¿No hay que besarse más?
¿Ha notado que cada vez se ven más mujeres de la mano o besándose en público? La visibilidad lésbica tan añorada empieza a ser una realidad cotidiana. Mientras tanto, la violenta y arbitraria respuesta policial impone una voz de alerta no sólo entre lesbianas y mujeres sino a toda una sociedad. El último episodio registrado por la prensa ocurrió en Resistencia, Chaco, donde mañana sábado se llevará a cabo el multitudinario Encuentro Nacional de Mujeres. Miles de mujeres, lesbianas, travestis y trans de todo el país ponen en foco las desigualdades y las injusticias federales. Habrá besos y no debería haber lugar para el miedo.
Imagen: Gala Abramovich

¡Atención! Esta no es la noticia de las semanas anteriores de dos chicas besándose en el subte y apresadas por la policía metropolitana. Se parece, pero no. Ocurrió en Chaco. Ocho de la noche. Plaza central de Resistencia. Dayana e Iris empiezan a conocerse sentadas en un banco de la plaza. Alrededor, muchas parejas heterosexuales se besan. Las chicas conversan, se acercan, se dan un beso. Un policía que hace ronda las increpa: “Retírense”. La razón: se besaron en público. Dayana se niega a irse. El policía convoca a otros diez uniformados. “¿Con qué derecho me decís eso? Soy lesbiana y estoy con mi pareja. No estamos haciendo nada malo”. Entre otros argumentos, el policía -que no llevaba identificación- replica: “Si tenés moral, no tenés que estar acá. ¿No te enseñaron en tu casa que está mal? ¿Tenés hijos?”. Ante la negativa de Dayana a retirarse, el policía -acompañado siempre por los otros diez- llama a un superior, que les pide disculpas a las lesbianas y se excusa porque su subordinado “no tiene instrucción en estos temas”.

Una testigo tomó fotografías y posteó lo ocurrido en su cuenta de Facebook. Confirma que había muchas parejas heterosexuales y los policías se acercaron a molestar únicamente a las lesbianas. La policía de Resistencia se cubre, negando el hecho. 

¡Atención! La prohibición al beso lésbico en la plaza central de Resistencia ocurrió a la misma hora que se desarrollaban Besazos-Tortazos en Ciudad Autónoma de Buenos Aires (Plaza Constitución), Tucumán y Salta.

¡Atención! Esto ocurre a pocos días del Encuentro Nacional de Mujeres. 

Dayana Guiot (27), le cuenta a SOY que la situación la dejó muy muy shockeada. “Todavía estoy temblando. Recién nos estamos conociendo con Iris. Ella está muy nerviosa y no quiere hablar del tema”. Dayana integra en Resistencia el grupo Horda de Lesbianas, desde hace dos meses. “Pude discutir gracias a la formación que tengo”. Horda de Lesbianas es un grupo que comenzó a formarse hace seis meses, para reclamar la libertad de Higui y trabajar diversos temas de la existencia lésbica.

Como respuesta a la actitud de los policías, Horda de Lesbianas anuncia para mañana Besazo en Resistencia. En el marco de la Marcha Torta, convocada dentro del Encuentro. La marcha sale a las 19 de peatonal Illia y avenida Alberdi y llegará a la Plaza Belgrano (French y Ayacucho). Harán una parada-Besazo en la Plaza 25 de Mayo y Festival Torta en Plaza Belgrano.

Gala Abramovich

Tu boca no se equivoca

Las lesbianas ya no se dejan censurar las bocas. Las que dicen, las que besan. Las que cantan “Si querés saber qué soy, soy torta”. En menos de un mes la rebelión se extiende por el territorio argentino. Ya son cinco las provincias -incluida la Ciudad Autonóma de Buenos Aires- donde las lesbianas se plantaron frente a funcionarios que intentaron encerrar sus besos en un armario o en un calabozo. A veces el humor resulta anticipatorio. Todavía circula en las redes sociales el video de Martín Rechimuzzi-Randall López, con la encuesta callejera sobre los ataques con Lesbianas X2. El video tiene poco más de un mes. Las lesbianas X2 atacan, con besos. El beso público lesbiano turba. Placer puro, es sexo y no reproduce. Excluye al varón socialmente hecho y sobre todo derecho, certificado al nacimiento por la institución médica y el registro civil. Interpela: ¿cuál es el problema? Temor a que se extienda hacia todos los rincones de la sociedad. La feminista Jill Johnston, autora de Lesbian Nation, solía exclamar “Todas las mujeres son lesbianas, excepto las que aún no lo saben”. Temor a que las mujeres consagren su vida al deseo y a una nueva ética. 

