millones de dólares y otras obligaciones que suman unos 5000 millones. La idea de restarle a las reservas del Central las deudas que tiene en divisas no tiene demasiado fundamento. Si es por restar deudas externas, debería restarse las deudas externas de todo el sector público, incluso de los gobiernos provinciales, y hasta las privadas. Después de todo, las divisas para hacer frente a esos pagos salen finalmente de las reservas del Banco Central. 

La idea de reservas netas surge así de una visión contable del propio Banco Central que pierde de vista el significado económico de sus reservas internacionales. Las mismas no están sólo para hacer frente a los pagos de sus deudas, sino para cubrir el déficit de divisas de la economía.

Más útil al respecto es el concepto de reservas disponibles para intervenir en el mercado de cambios. Es decir, cuantos millones de dólares tiene libremente para hacer frente a una corrida cambiaria hasta quedar sin municiones. Ese número surge de restar a las reservas los encajes por depósitos privados y los seguros sobre ellos, dejando un saldo de 16.000 millones de dólares. Ese monto se descompone en unos 12.000 millones en divisas y colocaciones realizables en divisas y 3800 millones en oro.

Si se tiene en cuenta que las reservas sobre depósitos de particulares deberían mantenerse en dólares, dado que es la moneda en que están denominados, la mayor parte de las divisas y colocaciones en divisas que dispone el Banco Central están denominadas en yuanes. Una situación más que compleja que deja al oficialismo regalado ante las pretensiones del FMI.

@AndresAsiain