Los fans del film de Ridley Scott temían por lo que podría resultar una continuación, pero Denis Villeneuve consigue una trama sólida, en la que vuelve a aparecer la cuestión de la autoconciencia de los androides y tiene especial peso el tema religioso.
Ryan Gosling es el agente K, un replicante dócil que debe eliminar a sus pares en rebeldía.