La represión policial al beso público lesbiano es tan antigua como la presencia de mujeres no tuteladas por varones, ocupando esos espacios abiertos. 

Las policías modernas surgen en el siglo XIX, de manera paralela a la multiplicación de talleres y fábricas. Nuevos sujetos sociales no atados a la tierra exigen nuevos modos de control para el sostén de los privilegiados en sus lugares. Aunque no olvidemos que la institución policial siempre tuvo dificultades para ponerle letra al desacato lésbico. En Buenos Aires, los edictos policiales derogados en 1996 las señalaban por “incitar al acto carnal en la vía pública”. El beso público lesbiano, según se lee por debajo de esas palabras, enciende a los no involucrados. Tampoco olvidemos que en muchas provincias siguen vigentes los edictos policiales y la discrecionalidad feudal del comisario de turno, situación que se choca con las leyes de matrimonio igualitario e igualdad de género, con la Constitución Nacional y los tratados internacionales y con la fuerza de los movimientos feminista y lgbtiq para sostener el derecho a la diversidad sexual. 

Gala Abramovich

Un poder subterráneo

Un fenómeno de masas como el Encuentro Nacional de Mujeres, que comienza mañana en Resistencia, Chaco, y convoca a decenas de miles de mujeres, lesbianas, travestis y trans de todo el país, pone bajo el foco estas desigualdades e injusticias federales. No es lo mismo hacer el Encuentro en territorio chaqueño controlado por las huestes del cursillismo católico que en las grandes ciudades postindustriales de costumbres laicas. Aunque la Ciudad Autónoma de Buenos Aires no se queda atrás. Hay una policía porteña que, valiéndose de ciertas argucias, se esfuerza por mantener vigentes los edictos arcaicos. Por cuidar las potestades de la no tan olvidada División Moralidad de la Policía Federal. De hecho, el último ataque a las libertades lésbicas en suelo porteño se produjo bajo imperio de la División Subterráneos, resabio de la Policía Federal ahora traspasada a la Ciudad de Buenos Aires.

No es novedad el bastón policial separando parejas de lesbianas y prohibiendo besos lésbicos. Lo que sí es novedoso es la negativa de las lesbianas a acatar esa orden. En una serie de episodios que se suceden desde hace menos de un mes, lesbianas de Mendoza, Buenos Aires y Chaco se plantan con firmeza y se niegan a clausurar sus besos. Hechos independientes y sin coordinación entre sí. ¿Es el comienzo de una rebelión de los cuerpos lesbianos? ¿Por qué, a contrapelo de una sociedad que se abre cada vez más a la diversidad y en desafío a las leyes antidiscriminatorias, existen todavía funcionarios que emiten órdenes fundadas en el odio a las lesbianas?

¿Produce odio el ejercicio de la libertad? Fumar un cigarrillo tranquila en un espacio abierto, techado sí, pero abierto. Por qué “esas dos” se quedan ahí. Por qué se demoran conversando. Por qué se toman suavemente de los brazos. Por qué se miran a los ojos. Por qué se besan. Ellas dos no son las únicas que fuman bajo el techo vidriado, en la galería abierta del Centro de Trasbordo de Plaza Constitución. Pero son las que se detuvieron a conversar en un espacio vigilado, un espacio de inspección, un espacio donde la autoridad dispone de manera discrecional quién y cómo puede hacer esto o lo otro. Nadie puede demorarse a vivir un momento significativo en un no-lugar, en un nodo de transporte donde no podemos ser más o menos quienes somos, bajo pena de quedar reducidas, con la cara aplastada sobre el piso y bajo las rodillas de un policía. 

