Ghostpoet, entre un crooner y un MC
“Escribo sobre la vida”
La obra de este londinense de voz profunda es excepcional y misteriosa, con el sentimiento del blues y el pulso downtempo de la electrónica.

“Mi pseudónimo se remonta a mucho antes de que me convirtiera en músico profesional. No pensaba a futuro, pero del concepto de fantasma me interesaba lo transparente, lo invisible, que está en todos lados: me gustarían esos adjetivos para mis canciones. Y lo de poeta es porque me gusta pensarme como tal, no por usar un lenguaje críptico, sino por transmitir imágenes, sentimientos”, describe sobre su alter ego Ghostpoet el cantante, compositor y productor Obaro Ejimiwe, que lleva siete años y tres aclamadísimos álbumes de carrera pero la mayoría lo conoce por su voz profunda en Come Near Me, lado B del último single de Massive Attack, The Spoils.

Londinense y treintañero, este hijo de un nigeriano y una dominicana es fanático del grupo de Bristol “por el sonido que inventaron, por su calidad excepcional, su oscuridad y por haber llevado todo esto a las grandes audencias”. Hace días lanzó su último álbum, el excelente y lúgubre Dark Days + Canapés, predominantemente electrónico y downtempo, pero que acarrea todo el fatalismo y el misterio del blues de ayer y de hoy, como un Tom Waits inglés, negro y sentado detrás de una computadora. Ghostpoet está en algún lugar entre un crooner y un MC.

El álbum fue producido por Leo Abrahms (colaborador de Brian Eno, David Byrne, Jarvis Cocker y Brett Anderson) y Ghostpoet: “Algo que agradezco de no haber ido nunca a la escuela de música es que conozco las reglas pero no las uso. Cuando se me ocurre algo, agarro lo que sea para hacerlo sonar como lo imagino”, dice sobre su extraño eclecticismo. Su música es seria: compleja, moderna, climática y con preocupaciones recurrentes sobre los vicios del hombre moderno. No llama la atención que una de las principales influencias haya sido Radiohead, junto a otras como PJ Harvey, Nick Cave and The Bad Seeds y The National.

La comida es tema recurrente en su discografía. Su álbum anterior, nominado al Mercury Prize 2011, se llama Peanut Butter Blues and Melancholy Jam. La comida es un buen tópico para sintetizar sus obsesiones. “Es algo con lo que todos nos identificamos, es fascinante porque la gente la usa con diferentes excusas. Comemos porque estamos contentos, a veces porque estamos tristes, todos la necesitamos para sobrevivir y viene en las formas más diversas. Es algo muy poderoso”, explica. Y analiza: “Ya nos desconectamos del placer con las cosas que se tocan, que se sienten, con lo que crece naturalmente en la tierra”. De eso trata el perturbador video de Freakshow, muy a la Romain Gavras, que está en su web oficial.

Ejimiwe lamenta el rumbo cerrado sobre sí que está tomando su país, y Europa en general, pero no se siente un artista político sino uno “con conciencia social”. Escribe sobre sentimientos, sobre experiencias, y lo que le interesa del contexto sociopolítico es cómo repercute en lo sutil. “Escribo sobre la vida: estar feliz o estar triste, básicamente. Y creo que se siente en el aire, en el mundo en general, el hecho de no saber qué nos deparará el futuro. Me interesa capturar ese sentimiento en mi música.”