Conadu Histórica denunció "la destrucción de la autonomía universitaria"
Las equivalencias del Señor Finocchiaro
Durante la presentación del nuevo sistema de acreditación de puntajes en las carreras de ingeniería, el flamante ministro de Educación, Alejandro Finocchiaro, equiparó las universidades públicas a las privadas, advirtió que a partir de ahora se financiarán sólo aquellas carreras que “sean estratégicas para el desarrollo del país”, e instó a los rectores a "ser corajudos y buscar las carreras del futuro".
Imagen: Télam

El programa en cuestión iguala las propuestas curriculares de las universidades públicas y privadas, según la web de la Secretaría de Políticas Públicas, con el objetivo de “crear un sistema articulado de mutuos reconocimientos de tramos curriculares, prácticas, asignaturas u otras experiencias formativas”. Para los gremios del sector, la propuesta oficial pone en jaque la autonomía y el sistema regional universitario.

De acuerdo con las explicaciones del funcionario, a partir de ahora será el gobierno nacional el que evaluará si la apertura de nuevas carreras "está dentro de la lógica de lo que el Estado necesita financiar”. Finocchiaro defendió la propuesta al subrayar que “no se puede tener en un radio de cinco kilómetros cuadrados universidades que dicten las mismas materias”, situación que describió como una “dilapidación de recursos”. Anticipándose a las críticas que despertaría la iniciativa, el ministro señaló que “esto no significa romper con la autonomía universitaria” y recordó que “las universidades públicas son sostenidas por los impuestos de los contribuyentes”.

El funcionario dejó en claro que para el Ejecutivo no todas las carreras son iguales. “No se financiarán más nuevas carreras que no tengan que ver con áreas de vacancia y que no sean estratégicas para el desarrollo del país", repitió y destacó que "se reformulará el sistema de becas".

El nuevo sistema de equivalencias, anticipado por el presidente Mauricio Macri y el ex ministro Esteban Bullrich el año pasado, permitirá el pase de los alumnos de ingeniería de una universidad a otra, sea pública o privada, sin necesidad de rendir exámenes adicionales.

El programa se sustenta jurídicamente en la Ley de Educación Superior de 1995, que admite la igualación entre universidades públicas y privadas y permite el desarrollo de carreras a través de mecanismos de autofinanciamiento y de contratos privados y públicos, alternativa la Conadu Histórica denunció que “destruye la autonomía universitaria privada y pública (...) y atenta contra el sistema regional universitario".

“Es inaceptable porque pone las trayectorias académicas al servicio de las grandes empresas y desarticula el sistema regional universitario, que fomenta el desarrollo local en investigación y desarrollo. Por eso hay 47 facultades y no una sola”, advirtió ante Página/12 Antonio Roselló, secretario adjunto de Conadu Histórica.

Roselló criticó, además, la eventual distribución discrecional de fondos y recordó que es el Congreso Nacional el que asigna el presupuesto. “No se puede privilegiar una carrera sobre otra sin una discusión interuniversitaria y parlamentaria”, insistió.

No obstante, el dirigente no se mostró sorprendido por las declaraciones del ministro. “El de Finocchiaro es un presupuesto de ajuste porque va a haber recortes por más de 2000 millones de pesos”, concluyó.

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