Eso les ocurrió el lunes 2 a Mariana Solange Gómez y Rocío Girat. Conversaban, fumaban, se besaron, en un espacio público. A un policía no le gustó lo que vio. El empleado de Metrovías que presenció la detención de Mariana declaró bajo juramento, ante el Juzgado Criminal y Correccional 45, que es habitual que la gente fume en el Centro de Trasbordo y que él es el encargado de decirles, uno por uno, que no se puede fumar. (En ese rato solo le dijo a Mariana que no podía fumar. A los demás, no). También declaró que Mariana intentó retirarse después de apagar el cigarrillo, pero el policía Jonatan Rojo se lo impidió. 

Mariana terminó en un calabozo de la Policía de la Ciudad, previa requisa vejatoria. La obligaron a desnudarse y hurgaron su cuerpo, procedimiento prohibido en comisarías. A Solange la sometieron al “protocolo” ilegal que padecen las travestis cuando son detenidas: trato en masculino, requisas vejatorias (léase tortura) en busca de drogas. La situación de extrema vulnerabilidad de las travestis las pone en la mira permanente de la policía. Durante las detenciones de lesbianas y bisexuales, a quienes la policía salió a cazar en Buenos Aires, dos horas después de la marcha del Día Internacional de las Mujeres (8 de Marzo), algunas detenidas sufrieron tratos vejatorios (desnudadas ilegalmente bajo coacción, fotos y filmaciones de sus cuerpos desnudos por policías varones). 

A Rocío le exigieron certificado de matrimonio para probar su relación con Mariana. Algo que no se pide a ningún heterosexual. Mariana y Rocío podrían haberse quedado en resolver la causa judicial por resistencia a la autoridad. Pero no. Decidieron que las cosas no pueden seguir así y denunciar a los policías que intervinieron por violencia institucional y abuso de autoridad. La Procuvin (Procuraduría de Violencia Institucional) abrió investigación fiscal para acusar por abuso de autoridad a los policías, la Defensoría del Pueblo abrió expediente de oficio para investigar si la institución policial actuó mal y en el Inadi (Instituto Nacional contra la Discriminación, la Xenofobia y el Racismo) sigue su curso una denuncia por actos discriminatorios.

Mientras Mariana y Rocío defienden su derecho a abrazarse, besarse -se despedían con un cigarrillo en la mano en un lugar donde muchos fumaban sin ser molestados- el jefe de Gobierno porteño, Horacio Rodríguez Larreta, acusó a las lesbianas de agredir a la policía. Lo hizo como invitado al programa de Mirtha Legrand. Negó que las chicas se hayan estado besando, “es lo que dicen los guardas testigos”. Sin embargo, la declaración bajo juramento del empleado de Metrovías favorece a Mariana. Las palabras de Rodríguez Larreta son vapores de combustible para el lesboodio. La persecución a la disidencia sexual está a la vuelta de la esquina. Se desploma desde la punta del Obelisco el cartel “Buenos Aires Gay Friendly”.

Gala Abramovich

Alegría tortillera

Para apoyar a Mariana y a Rocío en sus reclamos, lesbianas feministas organizaron un Besazo y Tortazo, el viernes pasado, frente al Centro de Trasbordo de Plaza Constitución. Cientos de voces y de cuerpos bailando al ritmo de “Dale a tu cuerpo alegría tortillera”. Besos lésbicos en distintas intensidades. Y la consigna central: “La vida es corta, compañera, hacete torta”. 

Juliana Peñaloza (35) cruza ese sector de la Plaza para tomar el subte y se entusiasma con las canciones. “Lo más maravilloso es que se apropien de las palabras que eran un insulto terrible hace unos años y las puedan usar como bandera”.

En medio de la multitud torta, Mariana y Rocío se besan. A Mariana se la ve cansada. Pero asistieron en agradecimiento a la comunidad que salió a responder por ellas y por todas. Rocío se suma con entusiasmo al ritmo de la Asamblea Lésbica Permanente y la Actibanda. 

