Adulteración, omisiones y falta de información
Contradicciones de Gendarmería

Desde Esquel

Un elemento que predomina dentro del Gobierno Nacional frente a la desaparición forzada de Santiago Maldonado es su deliberada estrategia de “información controlada” o mejor dicho, “desinformación planificada”. “Primero se chequea todo y luego se vuelca al expediente, hay una direccionalidad en la información que se aporta a los expedientes”, indicó a PáginaI12 uno de los abogados con acceso directo a las causas. Pistas falsas, como la del puestero de Epuyen, hipótesis que fue sostenida por Patricia Bullrich en el Congreso hasta que el resultado de ADN dio negativo; otros desvíos fueron los “viajes” de Santiago hacia Entre Ríos y otras provincias, y la hipótesis más perversa, la que indicaría que Santiago está en alguna de las comunidades de pueblos originarios del país, hasta llegar a la teoría del gendarme solitario, que pudo haber cometido algún “exceso”.

Pero en medio de esa desinformación planificada, surgen evidencias relevantes para la investigación que se lleva adelante en el expediente por la desaparición forzada de Santiago Maldonado (Expte. 8232/2017): la adulteración, omisiones e inexistencia de información sobre los movimientos de los gendarmes que participaron de los operativos realizados entre el 31 de julio y el primero de agosto, que saltan a la luz a partir de los libros secuestrados en los Escuadrones 35    (El Bolsón), 36 (Esquel) y 37 (José de San Martín).

La Gendarmería entregó dos listados de efectivos que estuvieron en los operativos del 31 de julio y el primero de agosto. Una primera lista fue informada el 8 de agosto, una semana después de la desaparición forzada de Santiago Maldonado, y el segundo listado, el 15 de agosto.

Ahí sobresalen las primeras diferencias u omisiones: gendarmes que aparecen en un listado y no en el otro, nombres de uniformados que no están en ninguno de los listados entregados por Gendarmería pero se sabe que sí estuvieron en el territorio. También puede detectarse cierta inconsistencia entre algunos gendarmes que sí fueron informados como partícipes de los operativos en la Lof, pero que no aparecen en lo que se denomina “Libro de Novedades”.

Si no se sabe la cantidad exacta de gendarmes que participaron de los operativos, ni quiénes eran esas personas, ¿cómo podrían el juez y la fiscal planificar los pasos a seguir dentro de la investigación? ¿O cómo harán para definir con exactitud la reconstrucción de los hechos, programada para el próximo miércoles, si existen este tipo de huecos informativos? Dentro del expediente, todavía falta reconstruir mucho el minuto a minuto de lo que sucedió dentro de la Pu Lof en Resistencia y para eso sería central saber la cantidad exacta de efectivos que participaron de la represión y de los movimientos de todos los vehículos que estuvieron en el lugar.

Ya se sabe, a partir de las testimoniales de los diferentes gendarmes publicadas por PáginaI12, que al río accedieron varios grupos de uniformados y no simplemente un equipo de siete gendarmes solitarios. Hubo una acción de barrido desde la ruta hacia el río y un rastrillaje en la zona. Pero hasta el momento, no se conoce la cantidad exacta de efectivos que estuvieron en el lugar porque los libros de Gendarmería fueron adulterados, según la denuncia que realizó la familia de Santiago Maldonado, con la abogada Verónica Heredia a la cabeza.

Vehículos

Al territorio de la Pu Lof en Resistencia ingresaron dos Ford Ranger, una Eurocargo y según denunció el Defensor Oficial, Fernando Machado, el Unimog. Estos cuatro vehículos se condicen con lo que afirman los integrantes de la APDH, aunque para los gendarmes, según se desprende de sus testimoniales, a la Pu Lof sólo habrían ingresado tres vehículos. En total, participaron del operativo 7 vehículos del Escuadrón 36 (Esquel), 6 del Escuadrón 35 (El Bolsón) y uno del Escuadrón 41 (Comodoro Rivadavia).

El otro dato clave vinculado a los vehículos debería estar en el kilometraje registrado en cada móvil al momento de salir de su escuadrón y los kilómetros registrados al finalizar el operativo, para saber, al menos, los recorridos pudieron realizar y estimar hacia dónde se dirigieron. Está información no está.

Gendarmería no dejó constancia de los kilometrajes. ¿Hacia dónde se dirigió la camioneta blanca que llevaba en su caja descubierta unos conos anaranjados y un bulto negro? Según las declaraciones de los integrantes de la Pu Lof, luego de golpear a Santiago, los gendarmes lo habrían cargado en la Unimog para después hacer una pantalla entre ellos mismos y cargarlo en una camioneta blanca. “A Santiago se lo llevan en un Unimog hasta la ruta 40 y de ahí se lo llevan para Esquel, en una camioneta que dice Gendarmería”, sostuvo Matías Santana.

¿Hacia dónde se dirigió la camioneta que divisó Soraya Maicoño, quien permanecía detenida sobre la Comisaría de Leleque, en la que observó cómo los Gendarmes estaban muy apretados, como ocultando algo, en su parte trasera?

La existencia de registros fehacientes sobre los kilometrajes de esos vehículos podría haber sido clave para determinar si realizaron el recorrido desde la Pu Lof hacia Esquel, aproximadamente 90 kilómetros de distancia.

“Cerca del mediodía me quiero dirigir hacia la Lof, cuando un camionero me da un papelito avisándome que dos lumiens estaban detenidas en la Comisaría de Leleque (una de ellas era Soraya), cuando voy hacia allá pude ver sobre el cruce a Gualjaina pasar rápidamente un móvil policial de la provincia de Chubut, una ambulancia y una camioneta con luces led en la parrilla, que no tenía identificación. Nos llamó la atención”, sostuvo Adriana Baigorria, integrante de la comunidad mapuche, quien también ofreció su testimonio ante el juez Guido Otranto. El cruce hacia Gualjaina se encuentra a 30 kilómetros de Esquel.

–¿Quién estuvo dentro de la Pu Lof?

A partir de los libros secuestrados a los escuadrones de Gendarmería surgen más de 20 casos en los que se registran los horarios de entrada de los efectivos pero nunca queda consignada la salida y más de una decena en los que no hay información sobre los horarios de entrada aunque sí de salida.

Lo que se busca determinar a partir de la información que falta en estos libros es quiénes estuvieron en el momento más álgido de la represión, durante el primero de agosto, entre las 11.20 y las 12.30.

Existe información precisa sobre 100 efectivos pero faltan datos relevantes sobre otros 40 efectivos, aproximadamente. ¿Quiénes eran, qué hicieron, condujeron alguna camioneta, hacia dónde se movieron? La información controlada (o la desinformación planificada) que maneja el Gobierno nacional está plagada de estos huecos, que han quedado en evidencia también durante las testimoniales de los gendarmes.