Clara Esborraz en galería Diego Obligado
Autorretratos de lo más cercano
Uno de los autorretratos de Clara Esborraz.Uno de los autorretratos de Clara Esborraz.Uno de los autorretratos de Clara Esborraz.Uno de los autorretratos de Clara Esborraz.Uno de los autorretratos de Clara Esborraz.
Uno de los autorretratos de Clara Esborraz. 

El galerista Diego Obligado confiesa que se preocupó un poco cuando la joven artista rafaelina Clara Esborraz le llevó una muestra que requería condiciones controladas de luz, lo que lo obligaría a mantener bajas las persianas de Güemes 2255 durante un mes y medio.

Necesito que dibujes mis rodillas otra vez es una instalación de dibujos en bolígrafo negro sobre papeles no destinados al arte: toallas desechables, que aluden al cuerpo desde su misma función. Con trazos concisos de gracia casi humorística, los dibujos representan zonas del cuerpo; son autorretratos parciales de lo más cercano y a la vez extraño de la propia imagen. Los papeles dibujados se esparcen en el piso con una desprolijidad calculada. El encerado piso luce la geometría modernista de sus baldosas acaso centenarias, recibiendo a los cuerpos de los espectadores, quienes deben incomodarse y bajar para acercarse a apreciar los detalles. Todo está cerca, "a la mano".

Clara Esborraz (Rafaela, provincia de Santa Fe, 1991) cursa el último año de Bellas Artes en la UNR y ha asistido además a diversos talleres, clínicas de obra y residencias. Desde 2014, dirige y produce con la fotógrafa Virginia Molinari el proyecto editorial Fuerza y Posibilidad. Hace un par de años exploraba el dibujo como acción transformadora de la materialidad del soporte. Brochazos de tintas indelebles o la insistencia sobrehumana de una birome hacían de un papel otra cosa. Así asombró en el Museo Municipal de Arte de Rafaela "Dr. Urbano Poggi" con su exposición individual Con la fuerza de lo etéreo. Ese mismo año, 2015, el jurado del LXIX Salón Nacional de Rosario le seleccionó Todo lo que no vuelve. Del papel ilustración o poliéster pasó a las toallas. Algo de eso se vio en el año pasado en la muestra colectiva El procedimiento silencio. La materialidad de estos autorretratos es la del cuerpo, propio y de los espectadores, a los que el galerista recuerda haber visto gateando por el piso en la inauguración, el 16 de junio. Y cuenta que las ventas fueron un éxito.

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