El horror oculto según Picaporters
Química pagana
Con sonido y propósito vintage, el trío platense pasea por climas y estados con música profunda y pesada, pero cancionera y ambiental.

Según cómo se lo mire, el inicio de Picaporters fue o no una fina casualidad. ¿Aún hay bandas que se forman por avisos en diarios o revistas? Sí, y el trío platense es un caso testigo. Así se conocieron Juan Pablo Herrera Morales (alias “El Salta” o “El hippie”) y Lucas Barrue, quienes sumaron a Juan Pablo “El Tío” Vázquez a través de otro aviso, pero en un foro de músicos de La Plata. “Baterista busca banda stoner/doom”, decía la publicación que lo acercó a ese dúo por entonces más orientado hacia el formato canción que a la distorsión valvular. “Prácticamente ni sabíamos qué era el stoner”, confiesa Barrue. “Lo más cercano que conocíamos era Black Sabbath. Nos gustaban Sabbath y Pink Floyd, y escuchábamos rock pesado nacional más clásico, como Almafuerte o La Renga. El Tío trajo toda la curtiembre de Los Natas, Dragonauta y esa camada del under local”.

El fin del cuento es que Picaporters sigue presentando El horror oculto, su interesante segundo larga duración, que confirma un sonido y un propósito tan vintage como el embrión de la banda: un paseo sin prisa por climas y estados, con el foco más puesto en el ambiente que en el gancho de un estribillo. Barrue dice que tuvieron la suerte de haber encontrado una forma de trabajar probando, sin saber qué resultaría: “Queríamos grabar en vivo, encontrar una sonoridad. En el primer disco es todo experimentación, para el segundo ya sabés qué mejorar y qué resaltar”. A través de las grabaciones, agrega Herrera, se mantuvo la intención de generar canciones: “Más largas o más cortas, lo que terminamos haciendo es exactamente eso”, dice.

Su disco, que debe su nombre y estética al cuento epónimo de H.P. Lovecraft, prolonga el hueco abierto por Elefantes, su debut de 2013, año en el que el universo stoner vernáculo –que, ya se sabe, desborda al género propiamente dicho– pareció atravesar su más centelleante explosión en el under. “Tratamos de emular un sonido, pero desde la composición uno sale con una mezcla de lo que escuchó. Si bien nos gusta lo vintage, hay que saber ver lo nuevo y aprender de todo”, cruza el guitarrista. Y el bajista y cantante aporta la mirada espiritual: “Intensidades, intención y amistad. Cuando hay química, eso funciona”. Y Barrue lo señala: “¿Ves? Por eso le decimos El Hippie”.

* Sábado 23 a las 24 en Pura Vida, 78 y 61, La Plata. Junto a Elefante Guerrero Psíquico Ancestral y Frank is Dead.