“Somos muchísimas para responder con energía celebrante, en este tiempo en que hay tanto adoctrinamiento a través del miedo y la represión. Hay presencias que se acercaron desde la empatía con las chicas, pero veo sobre todo muchas activistas. También hay dando vueltas mucho fotógrafo voyeur, pero los besos son nuestros”, dice Clodet García (49).

Las banderas de La Fulana se suman al ritual, con saltos y más consignas. Algunas llevaron el equipo de mate. Las manos dibujan en el aire la señal de las tijeras cruzadas.

Sabrina Montenegro (37) participa de la acción, es de las que no le temen al megáfono. “Es significativa la respuesta rápida cuando sale organizar algo. Nos está pasando seguido cuando cae una piba trans presa. Esa respuesta rápida genera presión a las comisarías y juzgados para que se expidan más rápido. La frase de Lohana Berkins ‘A la cárcel no volvemos’ es un piso para nosotras. Que alguien diga que nuestros besos no son políticamente correctos no habilita que nosotras vayamos de nuevo a los placares. Entre lxs compañerxs se respira que tenemos que hacer un muro de contención para no retroceder en derechos”.

Aquella tarde los Besazos y Tortazos replican frente a la Jefatura de Policía de la ciudad de Salta. Lesbianas izan la bandera de la diversidad en el mástil frente al edificio. Y en Tucumán, se reúnen frente a la comisaría 1ª. Marcha del Orgullo Tucumán difundió el evento en las redes sociales con los hashtag #ChapemosEnTodosLados , #BastaDePersecuciónPolicial y #QuéSabeLaGorraDeAmor.

Gala Abramovich

Goma goma

Uno de los temas a considerar en este Encuentro Nacional de Mujeres es el de los cuidados durante las marchas. En los dos encuentros anteriores (Rosario y Mar del Plata), policías provinciales reprimieron con balas de gomas y golpearon a las manifestantes. En Resistencia, en los últimos meses se realizaron audiencias con el ministro de Seguridad de la provincia, Martín Nievas, quien aseguró a las integrantes de la Comisión Organizadora que no habrá policías armados en las marchas. Pero en la marcha por la aparición con vida de Santiago Maldonado, algunas manifestantes que recorrieron los alrededores observaron con preocupación policías armados a dos cuadras de la concentración y un carro hidrante amarillo, algo no visto durante décadas en la capital chaqueña. 

Para las lesbianas, travestis, trans y mujeres de Buenos Aires que no pudieron viajar a Resistencia, el domingo a partir de las 18 habrá concentración y performance en Plaza de Mayo en apoyo a la gran marcha del Encuentro Nacional de Mujeres. Y mañana, de 14 a 17, se desarrollará un taller sobre “Violencia policial y estrategias antirrepresivas”, en Tierra Violeta (Tacuarí 538, CABA), con estrategias para surfear la nueva generación de bastones largos.

Algo para dejar anotado y no pensar que la defensa de los besos lésbicos pertenece únicamente al activismo lgbtiq. La primera acción organizada contra la prohibición de los besos lésbicos fue en el mundo virtual. Y no la organizaron militantes/activistas sino fans de la telenovela Las Estrellas (producción de PolKa). Los nuevos clubes de fans se llaman fandom y desarrollan sus actividades en las redes sociales. La censura televisiva a los besos lésbicos ocurrió el 25 de setiembre, cuando Canal 7 de Mendoza cortó el beso de Violeta Urtizberea (Flor) y Julieta Nair Calvo (Jazmín) en la emisión de las 16.30. Las autoridades del canal alegaron un desperfecto técnico. Pero el capítulo se pasó completo después de medianoche. Las redes se inundaron de tuits en protesta: 7 mil en apenas tres horas. Como dicen los carteles multicolores en las marchas: “Ningún beso nace hétero”. Una verdad que no se encierra más en los placares. Ni en la vida cotidiana ni en la realidad virtual.l

Horda de Lesbianas anuncia para mañana sábado un Besazo. Será en el marco de la Marcha Torta. Harán una parada-Besazo en la Plaza 25 de Mayo y Festival Torta en Plaza Belgrano.